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Taller con El Corte Inglés para afrontar con éxito la búsqueda de empleo en el rector retail

En Asturias seguimos trabajando con el propósito de acercar el mundo empresarial a las personas que participan en nuestros programas de empleo. La última iniciativa al respecto ha sido la organización de un taller acerca del proceso de selección en El Corte Inglés.

Para esta sesión tuvimos la oportunidad de contar con la participación de Luis SorianoTalent Acquisition & Training Regional Manager en El Corte Inglés, quien explicó a las personas participantes las competencias socio-profesionales más demandadas por la empresa a la hora de formar parte de su equipo, así como pudo asesorar sobre cómo afrontar con garantías una entrevista de trabajo en el sector retail.

Estas iniciativas las estamos realizando e el marco de los programas de empleo AccemAriadna para la integración sociolaboral de personas refugiadas, y #EmpleandoJuntxs, para la inserción de personas inmigrantes, programas ambos financiados por el Ministerio de Trabajo, Migraciones y Seguridad Social y el Fondo Social Europeo, que desde Accem desarrollamos en diferentes territorios del estado, entre ellos Asturias.

Especialmente, el taller se enfocó hacia la adquisición de competencias, habilidades y conocimientos necesarios para trabajar en este sector. Los/as asistentes al taller tuvieron además la posibilidad de plantear y resolver todas sus dudas acerca del proceso de selección de una gran empresa como El Corte Inglés, conociendo de la mano del reclutador qué actitudes y aptitudes se valoran, gracias al ambiente dinámico en el que se enmarcó la jornada. El objetivo final de todo ello no era otro que fortalecer las competencias de los demandantes de empleo durante su etapa de búsqueda.

Este tipo de jornadas o talleres tienen otro elemento positivo más, en tanto sirven a nuestros/as técnicos/as de empleo para recabar mayor y mejor información de cara al diseño y elaboración de los itinerarios individualizados de inserción y a la puesta en marcha de acciones para la mejora de la empleabilidad de las personas con las que trabajamos, conociendo de primera mano los requisitos y necesidades del tejido empresarial a la hora de contratar personal.

 

Datos Refugiados 2019: se duplicaron las solicitudes pero se redujo la tasa de personas protegidas

En 2019, y según los datos hechos públicos por el Ministerio del Interior, se alcanzó una cifra récord en España en el número solicitudes de protección internacional, con un total de 118.264 peticiones formalizadas. Sin embargo, disminuyó la tasa de reconocimiento de la condición de refugiados, pues únicamente el 5 % de las propuestas de resolución de la Oficina de Asilo y Refugio (OAR) recomendaron la concesión del estatuto del refugiado o la protección subsidiaria, lejos de la tasa de reconocimiento del 26 % de 2018.

Los principales países de origen de las personas para las que se recomendó la concesión del asilo fueron El Salvador (245), Honduras (226) y Marruecos (192). La protección subsidiaria fue el estatuto que se proporcionó mayoritariamente a los solicitantes procedentes de Siria: para 1.046 ciudadanos/as sirios/as se recomendó esta figura jurídica de protección.

2019 fue también el año en el que se habilitó la vía de la protección internacional por razones humanitarias para los/as solicitantes de nacionalidad venezolana que no cumplían con los requisitos para obtener otras figuras de protección de estándares más altos. Un total de 39.667 personas ciudadanos/as originarios de Venezuela accedieron a esta vía que autoriza la residencia y el permiso de trabajo por un año con posibilidad de renovarse si persisten las circunstancias que motivaron la autorización. En total, el 64 % de las propuestas de resolución de la OAR recomendaron la concesión de la protección por razones humanitarias (no incluida en la tasa de reconocimiento).

 

Resumen de solicitudes y propuestas de resolución de protección internacional en España 2019

 

 

Solicitudes de protección internacional

En el año 2019 y según el avance de datos hecho público por el Ministerio del Interior, un total de 118.264 personas solicitaron protección internacional en España. Esta cifra representa un nuevo récord en el número de solicitudes registradas en un año y supone un incremento del 112 % con respecto a las 55.749 peticiones que se registraron en 2018 (dato del informe anual de la Oficina de Asilo y Refugio).

 

 

 

Por sexos, los solicitantes de protección internacional se distribuyen de la siguiente manera: el 55 % corresponden a varones y el 45 % a mujeres. El 19 % de las peticiones corresponden a menores de edad.

 

Solicitantes de protección internacional en España en 2019 por sexos

 

 

Propuestas de resolución

Asimismo, el Ministerio del Interior ha proporcionado, como avanzábamos, datos sobre las propuestas de resolución realizadas por la Oficina de Asilo y Refugio. Estos son los principales datos publicados:

– En 3.156 casos, la propuesta de resolución fue favorable a la concesión de protección internacional a través del estatuto del refugiado o la protección subsidiaria. Aunque el año anterior, la cifra fue ligeramente superior, con 3.178 estatutos concedidos, la tasa de reconocimiento, con respecto al total de solicitudes analizadas, fue muy inferior. Así, en 2019, solo para el 5 % de los casos se propuso la concesión de alguna de estas dos figuras de protección. En 2018, esta tasa se elevó hasta el 26 %.

– El estatuto del refugiado se propuso para 1.653 solicitantes de protección internacional, mientras en 2018 se concedieron 620 estatutos.  El Salvador (245), Honduras (226), Marruecos (192) y Nicaragua (166) fueron los principales países de origen. La tasa de reconocimiento del estatuto del refugiado fue del 2,64 % en 2019, mientras en 2018 fue del 5,09 %.

– El estatuto de la protección subsidiaria se otorgó en 1.503 casos, cuando en 2018 se habían concedido 2.558 estatutos. Fue la forma de protección otorgada mayoritariamente para las personas procedentes de Siria, para quienes se propuso este estatuto en 1.046 casos. La tasa de reconocimiento del estatuto de la protección subsidiaria fue del 2,40 % en 2019, con respecto al 21 % de 2018.

– La tasa de reconocimiento de protección más elevada en 2019 por nacionalidades la encontramos para los/as solicitantes procedentes de Eritrea, Jamaica y Somalia (con el 100 % de protección para sus solicitantes), seguidos por países con igualmente tasas muy altas de reconocimiento, como Libia a Irán (85 %), y también Azerbaiyán y Afganistán (83 %).

 

Propuesta de resolución de solicitudes de protección internacional en España en 2019

 

– Un total de 39.776 solicitantes recibieron autorización temporal de residencia por razones humanitarias, que corresponden por abrumadora mayoría (más del 99 %) a los ciudadanos/as venezolanos/as. Esta figura de protección fue mayoritaria, proponiéndose en el 64 % de los casos analizados por la OAR.

– En 17.266 casos la propuesta de resolución fue desfavorable al reconocimiento de alguna figura de protección, lo que representa el 28 % del total. Colombia (5.168 casos), El Salvador (2.058) y Palestina (1.145) fueron los países de origen de los solicitantes a los que en más ocasiones se denegó el acceso a la protección.

– Se propusieron un total de 2.200 archivos de peticiones de protección, alrededor de un 3 % del total.

 

La protección internacional en España por nacionalidades

La primera nacionalidad de los peticionarios de protección internacional en España es la venezolana. Un total de 40.906 personas, que suponen el 35 % del total y que duplica la cantidad de venezolanos y venezolanas que pidieron asilo en España el año anterior. Como mencionábamos antes, hasta un total de 39.776 de ellos/as recibieron protección por razones humanitarias, figura jurídica elegida en 2019 para dar respuesta a la situación de la comunidad venezolana en España.

Colombia representa la segunda nacionalidad en número de solicitudes de protección, con un total de 29.363, el 25 % del total. Los cinco primeros países en número de solicitantes de protección internacional son todos latinoamericanos. Junto a Venezuela y Colombia aparecen Honduras, Nicaragua y El Salvador.

 

Solicitudes de protección internacional en España en 2019 por país de origen

 

 

 

Si nos fijamos en los países de origen de los solicitantes que obtienen una propuesta de resolución favorable, contabilizando únicamente el estatuto del refugiado y el estatuto de protección subsidiaria, nos encontramos con que el principal país de origen de las personas que consiguen una resolución favorable en su solicitud de protección es Siria. Un total de 1.084 solicitudes de ciudadanos/as sirios/as fueron resueltas favorablemente. Constituyen el 34 % del total de resoluciones favorables. A continuación de Siria aparecen El Salvador, Honduras, Marruecos y Nicaragua. Por otra parte, Colombia ocupa el primer puesto en propuestas desfavorables de resolución, con 5.168 dictámenes negativos a lo largo del año, seguido por El Salvador de nuevo y Palestina.

 

Propuestas de resolución favorable de P.I. en España en 2019

 

 

 

Propuestas de resolución desfavorable de P.I. en España en 2019

 

 

Solicitudes de protección por lugar en el que se presenta

Madrid es la comunidad autónoma donde se presentan mayor cantidad de solicitudes de protección internacional, con un total de 55.118 en 2019, que suponen el 47 % del total.

Siguen a Madrid las comunidades autónomas de Catalunya, con el 11 %; Andalucía, con el 9 %; la C. Valenciana, con el 6 %; y Euskadi, con el 4 %.

 

Solicitudes de protección internacional en España en 2019 por comunidad que tramita

 

Por el lugar de presentación de las solicitudes los datos muestran que la gran mayoría son presentadas en territorio nacional, con un total de 108.773 solicitudes, que suponen el 92 % del total. En puestos fronterizos se presentaron 7.020 solicitudes, que son el 6 % del total.

 

Solicitudes de protección internacional en España en 2019 por el lugar en el que se formaliza

 

 

> Pincha aquí para acceder a la información hecha pública por el Ministerio del Interior.

> Pincha aquí para conocer el trabajo de Accem con las personas refugiadas.

 

 

Llega el primer grupo de refugiados reasentados de 2020 desde Turquía

Este mes de enero ha llegado hasta España el primer grupo de personas refugiadas reasentadas desde Turquía. Un total de siete personas de origen sirio (una familia de cinco miembros y dos adultos solos) conformaban este grupo que llega a nuestro país el pasado 9 de enero en el marco del Programa de Reasentamiento de Refugiados en España de 2019, que se ejecutará durante 2020.

Accem se ha hecho cargo de la atención y acogida a las dos personas adultas que formaban parte del grupo y que han quedado acogidas en centros situados en Madrid.

El pasado 20 de diciembre, el Gobierno español aprobó en reunión del Consejo de Ministros el Programa de Reasentamiento, que prevé la llegada a través de esta vía de un total de 1.200 personas.

El reasentamiento constituye una vía legal y segura para la llegada de personas refugiadas. Consiste en el traslado de refugiados/as desde un país de asilo a otro que se compromete a reconocer su condición de refugiados/as y a proporcionarles atención y acogida.

La vía del reasentamiento se toma cuando el primer país de asilo no puede garantizar la seguridad de la persona refugiada; cuando ese país no puede afrontar por sí solo la acogida a un número elevado de personas como consecuencia de una gran crisis humanitaria o cuando en el segundo país de asilo existen mayores y mejores posibilidades para su proceso de integración social.

Las personas que podrán beneficiarse durante 2020 de este programa serán originarios de Siria o de otros países afectados por situaciones de guerra, a partir de las prioridades identificadas por el Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Refugiados (ACNUR) y la Unión Europea.

Turquía alberga, según ACNUR, la mayor población de refugiados/as del mundo, con alrededor de 3,6 millones de personas refugiadas que huyeron del conflicto en Siria.

Para más información sobre nuestro trabajo en el ámbito de la protección internacional y el asilo, pincha aquí.

Discriminación racial y étnica en el acceso a una vivienda

“A inmigrantes no alquilamos”, “a esa gente no la queremos”, “extranjeros no”… y negativas de este tipo se escuchan a diario por personas inmigrantes y solicitantes y/o beneficiarios/as de protección internacional, cuando pretenden alquilar una vivienda o, en el mejor de los casos, se les piden requisitos contrarios a derecho, como solicitud de fianzas de cuatro meses o incluso anuales.

Sevilla, sede territorial de Accem en Andalucía, desde donde se desarrolla también el Programa de Asistencia a Víctimas de Discriminación por Origen Racial o Étnico, es una de las ciudades de España con más plazas de acogida temporal en la red estatal habilitada en materia de asilo y refugio.

La situación de mayor vulnerabilidad en la que se encuentran las personas refugiadas está siendo aprovechada por propietarios- arrendadores e inmobiliarias- para beneficiarse y alquilar en unas condiciones precarias con precios muy elevados, vulnerando el principio constitucional de igualdad de trato y no discriminación del artículo 14 de la Constitución Española (CE), informador de todo el ordenamiento jurídico vigente.

Del racismo a la diversidad como negocio

No se trata de una situación particular ni de casos puntuales sino de una denuncia que hemos lanzado en multitud de ocasiones.

El pasado año, diferentes organizaciones del tercer sector, entre ellas Accem, nos reunimos con el Defensor del Pueblo Andaluz para denunciar lo que estaba ocurriendo. Un año después, después de conocer los datos sobre la pobreza de la EAPN-A en Sevilla, corroborados por nuestra propia experiencia cotidiana, la situación descrita y denunciada lejos de mejorar… va cada vez peor. El fenómeno de la burbuja turística que azota a otras capitales como Madrid y Barcelona se está acrecentando en Sevilla. Esto ha hecho que las personas busquen vivienda fuera del centro de la ciudad, así como que los precios de los alquileres suban de forma desorbitada, perjudicando en mayor medida a las personas en situación de vulnerabilidad por su condición de inmigrantes y/o refugiados/as.

A ello le sumamos el conocimiento que tanto propietarios particulares como inmobiliarias tienen sobre las ayudas económicas para personas solicitantes de protección internacional. Así, familias sirias refugiadas de cinco o seis miembros están pagando entre 600 y 720 euros al mes de alquiler en zonas muy humildes de la capital andaluza como Los Pajaritos o La Candelaria, donde el alquiler habitual no supera los 400 €.

Se están lucrando empresas e inmobiliarias a costa de colectivos como las personas refugiadas. Tenemos conocimiento de la compra por parte de empresas de bloques enteros de pisos en estas zonas más humildes de la ciudad. Suben los precios de manera desorbitada al ver la demanda y/o excluyen a determinadas nacionalidades (sobre todo a marroquíes o subsaharianos). Hemos constatado que dicen un precio cuando llamamos como ONG y otro diferente cuando nos hacemos pasar por personas particulares, modificando precios y condiciones contractuales del arrendamiento demandado.

La reflexión desde nuestro equipo en Sevilla es clara: estamos creando guetos, zonas de exclusión social, en función del origen, nacionalidad o condición de vulnerabilidad, como en Italia o en Francia. Esta constatación es diametralmente contraria a nuestra política pionera de integración con dispositivos de acogida en barrios normalizados, orientada a generar convivencia social pacífica y ciudadanía inclusiva.

Por todo ello, conviene tener muy presente que tales comportamientos descritos, realizados por propietarios -particulares y/o empresas y portales inmobiliarios-, son cotidianos y, hasta la fecha, exentos de sanción alguna, cuando es notorio su ilicitud.

Vulneración del principio de igualdad de trato y no discriminación

El hecho de aludir al origen de los ocupantes (las personas inmigrantes/refugiadas) como si constituyeran una categoría diferente de inquilinos, como causa de exclusión, unida a las graves dificultades de arrendamiento efectivo de una vivienda y a las modificaciones y abusos contractuales en el caso de poder alquilar, es constitutivo de infracción por vulneración del principio informador del ordenamiento jurídico español contenido en el artículo 14 de la CE, Igualdad de Trato y No discriminación, y de los propios principios rectores de la propia norma aplicable (LAU) sobre el derecho de obligaciones (contratos) vigente en el Código Civil vigente.

Aún más, las inmobiliarias, como prestadoras de servicios públicos, no pueden no alquilar un piso a inmigrantes por ser inmigrantes y/ o abusar en las condiciones contractuales del arrendamiento porque podrían incurrir en un delito de odio, tipificado en el art 512 del Código Penal vigente (de los delitos cometidos con ocasión del ejercicio de los derechos fundamentales y de las libertades públicas garantizadas por la Constitución) cuyo tenor literal es rotundo:

“Los que en el ejercicio de sus actividades profesionales o empresariales denegaren a una persona una prestación a la que tenga derecho por razón de su ideología, religión o creencias, su pertenencia a una etnia, raza o nación, su sexo, orientación sexual, situación familiar, por razones de género, enfermedad o discapacidad, incurrirán en la pena de inhabilitación especial para el ejercicio de profesión, oficio, industria o comercio e inhabilitación especial para profesión u oficio educativos, en el ámbito docente, deportivo y de tiempo libre por un periodo de uno a cuatro años”.

Toda inmobiliaria, en tanto agente privado o particular prestador de un servicio público no puede negar o excluir con condiciones leoninas contrarias a derecho, el alquiler a una persona por su origen, nacionalidad o pertenencia a grupo étnico.

Es necesario seguir dando voz, denuncia y visibilidad a hechos discriminatorios tan graves que afectan a un derecho básico como es el acceso a una vivienda en alquiler para colectivos vulnerables, por razón de su origen racial o étnico o nacionalidad. Por ello, reivindicamos una vez más, la pertinencia de la promulgación de la Ley Orgánica en materia de Igualdad de Trato y No Discriminación que posibilite, entre cuestiones de mayor calado social, la sanción de conductas atentatorias contra derechos fundamentales de las personas en situaciones de abuso y exclusión descritas.

Desde Accem creemos fundamental la aprobación de esta ley, como desarrollo del contenido del artículo 14 de la Constitución (prohibición de motivos discriminatorios), cumpliendo el mandato constitucional, contenido en su artículo 9.2, de la obligación de los poderes públicos de remover los obstáculos y promover las condiciones para que la igualdad sea real y efectiva, como elemento esencial de la dignidad de la persona , como avance hacia la consecución de una democracia plena en una sociedad diversa y plural como la nuestra (art.10).

La nostra ciutat. El teu refugi

Nombre del programa: La nostra ciutat. El teu refugi.

Ámbito geográfico: Valencia.

Financiadores: Ayuntamiento de Valencia. Concejalía de Cooperación al Desarrollo y Migración.

Contenido: Proyecto que pretende dar respuesta a las necesidades de las personas refugiadas que se encuentran en la ciudad de Valencia.

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Programa Nausica

Nombre del programa: Nausica.

Ámbito geográfico: Barcelona.

Financiador: Ajuntament de Barcelona.

Contenido: El programa municipal de acogida Nausica se puso en marcha en 2015, en convenio con varias entidades sociales, para atender a personas solicitantes de protección internacional en situación de vulnerabilidad. El objetivo es la creación de una estructura estable y permanente de atención y apoyo social que mejore los procesos de inserción social y de autonomía.

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Servicio jurídico a solicitantes de asilo y refugiados/as en Barcelona

Nombre del programa: Servicio jurídico a solicitantes de asilo y refugiados/as del SAIER.

Ámbito geográfico: Barcelona (Catalunya).

Financiadores: Ayuntamiento de Barcelona.

Contenido: El Servicio d’Atenció a Inmigrants Emigrants i Refugiats (SAIER) es un servicio municipal, especializado en movilidad internacional, dirigido a todas las personas de Barcelona que están en procesos de migración (inmigración, emigración, retorno voluntario o protección internacional).

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Sensibilización y apoyo a la integración de personas solicitantes de protección internacional y refugiadas en Murcia

Nombre del programa: Sensibilización social y apoyo al proceso de integración de personas solicitantes de protección internacional y refugiadas en la ciudad de Murcia.

Ámbito territorial: Murcia.

Financiadores: Ayuntamiento de Murcia. Año de concesión/ejecución: 2019/2020.

Contenido: Programa anual que, con una metodología activa y participativa y a través de acciones individuales y grupales, se marca como objetivo principal el apoyo y potenciación del proceso de integración de personas solicitantes y beneficiarias de protección internacional en la ciudad de Murcia, así como impulsar iniciativas de sensibilización en la sociedad de acogida.

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Día Mundial de la Salud Mental – Las heridas ocultas de migrantes y refugiados

En vísperas del Día de la Salud Mental, Accem recuerda que las personas que viven duras experiencias migratorias pueden necesitar apoyo psicológico.

Los niños y niñas están más expuestos a eventos traumáticos y violentos en la vida y tienen menos capacidades para afrontarlos debido a su corta edad.

Es frecuente que mujeres migrantes y refugiadas hayan sufrido abusos sexuales, lo que puede provocar secuelas psicológicas.

 

El Día de la Salud Mental se celebra el próximo jueves, 10 de octubre en todo el mundo, poniendo este año el foco en la prevención del suicidio. Desde Accem se recuerda que la asistencia psicológica a las personas migrantes y las solicitantes de protección internacional es necesaria para favorecer la superación de experiencias traumáticas y fomentar el desarrollo de vidas plenas y autónomas.

En el último año Accem atendió a 15.000 personas migrantes y más de 14.000 solicitantes y beneficiarios de protección internacional. La organización cuenta con programas de asistencia urgente, centros de acogida y también asistencia psicosocial.

En muchos casos pueden haber vivido experiencias traumáticas en sus países de origen o durante el trayecto hasta el país de acogida, no es raro que hayan experimentado violencia. Es necesario afrontar esas circunstancias y la ayuda externa muchas veces se hace imprescindible. Se trata de experiencias especialmente duras en el caso de muchas mujeres migrantes y refugiadas, que han sufrido tratos desiguales, violación de sus derechos fundamentales, maltrato, abusos. Han sufrido en muchos casos agresiones sexuales o han sido víctimas de redes de trata de seres humanos, antes, durante e incluso después del desplazamiento. Estas experiencias son, en la mayoría de los casos, especialmente impactantes a nivel psicológico.

Experiencias traumáticas y choque de expectativas, principales factores

Los niños y niñas que llegan a España solos también muy vulnerables. Además de las duras experiencias se une a menudo la pérdida de familiares y seres queridos de referencia. Están por lo general más expuestos a eventos traumáticos y violentos en la vida y tienen menos capacidades para afrontarlos debido a su corta edad. No se debe olvidar que tras el acrónimo de MENA (menores no acompañados) se encuentran niños, niñas o adolescentes que están solos en un contexto desconocido.

De lo más común que se encuentran los especialistas de Accem en la asistencia psicológica es el choque de expectativas entre lo que las personas migrantes o solicitantes de asilo esperaban encontrar durante un duro periplo y que les mantuvo con fuerza y lo que finalmente encuentran al llegar a territorio español.

Los equipos de Accem trabajan, cuando es necesario, en la superación del impacto de las experiencias del pasado, algunas de ellas traumáticas, que pasa por facilitar la asimilación de sus historias de vida y ayudarlas a identificar su capacidad de resiliencia, resistencia y crecimiento postraumático.

Hay dos factores que pueden influir especialmente: la experiencia pasada que ha llevado a la persona a huir de su país de origen y las dificultades propias del proceso de adaptación a un nuevo entorno y el ajuste de expectativas respecto a la situación presente y la proyección hacia el futuro.

Respuestas normales a circunstancias anormales

Entre las poblaciones de acogida la prevalencia de la depresión y la ansiedad es superior a la de la población general, según apunta el Informe de la Organización Mundial de la Salud (OMS) de personas refugiadas y migrantes en la región de Europa. El estudio pone de manifiesto el papel fundamental que desempeña la discriminación como barrera para acceder a la atención.

Por tanto, y desde la experiencia de Accem, las personas solicitantes y beneficiarias de protección internacional no sufren, por defecto, más enfermedades mentales que la población general. Son las circunstancias por las que se ven obligados a pasar las que aumentan el riesgo de padecer problemas de salud mental.

Son respuestas normales y universales ante circunstancias que no lo son. Las investigaciones sobre el impacto de hechos traumáticos confirman una mayor prevalencia de enfermedades mentales en víctimas de catástrofes, guerras y masacres a lo largo de la historia. Cuánto más intensas sean esas experiencias, hay mayores síntomas psicológicos.

Es sumamente importante ofrecer a estas personas una atención y apoyo psicológico que sostenga y facilite su proceso de adaptación al nuevo entorno, así como la evaluación, intervención terapéutica y/o derivación en aquellos casos más graves que así lo precisen. Es muy importante que en el trabajo terapéutico se dedique tiempo y esfuerzo a:

• Crear y asentar un vínculo terapéutico de confianza y seguridad.

• Identificar los recursos personales de afrontamiento de las personas atendidas.

• Trabajar desde una perspectiva transcultural.

• Fomentar una comunicación, coordinación y asesoramiento constante y fluido con los profesionales de la Salud Pública.

Es por ello fundamental dedicar recursos para favorecer su buena salud mental y facilitar su integración social.

 

El éxodo de Achraf

La historia de Achraf (nombre ficticio) es una entre tantas historias vividas por personas que abandonan sus países de origen. Niños y niñas que dejan atrás a sus familias y se embarcan en travesías migratorias que, aunque peligrosas, sienten que les aleja del ostracismo, de la persecución y de la muerte.

Mi infancia en Mauritania

Me llamo Achraf y nací en Zuerat, una ciudad del norte de Mauritania. Vivía con mis padres y mis catorce hermanos. En el barrio vivían también mis tíos y primos. Éramos muchos y no tuve la atención total de mi madre… no tenía para dar a todo el mundo.

Con mi padre no había comunicación. Trabajaba en una mina de hierro por muy poco dinero y recuerdo que había muchos problemas porque mucha gente moría en ese trabajo. Mi madre estaba en casa, en silla de ruedas, y venían a veces los abuelos y las tías… toda la familia vivíamos en el mismo sitio. Éramos pobres, no teníamos nada, solo lo básico, pero no hasta el punto de pasar hambre. El agua la traíamos de una fuente de fuera, no teníamos agua en casa. Si queríamos algo, no podíamos comprarlo. No podías comprar cualquier cosa.

Cada uno hacía lo que quería, y la mayor parte del tiempo estábamos jugando. Tenía amigos, pero no jugaba mucho con ellos. Mis amigos eran mis primos; no tenía amigos fuera. A la escuela no fui… como era árabe me mandaron a aprender el Corán a un sitio que es como un aula a la que va la gente para aprender, pero no a una escuela.

Todo era normal, salvo porque mi hermano estuvo abusando de mí unos siete años. Se lo conté a mi madre, pero ella quería proteger más a mi hermano que a mí. No quería que tuviera consecuencias, aunque tampoco podía hacer nada, estaba enferma.

Desde los ocho años viví en un miedo continuo, siempre tenía miedo de que la gente se enterase de lo que mi hermano hacía… La orientación sexual era algo peligroso. Recuerdo que te podían perseguir e incluso matar, te podían matar incluso si solo hacías algún gesto raro. Y la persecución era tanto por la policía como por el entorno, por la comunidad. Era algo prohibidísimo. Si se llegaban a enterar de lo que me hacía mi hermano podrían matarle.

Cuando era pequeño había algo raro con los demás, pero yo intentaba siempre no darles motivos ni enseñarles cuál era mi orientación sexual. Elegí separarme del resto después de lo que me pasó con mi hermano. Me perjudicó psicológicamente. Preferí estar apartado de todo el mundo. Tenía miedo a que alguien me viera, se me acercara y quisiera algo de mí también, o me tratara mal… siempre me alejaba.

Estuve hasta los 12 años en mi pueblo. La gente con poder hacía lo que quería… y la que no, pues tenía que tragar. La gente trabajaba por muy, muy poco dinero. Teníamos un ambulatorio pequeño con un médico, pero no era un hospital… aunque estábamos todos sanos, ¡gracias a Dios!

En mi familia éramos musulmanes practicantes. Yo vivía mi espiritualidad. Soy musulmán y soy muy creyente, porque creo que Dios me ha ayudado muchísimo en mi vida. A mí nadie me ha dado nada. Es gracias a Dios que sigo aquí. Sé que en la religión la homosexualidad está prohibida, pero si Dios quiere que haya sido así, soy así.

El comienzo del éxodo

Yo tenía un amigo, que era mi primo. Y cuando tenía doce o trece años, el mismo juego que hacía mi hermano conmigo, yo lo hacía con mi amigo. Pero era consentido por los dos. Un día, cuando estaba jugando con él, nos pegaron en la cabeza. Casi nos matan. Entonces decidí irme de casa. La gente empezó a enterarse y por eso me fui sin decir nada a nadie. Me marché con mucha amargura. Allí nadie sabe si sigo vivo o estoy muerto.

Cogí un tren a Nuadibú, aunque en ese momento no sabía el destino. Solo quería huir de ahí. Estuve mucho tiempo viviendo en el puerto, de las limosnas de la gente. Abusaron de mí también, muchas veces. Muchos hombres me decían: “te voy a ayudar, te doy cariño, te ayudo…”. Pero el objetivo era el sexo.

Un día decidí que quería salir de ahí. Subí a un camión que salió por la mañana y, por la tarde, ya estaba en Marruecos. Nunca más he vuelto a mi país.

Llegué a Dajla, una ciudad al sur de Marruecos. Las ciudades del sur de Marruecos son muy similares a Nuadibú. Yo podía pasar por marroquí, porque el acento era muy similar… Como era verano, dormía en la calle.

En Marruecos me empecé a juntar con gente con mi misma orientación sexual. Pero la situación fue el mismo infierno porque la posición para los homosexuales allí también es muy mala: no puedes pedir ayuda. Si hubiera pedido ayuda me habrían atacado y encima me habrían dicho que la culpa es mía. No puedes decir que eres homosexual ni que te quieren violar o que te han violado. Lo bueno es que había un apoyo entre las personas que estábamos juntas en la calle.

Después de Dajla me marché a El Aaiún y allí me quedé también en la calle. Nos encontramos con mafias que nos pedían mucho dinero para transportarnos. Nos juntábamos en grupos y nos poníamos a investigar cómo cruzaba la gente para llegar a Canarias. Finalmente pude ahorrar el dinero necesario para ir a Tan-Tan, y de allí acabé en Agadir. Iba sin destino. Sufrí mucho. La gente era violenta. Se imponía siempre la ley del más fuerte.

En Agadir acabé en una estación de autobuses en la que todo el mundo sin hogar se juntaba. En Agadir la gente pagaba por tener sexo. Antes era forzado. Ahora se pagaba por ello. Empecé a fumar colillas del suelo, luego el pegamento… hasta llegar a Marruecos nunca había tomado drogas. En Agadir era obligatorio ir con una pandilla, no se puede sobrevivir solo en la calle. Y como la pandilla con la que iba se metía esto, yo también lo probé. Con esto me olvidaba de todo. No sentía ni hambre, ni soledad. Todos en la pandilla hacíamos lo mismo… todos hacíamos sexo a cambio de dinero o de comida o de droga.

Juventud en Marruecos

Tras algunas otras paradas por distintas ciudades de Marruecos, me quedé tres años en Casablanca. Es una ciudad bastante conflictiva. Un día conocí a un carpintero y le pedí trabajo. Me preguntó: “pero, ¿dónde vives?”, y le dije: “soy del Sáhara, vivo en la calle”. El carpintero me respondió: “no hay problema, vives conmigo”. Este señor era muy bueno y tenía muy buena intención.

Un día conocí a un chico cerca del taller que empezó a venir a verme al local. La madre del chico me invitaba a comer, a subir a casa… El chico me llevó a unas asociaciones de actividades y entonces empezó entre nosotros una relación mucho más estrecha que derivó en amor entre los dos. Nadie sabía nada, ni siquiera el carpintero… hubiera tenido problemas si alguien llegaba a enterarse.

El chico era buen chaval. Estudiaba y yo le acompañaba por la tarde a la asociación: hacíamos teatro e íbamos a clases para aprender a leer y escribir. Su primo también empezó a salir con nosotros. Comencé a comer bien, a dormir bien y la gente me trataba mejor. Después de que el primo viniera mucho con nosotros y nos hiciéramos más amigos, nos dijo: “¡Vámonos a España!”.

Nos escapamos. No le dije a nadie que nos íbamos, ni siquiera al carpintero. Fuimos hasta Tetuán y ahí cogimos un taxi hasta la frontera con Ceuta. Pero antes de cruzar la frontera, nos cogió un policía marroquí. Éramos menores sin papeles… así que nos arrestó y nos metió al calabozo. En la prisión nos pegaron. Si pedías ir al baño, venían y te pegaban. Nos tomaron declaración, pero como no teníamos papeles nos soltaron a los tres.

De ahí fuimos a Tánger, donde pasamos muchas noches durmiendo en un parque en el que se juntaba mucha gente que vivía en la calle y quería cruzar a Europa. Allí apareció el padre del primo de mi amigo, que nos estaba buscando. Se llevó a los dos y yo me quedé solo.

Yo no tenía donde volver. Empecé a trabajar con un pintor y encontré otra pareja, otra persona especial. Con él no fumaba ni bebía. Los problemas de la calle y la noche se acabaron. Intentábamos pasar desapercibidos, pero teníamos miedo… Un día este chico quiso cambiar de oficio, me pidió que le acompañara pero yo no quise. Entonces se acabó. Nos separamos sin problemas. Estuve dos años en Nador, donde encontré otra pareja. Su nombre era Asim. Pasamos buenos tiempos. Nuestra intención era llegar a España y Asim siempre repetía: “que quiero ir, que quiero ir. Tenemos que ir a Europa. Si vamos a Europa podremos vivir más libres, más tranquilos”. Al final conseguimos cruzar a Melilla.

Yo no quería entrar en el CETI porque vivía bien, pero al final sí que entramos. Una noche, durmiendo en la playa, nos cogió la policía y nos llevó al CETI. Pero solo entrábamos a dormir, no vivíamos allí. Nadie me habló en el CETI de la posibilidad de pedir asilo. Creía que solo era es un sitio para dormir y ya está.

Estuve en Melilla más de un año… hasta que, finalmente, pude llegar a Madrid. Asim se quedó en Melilla.

Bienvenido a España

En Madrid, desde CEPAIM me llevaron a una casa con cinco marroquíes. Todo bien, aunque hubiera deseado tener otros compañeros que fueran como yo, porque tenía mucho miedo. Al abogado yo solo le expliqué la etapa de mi hermano, cuando me violó, pero de mi orientación no le dije nada. Me aconsejó que pidiera asilo y, tras realizar la entrevista, me sentí aliviado. Era la primera vez que podía hablar con alguien y que me escuchara. Eran preguntas muy íntimas, pero lo preferí así. Es como que me liberaron de algo que tenía por dentro.

Me derivaron a Burgos. Es una ciudad pequeña y todo el mundo acaba conociéndote. A mí me hubiera gustado estar en un piso con otras personas LGTB porque así me podría comportar como soy y no tendría que hacer esfuerzos. Si no entienden cómo soy, siempre va a haber problemas…

En la primera fase tengo una rutina: me levanto, voy a clases, duermo. En la segunda fase estoy mejor porque conozco a un chico, Mohamed. Ya llevamos tres meses juntos. Mohamed quiere irse a Madrid, porque dice que esto es pequeño. Yo me quiero ir con él. Allí habrá cosas para hacer activismo LGTB y conocer a más gente. En Burgos tengo amigos, pero no saben que soy homosexual.

Gracias a Dios todo ha ido bien, aunque no tengo permiso de trabajo todavía hasta que hable mejor la lengua. Yo quiero trabajar. Quiero estudiar mecánica.

No tengo nostalgia de nadie salvo de mi madre, pero no he vuelto a saber de ella. Soy muy afortunado. Conozco gente que ha vivido vidas mucho peores que la mía. Antes era la ley de la selva y pensaba: “¿cómo me va a ayudar Dios? Si siempre que le pido me da una colleja”. Pero ahora sí pienso que Dios me ha ayudado mucho en mi camino. La vida es dar y recibir. Es así con la gente. La gente muchas veces quiere sacar algo de ti, no es ayuda sincera. Quien me ayuda de verdad es Dios.

Me gustaría quedarme ya en España, tranquilo. Aunque hoy digo España, pero, ¿quién sabe el destino? Ahora no sé el paso que viene después, ni cómo va a ser… Solo Dios lo sabe.

Por Achraf, solicitante de asilo mauritano

La historia de Achraf: cómo sobreponerse a la adversidad

A pesar de las duras situaciones que atraviesa Achraf a lo largo de su vida, una y otra vez consigue sobreponerse a la adversidad. Aunque no contara con el amor y el apoyo incondicional de la familia durante la infancia, el joven mauritano construye a lo largo de su proyecto migratorio varios vínculos afectivos. El establecimiento de estas relaciones constituye un motivo más para seguir, un amor y un apoyo entre iguales que no pudo sentir cuando era niño.

La historia de Achraf nos ayuda a comprender cómo son las vidas y procesos migratorios de muchos niños que huyen de sus hogares por culpa de la violencia y la intolerancia. En su caso, en la República Islámica de Mauritania, la homosexualidad está penalizada con la muerte y está terriblemente considerada por la sociedad. Como niño y como homosexual se vio enfrentado a condiciones aún más duras para poder sobrevivir. Así, Achraf es víctima de una opresión que se ejerce sobre las personas LGTB y sobre las personas migrantes. Pero al mismo tiempo es una persona fuerte y resiliente que ha luchado hasta el último momento para poder llegar a nuestro país.

> Accede al informe de Accem sobre “La situación de las personas solicitantes de protección internacional y refugiadas LGTBI”.