
Más que un bingo: un encuentro entre generaciones y culturas
Personas mayores y participantes de Protección Internacional compartieron una jornada de convivencia en La Rioja.
El Centro de Día Gonzalo de Berceo de Logroño se ha convertido en un punto de encuentro entre generaciones, culturas e historias de vida. Una veintena de personas mayores y personas acogidas por Accem en el programa de Protección Internacional compartieron recientemente una actividad muy especial: “Bingo intercultural e intergeneracional: construyendo convivencia”.
Lo que comenzó como un simple juego terminó convirtiéndose en un espacio de conversación, aprendizaje y conexión. Con el objetivo de enlazar la actividad con los contenidos trabajados en las clases de castellano a las que asisten las personas atendidas por Accem y facilitar la participación de todos los asistentes, los cartones se diseñaron con dibujos de partes del cuerpo y verduras en lugar de números. Las imágenes se ampliaron para las personas mayores con dificultades visuales y se creó una ruleta digital que mostraba los elementos en pantalla mientras se nombraba en voz alta la palabra correspondiente.

Entre bingo y bingo los participantes del programa de acogida compartieron mesa con las personas mayores, ayudándolas a identificar los elementos que iban apareciendo. Una escena espontánea y cercana que refleja el espíritu de convivencia y apoyo mutuo que se creó durante toda la jornada. A través de palabras, experiencias y anécdotas, fueron descubriendo intereses comunes y compartiendo parte de sus historias.
La experiencia finalizó con un aperitivo preparado por el equipo del Centro de Día y una visita a sus instalaciones. Durante la misma, el grupo conoció el huerto y los animales del centro, que forman parte de las actividades de estimulación cognitiva y sensorial que realizan con las personas mayores. Este recorrido permitió continuar las conversaciones iniciadas durante el juego y conocer mejor el trabajo que se desarrolla en el centro. Tanto las personas mayores como los participantes del programa de Protección Internacional disfrutaron del día y destacaron la oportunidad de compartir este espacio y conocerse.
Porque la convivencia también se construye en los pequeños encuentros. En una conversación, en una mesa compartida, en una historia que se cuenta y en otra que se escucha. Porque cuando personas de diferentes generaciones y orígenes pasan tiempo juntas, descubren que siempre hay algo que aprender y compartir.