Un trabajo en cadena para diferentes grupos etnoculturales

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“Atendemos a personas que no saben leer y escribir y debemos hacerles llegar la información de otra manera. Lo hemos hecho con audios de voz en rumano, en árabe y en otros idiomas”

Micaela Preoteasa

Muchos vecinos y vecinas de la Cañada Real Galiana preparaban una fiesta con temática árabe. “Iba a ser la primera Acción Global Ciudadana que organizaba la ciudadanía y no las organizaciones de los diferentes recursos que trabajamos allí”, explica con nostalgia Micaela Preoteasa.

Llegó el coronavirus y los planes de fiesta tuvieron que detenerse, como también hubo que paralizar hasta nuevo aviso la organización de la próxima Escuela Abierta de Verano para niños y niñas, con la que se organizaban salidas a museos, parques y piscinas.

El Proyecto de Intervención Comunitaria Intercultural en los seis sectores de la Cañada Real de Madrid ha cambiado mucho ante el riesgo de contagio, pero Micaela no ha parado, aunque sea en la distancia. “No me imaginaba trabajar sin contacto directo, pero nos adaptamos a las necesidades”, dice.

Cuenta lo importante que fue el trabajo previo para afrontar la nueva situación. En los últimos dos años se han formado líderes y lideresas de los diferentes grupos etnoculturales que conviven en la Cañada Real Galiana. Son ellas y ellos quienes en estos momentos pueden transmitir de manera más rápida la información y hacerlo en el idioma de cada grupo.

Con ese trabajo en cadena se han podido transmitir mensajes sobre las normas de seguridad, higiene y confinamiento que es necesario respetar. “Lo hemos hecho con audios de voz en rumano, en árabe y en otros idiomas. Hay personas que no saben leer y escribir y debemos hacerles llegar la información de otra manera”, explica.

Para Micaela, es fundamental que se hayan mantenido las vías de comunicación con las otras entidades y recursos que trabajan en la Cañada Real y con los dos comisionados del Ayuntamiento y la Comunidad de Madrid.

Es una vía rápida para intentar solucionar los problemas acuciantes que la crisis del coronavirus provoca en un contexto que ya era muy vulnerable antes. Ha sido preciso gestionar ayudas de alimentos, medicamentos o solucionar los cortes de luz, y tratar de seguir con el apoyo escolar por teléfono, en un lugar donde la señal de internet es muy baja o inexistente.

 

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