
Más de diez años tejiendo comunidad desde las aulas en Oviedo
El programa Escolinos de Babel trasciende el apoyo extraescolar para fomentar la participación activa de toda la comunidad educativa.
Desde 2015, este programa impulsado por Accem en Asturias ha acompañado a más de 1.500 niños y niñas de 46 nacionalidades en su proceso de integración educativa, social y cultural. Lo que comenzó como un proyecto de apoyo escolar se ha convertido, con el tiempo, en una red sólida de confianza, aprendizaje y apoyo mutuo, con la diversidad y la equidad como ejes centrales.
Un origen con vocación transformadora
Con el apoyo del Ayuntamiento de Oviedo, el programa Escolinos de Babel arrancó en enero de 2015 dirigido a alumnado de incorporación tardía al sistema educativo o perteneciente a minorías culturales. El objetivo inicial era facilitar el éxito escolar en igualdad de oportunidades, sin importar el origen o la situación socioeconómica.
Aunque en sus inicios se centraba en apoyo escolar y lingüístico, el equipo detectó pronto necesidades más amplias. Muchas familias tenían vínculos sociales muy limitados, incluso tras años residiendo en España. “Los niños y niñas contaban con apoyo, pero sus familias seguían sin red social más allá del entorno cercano”, explica Raquel Alfaro, responsable del proyecto.
Ante esta realidad, se incorporaron nuevas líneas de trabajo: desayunos formativos, clases de español para familias, talleres sobre competencias digitales y mediación con los centros educativos. El crecimiento ha sido progresivo y siempre ligado a las necesidades reales de las personas participantes, consolidándose como un espacio de confianza compartida.
En 2019, este trabajo fue reconocido con una mención honorífica en el Premio Iberoamericano de Educación en Derechos Humanos “Óscar Arnulfo Romero”, destacando su contribución a la inclusión, la convivencia intercultural y la educación en valores.
Un enfoque integral, humano e individualizado
Escolinos de Babel es hoy en día mucho más que un espacio de refuerzo educativo. Se trata de un espacio donde se acompaña a las familias y se construyen redes de apoyo. “Es un espacio que ofrece una alternativa al hogar, brinda una red de apoyo y les permite estar realmente en la comunidad”, recalca Alfaro.
Las familias encuentran aquí un lugar donde aprender, compartir inquietudes y crear vínculos, mientras que los niños y niñas disponen de un entorno seguro donde expresarse y desarrollarse. La confianza generada es tal que muchas familias recurren primero al equipo de Escolinos antes que a otros servicios.
Los centros educativos que participan en el programa también destacan su valor. María José Díaz González, exdirectora del CP Pablo Miaja y profesora de Audición y Lenguaje, lo resume así: “Va mucho más allá de una actividad extraescolar: es convivencia positiva, es sensibilidad afectiva, es apoyo y refuerzo compensador, es disposición permanente a escuchar, atender y colaborar con las familias, con el personal del centro y con el alumnado”.

Un espacio de acogida e inclusión
La iniciativa ha sido clave para la acogida de familias migrantes dentro del entorno escolar. Testimonios como el de Jamila, madre marroquí participante en el programa, reflejan su impacto: no solo facilita el aprendizaje del idioma, sino también la conciliación, al permitir asistir con hijos e hijas que aún no están en edad escolar.
Gracias a este entorno acogedor, muchas familias pueden implicarse en la vida escolar, incluso formando parte del AMPA, como es el caso de Jamila. Además, a través del programa se promueven actividades que valoran la diversidad cultural, fortaleciendo el sentido de pertenencia y el respeto mutuo.
Escuela abierta, inclusiva y comprometida
El impacto de Escolinos también se refleja en la evolución de los centros educativos. En el CEIP San Pedro de los Arcos, por ejemplo, se ha convertido en un pilar del proyecto educativo. Su director, Ramsés García, lo define como “un apoyo que cubre necesidades a las que el sistema educativo o la propia administración no siempre llegan”.
Por su parte, la jefa de estudios, María del Carmen Pérez, destaca que la participación en las actividades facilita la inclusión real de familias migrantes en el centro: “A través de las clases de español y las competencias básicas, empiezan a formar parte activa del colegio”.
Para el alumnado, supone un doble beneficio: refuerzo académico y apoyo emocional. El equipo directivo coincide en que “el trabajo conjunto con Accem ha permitido construir una comunidad educativa viva, comprometida y profundamente humana”.
Diversidad cultural y adaptación constante
En más de una década, Escolinos ha acompañado a 1.587 menores de 46 nacionalidades distintas. La diversidad es amplia: desde alumnado procedente de Rumanía, Ucrania, Marruecos o Colombia hasta familias de países como Japón, Suiza o Estados Unidos.
La movilidad es habitual, y el seguimiento continúa incluso cuando las familias se trasladan a otras ciudades. “Es interesante ver cómo personas de contextos muy distintos comparten necesidades similares: llegan sin idioma ni red social, y aquí encuentran apoyo”, explica una de las profesionales del equipo.
Esta riqueza cultural plantea retos, pero también oportunidades para construir una escuela más inclusiva y conectada con su entorno.
Voces pequeñas, grandes mensajes
Los niños y niñas que participan en Escolinos también tienen mucho que decir. Cuando se les pregunta qué es lo que más les gusta, responden: “que nos ayudan”, “los juegos”, “nos enseñan a respetar”, “nos ayudan a hacer los deberes y a mejorar”. Y cuando se les pregunta si han aprendido sobre otras culturas, lo tienen claro: “Sí, cuando hablamos de Ramadán, de Navidad, de las comidas, de los coles de otros países…”.
Escolinos es para ellos y ellas un espacio de convivencia intercultural donde se sienten escuchados, motivados y acompañados.

Nueva etapa, nuevas líneas de trabajo
Desde 2023, el programa se desarrolla a través de dos líneas de trabajo: la línea de Corresponsables, que prioriza la conciliación familiar y la corresponsabilidad con actividades dirigidas a menores de 6 a 16 años; y, por otra, la línea de sensibilización, que involucra a las familias y a toda la comunidad educativa.
Con más de diez años, Escolinos sigue fiel a su esencia: detectar, acompañar y cuidar. Con una imagen renovada y una página web, el objetivo es visibilizar el trabajo realizado y seguir creciendo como una red de apoyo para quienes llegan, para quienes se quedan y para quienes hacen de la escuela un lugar de encuentro.
Conoce más sobre el proyecto en la web de Escolinos de Babel.
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