
La soledad no deseada en las personas mayores: una realidad que impacta en su salud y bienestar
Prevenir la soledad no deseada es clave para el bienestar de las personas mayores. En Accem apostamos por una intervención integral y comunitaria.
La soledad no deseada es una preocupación creciente en la sociedad de hoy en día. Aunque puede afectar a personas de cualquier edad, sus consecuencias adquieren una especial relevancia entre las personas mayores debido a determinadas circunstancias vitales que incrementan su vulnerabilidad.
En nuestro trabajo de intervención con personas mayores, en Accem tenemos cada vez más presente esta realidad. Abordamos la prevención de la soledad no deseada desde una perspectiva integral, que va más allá del acompañamiento y que apuesta por la promoción del envejecimiento activo y la participación de las personas mayores en la sociedad.
Un fenómeno que puede afectar a cualquier persona
Experimentar la soledad no deseada es un hecho que va mucho más allá de estar físicamente solo o sola. Es un sentimiento que aparece cuando una persona percibe que las relaciones sociales con las que cuenta no son suficientes o no tienen la calidad que necesita. Esa distancia entre las relaciones deseadas y las realmente disponibles puede generar un importante sufrimiento emocional y afectar de manera significativa a la salud y a la calidad de vida.
La soledad no deseada puede surgir como consecuencia de diversos factores personales, sociales, económicos y de salud. Entre las causas más frecuentes se encuentran la pérdida de seres queridos, cambios vitales importantes, problemas de salud que dificultan la participación social, carencias en la red de relaciones personales, limitaciones económicas, situaciones de exclusión social o diversos factores psicológicos y emocionales.
Aunque las circunstancias que la originan son muy diversas, todas las personas que la experimentan comparten algo en común: el impacto negativo sobre su bienestar. La soledad no deseada puede provocar malestar emocional, sensación de aislamiento y un deterioro progresivo de la salud física y mental.
¿Por qué las personas mayores son más vulnerables?
La soledad no deseada no es un problema exclusivo de las personas mayores. De hecho, en los últimos años se ha convertido también en una preocupación creciente entre la población más joven. Sin embargo, las personas mayores suelen estar más expuestas a factores que favorecen su aparición.
No es la edad en sí misma la que genera soledad, sino determinadas circunstancias que con frecuencia acompañan al proceso de envejecimiento. La jubilación, la pérdida de familiares y amistades, la viudedad, los problemas de salud, la reducción de la movilidad o las dificultades para participar en la vida comunitaria pueden disminuir las oportunidades de mantener relaciones sociales significativas.
A ello se suma la creciente digitalización de las relaciones sociales. Aunque cada vez más personas mayores utilizan herramientas tecnológicas, algunas siguen encontrando barreras para acceder a ellas o utilizarlas con plena autonomía. Esta brecha puede dificultar el mantenimiento de vínculos sociales cuando una parte importante de la comunicación se desarrolla a través de canales digitales.
Los datos nos acercan a una realidad que afecta a muchas personas mayores y que con frecuencia permanece invisibilizada. Según el Estudio sobre soledad no deseada y salud mental en España 2026, impulsado por la Fundación ONCE y la Fundación AXA en el marco del Observatorio Estatal de la Soledad No Deseada, SoledadES, el 17,2% de las personas mayores de 65 años y el 18,7% de las mayores de 75 años experimentan soledad no deseada en nuestro país.
Además, el fenómeno afecta en mayor medida a las mujeres, una situación relacionada, entre otros factores, con su mayor esperanza de vida y con una incidencia más elevada de la viudedad. En estas edades, la soledad suele estar vinculada a la pérdida de la convivencia y a las dificultades para generar nuevos vínculos sociales tras determinadas experiencias vitales.
La soledad de la Señora Vila. Un corto de Accem que aborda la soledad no deseada de las personas mayores.
Cómo afecta a la salud física y mental
La soledad no deseada tiene un impacto profundo en la salud de las personas mayores. Organismos como la Organización Mundial de la Salud (OMS) consideran que las relaciones sociales de calidad son esenciales para la salud mental y física. La falta de relaciones sociales significativas no solo afecta al bienestar emocional, sino también a la salud cognitiva, incluyendo problemas de memoria y un mayor riesgo de desarrollar demencia.
Cuando la soledad se combina con situaciones de duelo, pérdida de autonomía o aislamiento social puede derivar en problemas graves de salud mental. A nivel físico, la soledad no deseada se relaciona con una baja actividad física y dificultad para mantener hábitos saludables, así como con una menor calidad y esperanza de vida.
El papel de Accem frente a la soledad no deseada
En Accem entendemos que prevenir la soledad no deseada de las personas mayores beneficia al conjunto de la sociedad. Por ello, defendemos un enfoque integral que combina la acción comunitaria con iniciativas orientadas a promover la autonomía, el bienestar y la participación social de las personas mayores. A través de nuestro trabajo, promovemos el envejecimiento saludable y activo, el fortalecimiento de las redes de apoyo, el acceso a recursos sociales y comunitarios, el aprendizaje a lo largo de la vida, la inclusión digital, la cooperación intergeneracional y el cuidado de la salud mental.
Desde Accem desarrollamos programas específicos destinados a prevenir y paliar los efectos de la soledad no deseada, así como otras iniciativas dirigidas a personas mayores que incorporan de manera transversal herramientas de apoyo y acompañamiento para favorecer su bienestar y participación en la comunidad. Brindamos una especial atención a las personas mayores que residen en entornos rurales, ya que encuentran mayores dificultades para acceder a ciertos recursos.
A través del trabajo de intervención, entre el 1 de enero y el 31 de agosto de 2026, nuestra organización ha acompañado a un total de 1.874 personas mayores de 65 años, de las cuales el 62,5% son mujeres y el 54% han sido atendidas en programas específicamente dirigidos a personas mayores.
Además, para visibilizar la realidad de las personas mayores, durante este mes de octubre estamos impulsando diferentes actividades de sensibilización, como el escape room “La soledad tiene llave”, el reto deportivo “Sumando kilómetros, sumando compañía”, y el encuentro provincial de personas mayores en el medio rural, “Trazos de dignidad”, que celebramos en Yela (Guadalajara), el 7 de octubre.
Tejiendo redes para una vejez más acompañada
Combatir la soledad no deseada requiere construir comunidades más inclusivas, accesibles y participativas. Favorecer las relaciones sociales, promover la autonomía personal y garantizar que las personas mayores puedan seguir formando parte activa de la vida comunitaria son elementos esenciales para avanzar hacia una sociedad que cuide mejor de quienes la integran.
La soledad no deseada no es una consecuencia inevitable del envejecimiento. Con los apoyos adecuados, relaciones significativas y oportunidades reales de participación, es posible envejecer de una manera más saludable, activa y satisfactoria.
Conoce más sobre el trabajo de Accem con personas mayores en nuestro contenido especial elaborado con motivo del Día Internacional de las Personas Mayores.
1 DE OCTUBRE - DÍA INTERNACIONAL DE LAS PERSONAS MAYORES