
Navidad en un nuevo hogar: luces y desafíos para quienes buscan refugio en España
Un momento clave para reconstruir vínculos y encontrar sentido de pertenencia.
La Navidad es para la gran mayoría de nosotros una de las épocas más bonitas del año, no solo por las luces y los villancicos, sino porque implica más tiempo con nuestros seres queridos, reencuentros con amigos, etc. Desafortunadamente, para otras personas que han llegado hace poco a nuestro país en busca de refugio estas fechas son un momento en el que se mezclan diferentes sentimientos, muchas veces inundados de nostalgia y esperanza. En muchas de las personas que acompañamos en Accem pueden surgir sentimientos de desorientación, duelo o profunda soledad.
Para aquellas personas que han tenido que huir de sus países por un conflicto, o porque se han visto perseguidas o debido a una grave crisis humanitaria, la Navidad puede llegar a ser un momento complejo en el que la distancia con sus seres queridos se hace más larga, y es habitual que la añoranza de la familia, los amigos y de las propias costumbres del país se agudice. El contraste de costumbres y de cómo se viven estas fechas puede incidir en esa idea de encontrarse “fuera de lugar”.
Además, el shock cultural es real y puede ser profundo. En España, la Navidad no solo es una fiesta religiosa; también es un fenómeno social que se vive en restaurantes llenos, encuentros familiares interminables, intercambios de regalos, loterías y tradiciones que pueden resultar confusas para quien acaba de llegar. El bullicio puede ser abrumador, especialmente para personas que vienen de situaciones traumáticas o que aún están en proceso de adaptación. A menudo se enfrentan a prácticas que no conocen —como las reuniones de empresa, los “turrones y polvorones”, el Día de los Inocentes o la llegada de los Reyes Magos— y pueden sentirse desconectadas o incapaces de participar plenamente.
En el caso de España, estas fechas se viven con muchas tradiciones propias, lo que para personas que acaben de llegar de un nuevo país, puede ser una situación traumática o difusa. Desde el calendario, la gastronomía o la cultura popular.
En cambio, estas fechas pueden servir para crear nuevos vínculos gracias a iniciativas inclusivas de organizaciones y comunidades que organizan actividades compartidas. Cada persona vive la Navidad de manera distinta, pero la empatía y la comprensión son esenciales para reducir la sensación de aislamiento. Para quienes buscan refugio en España, estas fiestas pueden convertirse en un primer paso hacia la integración, la reconstrucción de tradiciones y la creación de un nuevo hogar.