La reubicación de las personas refugiadas tras el incendio en Moria, una urgente necesidad

El incendio del campo de refugiados de Moria en la isla de Lesbos, en la madrugada del pasado 9 de septiembre, ha sacado a la luz pública la lamentablemente situación en la que se encontraban 12.500 personas que vivían en unas instalaciones con capacidad para solo 3.000.

Desde Accem no podemos dejar de recordar la urgente necesidad de que tanto la Unión Europea como sus Estados miembro asuman su responsabilidad y actúen con la solidaridad que requieren los principios de humanidad. Unos principios que parecen haber sido olvidados, especialmente tras lo ocurrido en Moria, a lo que se suma ahora el abandono en las cunetas, prácticamente sin agua, sin alimentos y sin atención médica, de personas que llegaron a Europa huyendo de situaciones de guerra y persecución en busca de asilo.

Ante la negativa del Gobierno español a formar parte de los países que trabajan en la reubicación de estas personas, nos hemos sumado a la petición realizada por la Coordinadora de ONGD, la Comisión Española de Ayuda al Refugiado y Amnistía Internacional, en la que se insta al Gobierno a:

  • Aceptar la reubicación en España de manera urgente e inmediata de una parte de las personas que se encuentran en situación de vulnerabilidad en Lesbos, especialmente menores de edad migrantes no acompañados y familias con menores, que se han visto afectadas por el incendio en el campamento de Moria.
  • Adoptar una actitud proactiva en la UE para lograr la reubicación en condiciones dignas de la totalidad de las personas afectadas en el menor plazo de tiempo posible. Hay miles de vidas en juego.
  • Asumir de manera compartida entre los Estados miembros de la UE la responsabilidad de atención a las personas migrantes y refugiadas, respetando los tratados internacionales y el pleno respeto de los derechos humanos, en el marco del futuro Pacto de Migración y Refugio.

El Tercer Sector reclama una mayor visibilización de su labor en los discursos políticos

La Plataforma del Tercer Sector (PTS), de la que Accem forma parte junto con otras 28.000 ONG de Acción Social, considera preocupante la “falta de consideración e interlocución” del Gobierno con el Tercer Sector y ha alzado la voz ante la “invisibilización” de las entidades en los discursos políticos.

Accem lleva realizando esta demanda desde hace tiempo y, especialmente, en un momento “socialmente crítico” –como lo ha calificado el presidente de la Plataforma del Tercer Sector, Luciano Poyato– como el actual, donde la acción realizada desde las ONG de Acción Social se ha demostrado necesaria y esencial.

Durante la pandemia las ONG hemos sostenido las necesidades de los colectivos más vulnerables y hemos demostrado nuestra capacidad, movilizando nuestros propios recursos, incluso cuando los servicios sociales se han visto desbordados. Ahora estamos en una situación de absoluta penumbra y por eso reclamamos al Gobierno una actitud activa y comprometida con el sector”, ha añadido Poyato.

Durante la Junta Directiva que la Plataforma del Tercer Sector ha celebrado con el objetivo de diseñar una estrategia de acción conjunta que incida de manera directa en las políticas de reconstrucción del país, Poyato ha señalado que el primer paso para lograrlo es sacar adelante unos presupuestos generales “con mirada social” que tengan en cuenta a las principales víctimas de esta pandemia: los colectivos en mayor situación de vulnerabilidad.

Para lograrlo, es imperativo que las fuerzas políticas lleguen a un acuerdo de mínimos que permita a estos colectivos hacer frente a una realidad “muy dura”. Actualmente hay más de 12 millones de personas que viven en situación de pobreza o exclusión social, una cifra que ha ido en aumento debido a que la pandemia ha cronificado aún más esta problemática.

De esta manera, Accem se une a la reclamación realizada desde la PTS al Gobierno para establecer un diálogo real y efectivo que permita afrontar y gestionar de una manera conjunta, productiva y ágil las consecuencias provocadas por la covid-19 y avanzar hacia la verdadera reconstrucción.

Los solicitantes de protección internacional podrán obtener autorización de residencia sin renunciar al asilo

Los solicitantes de protección internacional podrán obtener la autorización de residencia en España sin por eso tener que renunciar a su solicitud de protección, según ha informado el Ministerio de Inclusión, Seguridad Social y Migraciones.

La secretaria de Estado de Migraciones, Hana Jalloul, ha respondido favorablemente al Defensor del Pueblo, institución desde la que se había pedido desde 2017 que se clarificase la compatibilidad de los procedimientos de asilo con aquellos regulados por la legislación de extranjería. La petición del Defensor del Pueblo se debía a las barreras con las que se encontraban los solicitantes de protección internacional que veían que el trámite de solicitud de residencia por circunstancias excepcionales se veía condicionado por la renuncia a la solicitud de asilo.

Con esta decisión, y aunque el procedimiento de extranjería y el de la protección internacional responden a dos realidades diferenciadas, los/as solicitantes de protección internacional podrán solicitar la autorización de residencia temporal por razón de arraigo por circunstancias excepcionales. Esta solicitud de autorización de residencia por arraigo en ningún caso podrá ser inadmitida a trámite.

La secretaria de Estado, en su respuesta al Defensor del Pueblo, defiende la necesidad de adoptar “un enfoque flexible y personalizado” en el diseño e implementación de políticas inclusivas, que ponga “en primer lugar a la persona”, al amparo del artículo 10.1 de la Constitución española, dedicado al reconocimiento de la dignidad de la persona y de los derechos inviolables que le son inherentes.

Desde Accem consideramos favorablemente esta medida ya que permitirá que los solicitantes de protección internacional puedan solicitar una autorización de residencia por arraigo sin tener que renunciar a su solicitud de protección como venía sucediendo hasta ahora en la práctica. De esta forma, se refuerza el correcto ejercicio del derecho a solicitar asilo, garantizando que toda persona que lo solicite, no se vea obligada a renunciar a su solicitud por intentar obtener un permiso de residencia.

> Accede a la información publicada por el Ministerio de Inclusión, Seguridad Social y Migraciones.

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Nuevo proyecto en Cartagena para la atención a mujeres víctimas de trata y otras formas de violencia de género

Hemos puesto en marcha en Cartagena un nuevo proyecto para proporcionar atención directa a mujeres en situación de especial vulnerabilidad, como potenciales víctimas de trata de personas con fines de explotación sexual, mujeres prostituidas y víctimas de otras formas de violencia contra la mujer.

En el municipio de Cartagena hemos detectado desde Accem un elevado número de mujeres que sufren distintas formas de violencia de género, muchas de ellas de origen inmigrante, que presentan además un gran desconocimiento de las ayudas a su alcance para tratar de salir de las situaciones de maltrato y explotación que están sufriendo. A pesar de la ausencia de datos, sí son significativos los casos de mujeres que se acercan hasta los servicios de nuestra entidad en busca de ayuda y asesoramiento. Esto ha puesto de manifiesto la necesidad de un apoyo especializado, así como de la realización de un estudio que analice de forma cuantitativa y cualitativa la realidad que atraviesan estas mujeres en situación de extrema vulnerabilidad.

El proyecto “Atención a mujeres víctimas de trata y otras formas de violencia contra la mujer” está financiado por la Consejería de Mujer, Igualdad, LGTBI, Familias y Política Social de la Región de Murcia, a través de los fondos del Pacto de Estado contra la Violencia de Género.

El objetivo principal de este proyecto será realizar un trabajo integral tanto con las propias mujeres como con sus familias a través de un equipo multidisciplinar que se encargará, desde sus respectivos ámbitos de actuación, de proporcionarles aquellos servicios que demanden, disminuyendo su aislamiento y consecuente riesgo de exclusión. El equipo realizará funciones de identificación, prevención, información y orientación, acercándoles a aquellos recursos que puedan mejorar sus condiciones de vida, empeoradas más si cabe a causa de la actual situación de pandemia.

Este programa cuenta con los siguientes servicios:

  1. Servicio de detección y acompañamiento en calle.
  2. Servicio de atención social integral.
  3. Servicio de atención psicológica.
  4. Atención jurídica básica.
  5. Acciones de sensibilización.
  6. Elaboración de informe de la realidad detectada en el municipio de Cartagena.

 

Estrasburgo falla a favor del reconocimiento oficial del nombre y género de las personas refugiadas trans

El Tribunal Europeo de Derechos Humanos (TEDH) ha reconocido en una sentencia del 16 de julio de este 2020 el derecho de las personas refugiadas trans al reconocimiento legal de su género, según informa en su web Transgender Europe (TGEU).

En el caso Rana vs Hungría, el Tribunal de Estrasburgo falla que el Estado húngaro violó el derecho a la vida privada y familiar de la persona demandante al rechazar su solicitud de cambiar oficialmente su nombre y su sexo. Se daba la circunstancia de que a la persona solicitante se le había concedido el estatuto de refugiado/a precisamente por la persecución sufrida a causa de su identidad trans en su país de origen, Irán.

En su sentencia, el TEDH amplía la extensión de su decisión a todas las personas no nacionales de Hungría que estén en las mismas circunstancias y en situación regular en el país. La sentencia es especialmente significativa en un momento en el que el Parlamento húngaro ha aprobado recientemente un proyecto de ley regresivo en este sentido, al reemplazar en el registro civil la casilla reservada al sexo por una específica de ‘sexo asignado al nacer’, lo que de hecho imposibilita el reconocimiento de la identidad de género en Hungría. En el momento en el que se presentó el caso Rana vs Hungría, en 2017, esta posibilidad sí existía, aunque debido a una laguna legislativa dejaba fuera a todas las personas no húngaras residentes en el país. El TEDH y el Tribunal Constitucional de Hungría afirmaron entonces que esto “restringía desproporcionadamente su derecho a la dignidad humana”.

Con esta sentencia se pone de manifiesto una vez más la necesidad de establecer mecanismos efectivos para el cambio de nombre y sexo en registros y documentación oficial para de este modo respetar y no vulnerar el derecho a la intimidad de las personas trans no nacionales. Esta necesidad es especialmente acuciante en el caso de las personas refugiadas que han sufrido persecución precisamente por su identidad de género, hasta el punto de haber tenido que abandonar su país de origen para salvaguardar su vida e integridad. Para ellas es prácticamente imposible realizar estos cambios en sus países de origen.

> Para más información pincha aquí.

> Accede aquí a la sentencia del caso Rana vs Hungría.

 

 

Cerca de 500 chicos y chicas disfrutan de las colonias urbanas de CaixaProinfancia en Málaga y Sevilla

Han llegado a su fin un verano más las colonias urbanas que cada año organizamos en Sevilla y en Málaga a través del programa CaixaProinfancia de la Obra Social La Caixa. Han sido semanas de gran diversión con múltiples actividades de ocio que se han podido realizar de manera sana y responsable en el escenario de la actual ‘nueva normalidad’.

Con el lema “Un verano emocionante”, hemos trabajado en Sevilla a través de talleres la importancia de las emociones, especialmente en estos momentos de tantas incertidumbres para nuestros menores. Nos hemos acercado a la riqueza cultural de la ciudad, con salidas al casco histórico y a monumentos emblemáticos, como la Plaza de España, CaixaForum, el Museo de Sevilla o Las Setas de la Encarnación; hemos disfrutado de sesiones de cine con películas de estreno y de actividades deportivas en los parques de la ciudad, como el del Alamillo y el de María Luisa. Por supuesto, los momentos más refrescantes llegaron con las excursiones a Aquopolis e Isla Mágica. Cinco semanas de emoción y diversión en las que han participado un total de 272 niños y niñas en la ciudad de Sevilla. 

Mientras, en Málaga y en el municipio de Torremolinos, también hemos organizado las colonias urbanas del curso 2019-2020 del programa CaixaProinfancia. Un total de 202 chicos y chicas de diferentes distritos malagueños, como Casco Histórico, Palma-Palmillas, Campanillas y Cruz Verde, así como de Torremolinos, han participado de una propuesta en la que se han cultivado hábitos saludables en el ocio y tiempo libre, así como se ha realizado apoyo al estudio. Las colonias urbanas permiten un aprendizaje más dinámico y divertido respecto a las actividades realizadas durante el curso, relacionándose los menores de forma directa con el entorno de su ciudad, siendo las zonas verdes, los espacios culturales y deportivos claves para llevar a cabo la programación de las colonias urbanas. Se han visitado espacios como Gibralfaro, los parques de San Miguel, la Paloma y Litoral, la Alcazaba, el cine Albéniz, o los museos Picasso y Pompidou; hemos realizado rutas de senderismo y talleres de medioambiente o cocina; nos hemos movido a ritmo de zumba y hemos disfrutado haciendo manualidades y hasta magia.

Debemos tener presente que tanto en Sevilla como en Málaga las colonias urbanas han jugado en esta ocasión un relevante papel después de un duro periodo de confinamiento. Los chavales y chavalas han disfrutado intensamente todas las actividades y la celebración de las colonias ha supuesto una motivación grande a nivel emocional. Ha sido también un tiempo de aprendizaje y de refuerzo de las medidas de prevención e higiene sanitaria. Un año más las colonias urbanas nos han recordado que aprender y divertirse pueden ir unidos.

El programa CaixaProinfancia, que desarrollamos en Sevilla y Málaga en Andalucía, está dirigido a romper con el círculo de transmisión de la pobreza de padres a hijos, garantizando el acceso a oportunidades educativas de calidad.

 

Consulta la Memoria de Actividades de Accem 2018-2019

Ya está disponible la Memoria de Actividades de Accem correspondiente a los años 2018 y 2019, en la que hacemos un recorrido por los dos últimos ejercicios completos de trabajo de nuestra organización en favor de la igualdad y la inclusión.

En ese período de tiempo atendimos a 76.083 personas llevando a cabo en todo momento nuestra misión de defender los derechos fundamentales de todas las personas y dar atención y acompañamiento a aquellas que se encuentran en situación de riesgo de exclusión. Nuestros datos de atención son muy importantes y significativos, pero lo es aún más su dimensión humana, las personas que se encuentran detrás de cada número y a las que acompañamos durante una parte de su camino.

A través de nuestra Memoria de Actividades, de carácter bianual, puedes conocer mejor el trabajo que desarrollamos y su alcance, tanto a nivel estatal como en los diferentes territorios en los que nos encontramos, que abarcan doce comunidades autónomas además de las ciudades de Ceuta y Melilla. Puedes además encontrar información sobre la cantidad de programas que desarrollamos y su financiación, en un ejercicio de transparencia con el que estamos comprometidos.

En la Memoria de Actividades 2018-2019 de Accem, agradecemos, asimismo, por medio de nuestro presidente, Pedro Puente Fernández, y nuestra directora general, Julia Fernández Quintanilla, el apoyo de todas las personas voluntarias, socios, socias, financiadores públicos y privados e instituciones que hacen posible nuestra labor, que se lleva a término a través del esfuerzo cotidiano de un equipo profesional especializado, comprometido, interdisciplinar y diverso.

> Accede aquí a la Memoria de Actividades de Accem 2018-2019.

> Descarga aquí la Memoria de Accem en pdf.

 

 

Los rebrotes de la Covid-19 hacen visible la situación de pobreza y exclusión de los trabajadores temporeros migrantes

En este verano de 2020 distintos hechos han puesto en primer plano de la actualidad la situación de extrema precariedad vital que atraviesan miles de trabajadores/as migrantes en España empleados en las campañas agrícolas. Los rebrotes de la Covid-19 sufridos por los trabajadores temporeros en Huesca, Lleida o Albacete; los incendios en los asentamientos de jornaleros del campo en la provincia de Huelva o la dramática muerte del trabajador Eleazar Blandón a causa aparentemente de un golpe de calor en Murcia han hecho visible una realidad que para muchos permanecía oculta. Una realidad social de infraviviendas y hacinamiento; de falta de acceso a agua potable y saneamiento; de situaciones de calle y grave exclusión social; de explotación laboral, abuso e indefensión; en definitiva, de ausencia de los recursos y las condiciones más básicas para desarrollar una vida digna.

Sin embargo, y aunque se haya puesto este verano sobre la mesa, esta realidad de extrema pobreza y precariedad en España no es un fenómeno nuevo ni desconocido. En este mes de julio de 2020 se presentó el informe final de la visita del Relator Especial de Naciones Unidas sobre la extrema pobreza y los derechos humanos, Philip Alston.

El diagnóstico del Relator Especial de Naciones Unidas para la extrema pobreza

Alston, que visitó nuestro país entre el 27 de enero y el 7 de febrero de este año, declaró, en palabras recogidas por la red EAPN-ES, haber encontrado “niveles aterradores de pobreza y exclusión”, llamando la atención sobre varias de las realidades específicas con las que había tenido contacto, entre ellas la situación de los asentamientos de temporeros migrantes en el campo onubense, ligados a la campaña agrícola de la recogida de la fresa y los frutos rojos. En el informe final del Relator Especial se relata que Alston visitó un asentamiento de trabajadores y trabajadoras migrantes en Huelva “cuyas condiciones materiales se sitúan entre las peores que ha visto en cualquier parte del mundo”. Según recogió, solo en el campo de Huelva, vinculadas a la temporada de la fresa, viven en asentamientos de condiciones “inhumanas” de vida entre 2.300 y 2.500 personas.

(…) El Relator Especial visitó lugares que muchos españoles y españolas no reconocerían como una parte de su país: un poblado de chabolas en condiciones mucho peores que las de un campamento de refugiados, sin agua corriente, electricidad ni saneamiento, cuyos habitantes (trabajadores y trabajadoras migrantes) han vivido en él durante años sin que su situación haya mejorado un ápice (…).

(…) Viven a kilómetros de distancia del agua, sin un saneamiento adecuado ni acceso legal a la electricidad. Muchas de esas personas han vivido allí durante años y podrían pagar un alquiler, pero contaron al Relator Especial que nadie las aceptaría como inquilinas o inquilinos. Ganan apenas 30 euros al día y prácticamente no tienen acceso a ningún tipo de ayuda pública. En palabras de una de esas personas: ‘Cuando hay trabajo, España necesita migrantes, pero a nadie le interesa cómo vivimos’ (…).

Con la aparición de diferentes brotes de la Covid-19 ligados a espacios donde trabajan y viven trabajadores temporeros, se han hecho visibles las condiciones de vida que sufren estas personas, pero también se ha extendido ese otro virus del racismo y la xenofobia provocado por el miedo y fortalecido por la despersonalización que en ocasiones se ha realizado de este colectivo en situación especialmente vulnerable. El estado de tensión social, cuando no de pánico, sirve de caldo de cultivo muy peligroso que facilita la aparición de brotes de racismo y xenofobia. La búsqueda de un chivo expiatorio siempre es tentadora, como hemos visto en tantas ocasiones.

Es labor de las organizaciones sociales y del conjunto de la ciudadanía poner el foco en lo verdaderamente relevante: la facilidad para la aparición en estos contextos específicos de brotes de la enfermedad, las condiciones favorables al contagio y la dificultad para el confinamiento son resultado de situaciones vergonzosamente extremas de pobreza y exclusión social, de condiciones de vida y de trabajo que deberían ser impropias de este tiempo y este país.

Accem trabaja desde hace bastantes años en estos espacios de enorme vulnerabilidad que son los asentamientos informales y las infraviviendas, poblados a menudo por personas de origen migrante. En la provincias de Huelva y Albacete o en la Región de Murcia hemos desarrollado durante años y seguimos haciéndolo en estos días una acción humanitaria y de atención social, ayudando a paliar los efectos más graves de la exclusión y aportando todo nuestro esfuerzo a la mejora de las condiciones de vida de las personas afectadas.

La salud y la enfermedad, también en el caso de la Covid-19, sí entienden y guardan relación con la pobreza y la exclusión social.

Accem y el Instituto de Investigación Ortega y Gasset lanzan un Máster Propio en Migraciones Internacionales y Asilo

Accem y el Instituto Universitario de Investigación Ortega y Gasset, centro adscrito a la Universidad Complutense de Madrid, han lanzado un Máster Propio en Migraciones Internacionales y Asilo: Políticas, Gestión e Intervención.

Esta formación, accesible para las personas en posesión de un título de grado o equivalente, está estructurada de la siguiente manera:

Los Cursos de Experto se pueden realizar de manera independiente para quien así lo desee. La realización de ambas formaciones completando un Máster brinda una gran oportunidad para aquellas personas interesadas en conseguir una visión global del ámbito de las migraciones y su gestión desde las entidades públicas y privadas al tiempo que desarrollan su perfil profesional. Puedes encontrar todos los detalles de cada formación pinchando en sus respectivos enlaces.

La colaboración entre el Instituto Universitario de Investigación Ortega y Gasset y la Escuela de Formación de Accem se inició con gran éxito en el curso 2019-2020 como una oportunidad para avanzar en la profesionalización de un ámbito laboral en plena expansión. Aunando el punto de vista de la investigación y el rigor académico con la experiencia en la intervención se generan sinergias que redundan en un mayor reconocimiento y una mejor gestión de la diversidad en las sociedades de acogida.

¿Por qué tenemos que abandonar para siempre la expresión ‘trata de blancas’?

Todavía hoy, y a pesar del esfuerzo e insistencia de numerosas organizaciones de la sociedad civil, como Accem, cada poco escuchamos en una noticia, en la radio, en la televisión, pero también en una charla o en una conversación, una expresión que deberíamos abandonar de una vez por todas: ‘trata de blancas’.

Cuando oímos hablar de la ‘trata de blancas’ normalmente es en un contexto informativo que suele estar cargado de buenas intenciones, de hacer visible la explotación salvaje que sufren muchísimas mujeres en el mundo.

Es, sin embargo, profundamente desafortunado y desaconsejable mantener esta expresión, por las razones que vamos a exponer a continuación.

La razón fundamental es que cuando hablamos de ‘trata de blancas’ estamos haciendo uso de un concepto cargado de connotaciones racistas, que valoraba únicamente como relevante la explotación de mujeres blancas procedentes sobre todo de Europa y Norteamérica.

Es en los últimos años del siglo XIX y primeros del siglo XX cuando se identifica la violencia que sufren mujeres, fundamentalmente europeas, que, en un contexto de pobreza y vulnerabilidad, comienzan a ser víctimas de tratantes que comercian con ellas y las explotan sexualmente, trasladándolas como concubinas o prostitutas a diferentes países de Asia, África o Europa del Este. Naciones Unidas interviene y comienza a articular instrumentos para actuar frente a esta lacra. Así, surge en 1904 el Acuerdo Internacional sobre Represión de Trata de Blancas, que tendría continuidad en 1910 con la celebración de la Convención Internacional para la Represión de la Trata de Blancas.

Esta expresión de la ‘trata de blancas’ era heredera de una larga historia colonial y de esclavitud, que toleró y permitió durante siglos la extracción forzosa de mujeres de sus lugares de origen, así como su comercio como si de mercancía se tratara, y la explotación de sus cuerpos y sus vidas, como mano de obra esclava, como servidumbre y como objeto sexual. Dado que este trato violento, denigrante e inmemorial hacia las mujeres ‘no blancas’ estaba profundamente normalizado y arraigado, no es extraño que quedaran fuera del problema identificado de la ‘trata de blancas’.

Este carácter racista, colonialista y eurocéntrico es el motivo principal por el que tenemos que desterrar de una vez por todas del lenguaje el término de la ‘trata de blancas’. Es importante sustituir esta expresión por la más correcta de trata de personas, la forma moderna que ha tomado el viejo fenómeno de la esclavitud en nuestro tiempo.

Trata de personas: todas las víctimas, todas las formas de explotación

La trata de personas es, por otra parte, un fenómeno muy amplio y complejo, que afecta a mujeres, hombres, niñas, niños y personas transgénero, realidades que quedan invisibilizadas cuando se habla de ‘trata de blancas’. No hay que dejar de señalar, al mismo tiempo, que el 72 % de las víctimas de trata son mujeres y niñas, como revelan los datos de la Oficina de Naciones Unidas contra la Droga y el Delito (UNODC, informe anual 2018) y que la trata constituye por tanto también una forma específica y muy grave de violencia de género.

Por otra parte, la ‘trata de blancas’ remite directamente en el imaginario colectivo a la explotación sexual, y siendo esta una de las caras más habituales y más terribles de este fenómeno, la realidad indica que las finalidades de explotación son, de nuevo, muchas más: trabajo forzado, servidumbre por deudas, obligación de comisión de delitos, matrimonio forzoso, tráfico de órganos, mendicidad forzada, etc.

Así pues, dejar de utilizar eso de la ‘trata de blancas’ no es un capricho ni una cuestión puramente formal o de corrección política. Se trata de una expresión anacrónica que no nombra ni define adecuadamente la realidad a la que se refiere; que invisibiliza a muchas de sus víctimas y muchas de las formas de explotación que sufren millones de personas en el mundo; que es heredera de una visión racista y discriminatoria hacia las personas ‘no blancas’ y que es necesario hacer evolucionar en el lenguaje para referirnos de manera precisa a la esclavitud del siglo XXI: la trata de personas.

> Conoce el trabajo de Accem en la lucha contra la trata de personas. 

> ¿Sabes cuáles son las otras caras de la trata?