Todo por una sonrisa

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“Fue muy emotivo encontrarnos con un mural hecho por las personas beneficiarias del centro de Monteagudo a nuestro equipo, estampando sus propias manos como símbolo del aplauso que nos dan. Este gesto de agradecimiento nos hace ver que cada gota cuenta y que juntos y sólo juntos, podremos salir adelante”

Ana Vivancos, técnica del Centro de Media Estancia de Monteagudo de Accem en Murcia

“Todo va a salir bien”. Éste es el lema con el que el equipo de Accem en el Centro de Media Estancia de Monteagudo (Murcia) está afrontando la situación provocada por el Covid-19.

Este dispositivo cuenta con medio centenar de plazas para solicitantes de asilo, casi todas ellas ocupadas en este momento por familias, muchas de ellas con menores a su cargo.

Una de las técnicas que se encarga de atenderles en todo momento es Ana Vivancos. Ella les recibe cuando llegan por primera vez al centro, les acompaña, les explica en qué punto de su proceso administrativo se encuentran, les enseña la que va a ser su casa temporalmente y les presenta a todo el equipo de Accem, que se convierte así en “sus primeras caras familiares”.

Entre sus tareas también está acompañar a estas personas las primeras veces que tienen que ir al cole o a realizar trámites como el empadronamiento.

Esta “gestora de recursos”, como en broma ella misma se define, reconoce que los primeros momentos del confinamiento de los residentes en el centro a causa del coronavirus generaron mucha “incertidumbre”.

“Los primeros días tuvimos que trabajar muy duro para tratar de que de que todos entendieran que no se podía salir, lo cual se hacía complicado habiendo familias con menores. Pronto nos dimos cuenta de que lo más importante era mantener la mente fuerte y un buen estado de ánimo”, explica Ana.

Con el paso de los días, nuestro equipo ha tenido que ir reinventándose, poniendo en marcha todos los protocolos de prevención que cada día iban llegando, además de proponer diferentes actividades para mantener a todo el mundo entretenido, a salvo y a gusto, pese a las dificultades de la situación.

“Estamos tratando de sacarles una sonrisa en todo momento. Hay que animar a la gente como sea. Los usuarios necesitan atención y hablar. Aquí hay que vestirse de Marilyn Monroe y animar a las tropas, visitándoles habitación por habitación cantando el ‘Happy birthday, Mister President’ si hace falta”, cuenta Ana, divertida.

Estos días han puesto en marcha para las personas usuarias del centro un concurso de monstruos de plastilina, un certamen de relatos cortos y cuentacuentos, un taller de elaboración de pancartas para sacar a las ventanas en el momento diario de aplaudir al personal sanitario, y es que hasta las tomas de temperatura y el servicio de comedor se hacen con el objetivo de arrancarles una sonrisa.

Para Ana, también era importante que las personas residentes en el centro de Monteagudo entendieran que el equipo de Accem “va en su mismo barco y que no hay nadie que en este momento no se sienta especialmente vulnerable”.

“Fue muy emotivo encontrarnos con un mural hecho por las personas beneficiarias del centro de Monteagudo a nuestro equipo, estampando sus propias manos como símbolo del aplauso que nos dan. Este gesto de agradecimiento nos hace ver que cada gota cuenta y que juntos y sólo juntos, podremos salir adelante”, explica.

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