UE y Turquía estrechan cooperación

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El pasado lunes 5 de octubre, el presidente Turco Tayyip Erdoğan se reunió con representantes de las instituciones europeas en Bruselas. Junto con el Presidente de la Comisión Europea Jean Claude Juncker, los dos redactaron un Plan de acción, que establece medidas para apoyar a los refugiados sirios e iraquíes en Turquía y para evitar más entradas descontroladas al país.

Si se adopta el plan, se incrementarían los fondos de la UE para proyectos que tienen como objetivo ayudar a los refugiados en la búsqueda de trabajo, el acceso a la educación y a todos los servicios públicos, de manera de promover su plena integración en las comunidades de acogida turcas. La UE también pretende brindar más apoyo a Turquía en la adopción y aplicación de políticas destinadas a garantizar la protección y la inclusión de los refugiados, con especial atención en la identificación de los refugiados más vulnerables, como los menores no acompañados y las víctimas de la trata de seres humanos. En el documento también se prevé la apertura de seis centros de acogida de refugiados y el reasentamiento de refugiados sirios e iraquíes en la UE.

Sin embargo, el objetivo principal del acuerdo será “impedir la entrada de flujos migratorios incontrolados de Turquía a la UE”. Por consiguiente, el país va a aumentar los requisitos para obtener visados turcos y las reglas de residencia para los inmigrantes de ciertas nacionalidades, aunque aún no se han publicado los detalles de dichas medidas. Además, las personas no elegibles para la protección internacional serán expulsadas a sus países de origen, a través de operaciones conjuntas. Al mismo tiempo, se pondrá especial énfasis en reforzar los controles fronterizos y en luchar al tráfico ilícito de migrantes. Finalmente, según la propuesta, Turquía será incluida en la lista de ‘países de origen seguro” de la UE. Si se aprueba, a pesar de las críticas planteadas por algunos Estados miembros, todos los solicitantes de asilo que ciudadanía turca será envían a Turquía.

Por su parte, Turquía exige algo más que dinero. Lo primero, acelerar la liberalización de visados, prevista para 2017 y que podría adelantarse a 2016, aunque hay muchos Estados —Alemania entre ellos— con reticencias a ese gesto de confianza en los vecinos turcos. También está sobre la mesa avanzar en el proceso de adhesión de Turquía a la UE, prácticamente paralizado por las reticencias hacia el creciente autoritarismo de Turquía y su escasa convergencia con los principios europeos. Ankara quiere también celebrar cumbres bilaterales con la UE para avanzar en estos asuntos. Y la Comisión, que figure en la lista de países seguros a los que retornar a los migrantes que hayan salido de allí.

La urgencia del plan se enmarca en los crecientes flujos de refugiados que intentan llegar a Europa a través del territorio turco. Frontex ha registrado 710.000 entradas irregulares en la UE en lo que va de año, aunque las cifras presentan duplicidades porque algunos de los refugiados que entran por Grecia prosiguen su camino por los Balcanes y vuelven a ser contabilizados cuando llegan a Hungría.

El plan ha sido sucesivamente respaldado por los jefes de Estado y de Gobierno de la Unión Europea, pero aun sin concretar la aportación financiera.

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