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La mutilación genital femenina, una forma de violencia contra las mujeres que puede ser motivo de protección internacional

Hoy, 6 de febrero, se conmemora el Día Internacional de Tolerancia Cero con la Mutilación Genital Femenina (MGF), una jornada para visibilizar esta forma de violencia contra las mujeres y contra la infancia que comprende, según la Organización Mundial de la Salud (OMS), la escisión total o parcial de los órganos genitales femeninos o cualquier otra lesión en los mismos por motivos no médicos. 

La MGF es aceptada socialmente en muchos países, regiones y comunidades del mundo. Según Naciones Unidas, es frecuente en diferentes regiones de África (occidental, oriental y nororiental), así como en algunos países de Oriente Medio y Asia. No obstante, en un mundo conectado a través de los movimientos migratorios, lo que un día fue local ahora es global y la MGF no es una excepción, es una realidad presente también en países europeos, Estados Unidos o Canadá y, aunque conocer el número exacto de afectadas resulta complejo, UNICEF estima que más de 200 millones de mujeres y niñas han sido víctimas de la MGF en una treintena de países del mundo y que, cada año, cerca de cuatro millones de niñas se enfrentan al riesgo de sufrirla.

La Mutilación Genital Femenina viola los derechos humanos de las mujeres y las niñas y atenta contra su salud y su integridad, ya que no solo puede provocar la muerte de quien la sufre, sino que puede causar complicaciones de salud tanto a corto como a largo plazo, desde hemorragias e infecciones hasta infertilidad, problemas menstruales y sexuales y trastornos psicológicos, entre otros.

Mutilación genital femenina y necesidad de protección internacional

Haber sufrido o tener riesgo de sufrir la mutilación genital femenina evidencia una forma de violencia de género que crea diferentes realidades y justifica la solicitud de protección internacional por varios motivos: desde mujeres que escapan de sus países de origen para evitar que se les realice la MGF tanto a ellas como a sus hijas hasta mujeres que ya la sufrieron y han tenido que padecer lesiones y secuelas que impiden que puedan permanecer en sus países de origen. Pero también a la inversa, hijas de personas migrantes que, aún naciendo en el país de acogida, corren el riesgo de ser llevadas al país de origen de su familia para que se les practique la MGF, un supuesto que la protección internacional impide. 

No obstante, si hablamos de mujer y refugio, la Mutilación Genital Femenina no es la única causa de solicitud de asilo por motivos de género, es común que una misma mujer haya sufrido diferentes formas de violencia y persecución, como el matrimonio forzado, la persecución de la diversidad sexual, la violencia física y sexual y la trata.

Por todo ello, desde Accem compartimos la lucha de las Naciones Unidas para la eliminación plena de la MFG para 2030, siguiendo el espíritu del Objetivo de Desarrollo Sostenible 5, y promovemos y facilitamos procesos de integración social que favorezcan la erradicación de formas de violencia como la MGF, desde la sensibilización, el respeto y salvaguarda de los derechos humanos.

> Visita nuestra web de Mujeres Refugiadas y conoce los motivos específicos de persecución por género.

Construir redes de apoyo entre mujeres migrantes que han sufrido violencia de género, objetivo de Accem en Andalucía

La experiencia de trabajo con mujeres inmigrantes víctimas de violencia de género nos pone de manifiesto varias cuestiones importantes sobre su decisión de denunciar o no a sus agresores. La primera, no contar con una mínima red familiar y social de apoyo que las anime y les sirvan de cobijo para dar ese paso. La segunda, que esta muy relacionada con la anterior, la falta de existencia de recursos de acogida para mujeres solas o con hijos si no ha mediado denuncia previa. Si para cualquier mujer es duro dar este paso, imaginemos estar en un país ajeno, sin redes de apoyo y sin recursos personales ni materiales para tomar la decisión.

“Sakkala”, en lengua quechua, significa “red de protección”. Este fue el punto de partida a la hora de redactar este proyecto, que no se planteó como un recurso de acogida más, sino como una red de protección para las mujeres inmigrantes víctimas de las violencias machistas y que pretende innovar con una metodología que tenga en cuenta primero a la persona y la involucración de todos los actores sociales implicados en la protección de los derechos y libertades de las mujeres. En este sentido, los dispositivos de acogida son un pilar básico a la hora de intervenir con mujeres víctimas de violencia de género desde una perspectiva intercultural y con una metodología de acción participativa y flexible dirigida a la dinamización, movilización de recursos personales y motivación para el cambio.

Así, a través del programa Red Sakkala, en Accem trabajamos en dos recursos de acogida donde pueden ingresar, sin que medie denuncia previa, mujeres inmigrantes víctimas de violencia de género o en alto riesgo de serlo. Hablamos en estos casos de un perfil con una muy importante situación de vulnerabilidad, atravesada por múltiples factores como es el género, ser inmigrante y poder llegar a encontrarse en situación de calle.

Con este programa, nuestro objetivo es proporcionar la seguridad y tranquilidad necesaria para que las mujeres tomen conciencia de la situación real en la que se encuentran, informarlas del proceso, y acompañarlas en el caso de que, si así lo deciden, pongan en conocimiento de las autoridades pertinentes las agresiones sufridas, sin juzgar ni opinar sobre su decisión.

Pero, sobre todo, sensibilizamos a las mujeres para que puedan elegir la mejor opción para su vida, que ganen confianza en ellas mismas y en sus potencialidades, fomentando su resiliencia.

La Red Sakkala está formada por las sedes de Accem en Córdoba, Jerez de la Frontera (Cádiz) y Sevilla, con un protocolo de derivación rápida entre las provincias, que se activaría en el caso de que en la evaluación inicial de riesgo quedase de manifiesto esta necesidad, reduciendo así el riesgo ante sus agresores.

Accem aborda el fenómeno de las ciberviolencias sexuales y sus efectos en mujeres migradas jóvenes

Desde Accem hemos presentado un estudio elaborado en el último año en el que, mediante la investigación y la participación de mujeres jóvenes migrantes, se ha indagado en la normalización de las ciberviolencias sexuales, planteando estrategias para su detección y prevención. Este estudio se enmarca en la línea de investigación sobre género y migraciones que llevamos trabajamos en los últimos años.

En el informe, titulado “Violencia sexual digital y mujeres jóvenes migradas”, se ha hecho un diagnóstico en torno a los tipos de ciberviolencias sexuales y se han tratado temas de relevancia como son los indicadores para la detección, los mitos, estereotipos de género y las falsas creencias que sustentan su normalización, así como las posibles estrategias para su prevención.

Las mujeres migradas jóvenes sí las detectan

Las nuevas generaciones identifican más fácilmente las amenazas, los chantajes, la intimidación o insistencia continuada como elementos explícitos de la violencia, y son para ellas los indicadores de detección más fiables. También tienen muy asimilada la idea del consentimiento de la mujer, así como cuando hay una negativa por su parte y no sienten que están siendo respetadas, consideran que se trata de violencia.

El hecho de difundir contenidos íntimos sin su autorización (práctica conocida como sexpreading) es otro indicador que, por sí mismo, define para ellas lo que es una situación de ciberviolencia sexual y que, además, lo perciben como un delito.

Y, por último, le dan mucho valor a las emociones negativas y malestares (culpabilidad, inseguridad, ansiedad, miedo, nerviosismo…) que pueda estar sintiendo la mujer en esas interacciones como forma de reconocer una situación de violencia sexual online. Este último indicador es clave para detectar aquellas violencias sexuales online más sutiles que no encajan en los niveles anteriores y que son más difíciles de reconocer y, con ello, repensar el lugar que ocupa el consentimiento en estas situaciones.

Se normalizan las violencias sexuales online no explícitas

Los comentarios o insinuaciones sexuales no deseadas a través de redes sociales e internet, junto con el sexting coercitivo, son los tipos de ciberviolencias sexuales que más se normalizan en el día a día. Las mujeres migrantes que han participado en la investigación no le dan tanta importancia porque no lo ven tan violento como otros tipos que se caracterizan por coacciones, extorsión, amenazas o chantajes. Más bien lo entienden como parte del juego de seducción o la broma o simplemente como comentarios desafortunados.

Interpretar la parte simbólica (dobles sentidos, metáforas, bromas y juegos de palabras) como acoso sexual es especialmente dificultoso para las mujeres migradas que tienen dificultades idiomáticas o de comprensión de los códigos culturales.

El informe destaca que el reto que se planeta en estos casos es no encubrir la violencia sexual digital más sutil, como puedan ser las bromas, al justificarlo como una cuestión de confianza, complicidad, o buen hacer de las personas y acabar con eufemismos tales como “fuera de lugar”, “inapropiados”, “que no vienen a cuento”, “comprometidos” para referirse a contenidos sexuales violentos, no deseados o presiones.

Hay que desmontar el mito de la mujer como responsable 

Tanto el sistema patriarcal como la violencia sexual se basan en la dominación del hombre hacia la mujer, considerándolo como “el orden natural de las cosas”. Pero lejos de ser natural o normal, esta dominación y violencia está sustentada por mitos, falsas creencias y estereotipos que contribuyen a la creación de un pensamiento personal y colectivo en torno a las causas y consecuencias de las ciberviolencias sexuales.

Los estereotipos y mitos del género sobre mujeres que exageran, se exponen en redes sociales, que no se cuidan en Internet o no saben de tecnologías, son absorbidos por gran parte de la sociedad y esto tiene graves consecuencias. Se sigue poniendo el foco en la mujer para la prevención y la actuación frente a la ciberviolencia sexual, exigiéndole medidas de autoprotección. Se limita así la participación de las mujeres y sus relaciones personales en el mundo digital. Además, el ambiente misógino presente en las TRIC potencia el miedo a nombrar la violencia machista ya que las mujeres son señaladas y ridiculizadas.

Por lo que, garantizar que las mujeres puedan desarrollarse (personal, relacional y sexualmente) en las TRIC fuera de la culpa, la responsabilidad y el miedo es uno de los principales retos que plantea esta investigación.

Por una prevención estructural que integre a los hombres

No es sostenible que la prevención continúe centrándose en lo que deben hacer las mujeres a título individual, cuando sabemos que las causas de las ciberviolencias sexuales son estructurales (patriarcado). Aun así, el calado de esta trayectoria es tan profundo que en las experiencias cotidianas de las mujeres migradas sigue habiendo reflejos de las contradicciones de las que las mujeres se hacen cargo: el dilema moral entre autoprotegerse y el derecho a la libertad sexual o de intimidad.

Faltan nuevos actores que intervengan en la prevención para deshacer esta tensión, y es aquí donde las instituciones públicas y las plataformas digitales deben intervenir. Por un lado, con la educación afectivo-sexual dirigida a los hombres y centrada en las masculinidades frágiles e igualitarias. Y, por otro lado, con la participación activa de las empresas tecnológicas para garantizar que estos entornos digitales estén libres de violencias machistas online.

Los objetivos a conseguir con este tipo de prevención son: conseguir que los hombres sean agentes de cambio en la erradicación de las ciberviolencias sexuales e incorporar la perspectiva de género en las empresas que gestionan las plataformas digitales. Para con todo ello, desbloquear el dilema moral y garantizar un equilibrio entre el autocuidado y la libre participación de las mujeres en los espacios digitales y tecnológicos.

> Descarga el informe “Violencia sexual digital y mujeres jóvenes migradas”

Violencia sexual digital y mujeres jóvenes migradas

Título: Violencia sexual digital y mujeres jóvenes migradas

Autoría: María Felisa Círez Tambo y Amalia Cuesta García

Edita: Accem

Financia: Ministerio de Derechos Sociales y Agenda 2030

Año de edición: 2022

Nº de páginas: 110

Este informe presenta los resultados cualitativos de la Investigación Acción Participativa (IAP) con mujeres jóvenes migradas sobre violencia sexual digital, y tiene como fin ofrecer conocimientos de cara a la detección y prevención. Para ello, se han realizado 15 entrevistas cualitativas semiestructuradas a personas expertas, y 7 talleres participativos con 29 mujeres migradas (18-35 años).

El estudio surge de la necesidad de comprender cómo se normalizan algunas formas de violencia contra la mujer que se producen a través de las TRIC (Tecnologías de la Relación, la Información y la Comunicación) e Internet. Y la forma de acercarnos a estas ‘realidades híbridas’ es a partir de la reflexión y la crítica al sistema patriarcal como método para desnaturalizarlas.

Primero, se hace un diagnóstico sobre la violencia sexual digital que nos permite contextualizar el problema social. Segundo, se presentan los resultados de la IAP con las mujeres jóvenes migradas tras el análisis de sus discursos, reflexiones, aportaciones y actitudes frente a las ciberviolencias sexuales.

Esta aproximación cualitativa a sus percepciones nos proporciona una mirada ajustada sobre lo que imaginamos que es la violencia sexual online, los indicadores de detección más utilizados y sus déficits, los mitos y estereotipos que influyen en la normalización de estos tipos de violencias, y acerca de cómo construir estrategias para la detección y prevención.

Además, para contribuir a la prevención y erradicación de estas violencias, también se presenta una guía de prevención titulada “Bloquea la violencia sexual digital. Guía de prevención de ciberviolencias sexuales”. Mediante un formato sencillo y ejemplos prácticos, en ella se ponen de relieve los principales factores para la normalización de este tipo de violencia machista. Su lectura permite iniciar una reflexión crítica sobre los mitos y estereotipos asociados a las violencias sexuales digitales y plantea herramientas para identificarlas y actuar ante ellas.

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Grupo de mujeres visita el Espacio de Igualdad Lourdes Hernández de Madrid

Hemos realizado una visita al Espacio de Igualdad Lourdes Hernández, situado en el distrito madrileño de Carabanchel, con un grupo de mujeres participantes en dos proyectos diferentes de Accem. El principal objetivo era conocer uno de estos centros de igualdad, como uno de los recursos importantes especializados en la promoción de la igualdad y la prevención de la violencia machista en la ciudad de Madrid.

Después de realizar la visita, conocer el centro y sus actividades, recorrimos la exposición fotográfica “Sanando en red”, dedicada a la violencia de género. Después de la exposición, se abrió un espacio de debate y reflexión en relación a la violencia machista, la educación en valores y el empoderamiento de las mujeres.

Las opiniones y visiones aportadas por las mujeres del grupo, pertenecientes a distintas culturas y a distintas edades, hicieron el diálogo muy enriquecedor. Entre las participantes había mujeres solicitantes de protección internacional, la mayoría de ellas procedentes de países de Sudamérica, y mujeres mayores, de nacionalidad española. La experiencia de realizar una visita conjunta con estos dos grupos de mujeres fue un acierto, ya que la mezcla intergeneracional e intercultural nos dio una visión más amplia sobre el fenómeno de la violencia machista en función de la edad y cultura de las mujeres participantes. También propició la creación de un vínculo entre las mujeres, que no se conocían previamente, y ofreció la oportunidad de profundizar en el conocimiento cultural mutuo.

La acción se enmarca dentro del proyecto “Hacia un nuevo camino”, financiado por la Consejería de Familia, Juventud y Política Social de la Comunidad de Madrid, en colaboración con el proyecto “Mayores y más”, financiado por el Ministerio de Derechos Sociales y Agenda 2030.

Accem aborda las dificultades para la inserción sociolaboral de mujeres migrantes que han sufrido o sufren la violencia de género

Accem ha presentado este jueves un estudio elaborado en los últimos meses en el que aborda la inserción sociolaboral de las mujeres migrantes que han sufrido o sufren violencia de género. Este estudio se enmarca en la línea de investigación sobre género y migraciones en la que llevamos profundizado los últimos años. En este caso, el estudio se centra en el impacto de las violencias de género en el acceso y mantenimiento de un empleo para las mujeres supervivientes, así como sus principales necesidades, dificultades y condiciones sociolaborales.

En el estudio, titulado “La inserción sociolaboral de las mujeres migrantes víctimas de violencia de género”, se han tratado varios aspectos importantes para poder definir las condiciones y la realidad que viven estas mujeres. Así, se han abordado las necesidades específicas de estas mujeres durante el acompañamiento especializado o las dificultades que suelen encontrar en los recursos de orientación laboral.

Esta investigación ha centrado la atención en detectar estos factores que dificultan la integración laboral de estas mujeres, destacando los más importantes y exponiendo posibles soluciones y ejemplos de buenas prácticas que ayuden a mitigar estas problemáticas y a poder concluir con éxito su inserción.

Recuperar la autoestima y la motivación para lograr autonomía e independencia

Como mujeres que han sufrido las distintas formas que adopta la violencia, la violencia de género llega a ser incluso más determinante a la hora de poder acceder a un empleo e incluso de mantenerlo. Como señala el informe, “cuando se parte de una desigualdad estructural, por el hecho de ser mujer y ser migrante, todas las discriminaciones y violencias que van surgiendo alrededor afectan negativamente a las posibilidades para encontrar y mantener un trabajo digno en España”, sin embargo, apunta, “el maltrato machista acaba generando un daño emocional que les condiciona mucho a la hora verse como valiosas y profesionales”.

Por otro lado, es muy común que sus parejas o exparejas no les hayan permitido trabajar fuera de casa, por lo que “ellas mismas llegan a asumir que no valen para nada” y les deja unas profundas secuelas en su autoestima y su propio autoconocimiento.

Por este motivo, ayudar a reconocer las propias competencias y habilidades durante el trabajo de acompañamiento y de orientación, a la vez que se refuerza al mismo tiempo la autoestima y la motivación, permite que estas mujeres puedan descubrir nuevos caminos para lograr su autonomía y su realización tanto profesional como personal.

Una atención integral y personalizada para poder cumplir con la conciliación familiar

La trayectoria laboral y la trayectoria vital están enlazadas. Coordinar estos dos aspectos es una tarea complicada, especialmente para colectivos en situaciones de especial vulnerabilidad, como las mujeres inmigrantes que han atravesado episodios de violencia. Así, el informe destaca la necesidad de “una mayor dotación presupuestaria para la ampliación de recursos y número de profesionales en el ámbito tanto social, psicológico como laboral y de prospección”, que garantice un acompañamiento integral.

Además, la investigación hace hincapié en la duración de los programas de inserción laboral, la cual, generalmente, es muy limitada. Esta corta duración es uno de los mayores inconvenientes a la hora de poder conciliar con la vida familiar, una situación más acentuada para las mujeres que constituyen familias monomarentales y que dificulta compatibilizar la labor de inserción con su trabajo de cuidados. Por esta razón la investigación señala la importancia de la existencia de “ayudas o becas de conciliación para el pago de escuelas infantiles, comedores, ludotecas, contratación de terceras personas…”, que permitan a las mujeres asistir a los talleres sin tener que ocuparse permanentemente del cuidado de menores o familiares dependientes.

La sensibilización, herramienta clave contra los estereotipos y la precariedad

Concienciar a la sociedad a favor de una cultura que promueva la igualdad efectiva entre hombres y mujeres, libre de racismo y de prejuicios, es clave para crear espacios seguros y desmontar las trabas y las desigualdades a las que se enfrentan las mujeres migradas supervivientes de estas violencias.

Esta sensibilización, indica el estudio, debe apuntar a “todos los estratos de la sociedad” para combatir, del mismo modo, prejuicios que conducen a la feminización y racialización de sectores más precarios y con peores condiciones laborales, como ocurre con el sector de las empleadas del hogar, “uno de los más olvidados en lo referente a sus condiciones sociolaborales”. Así, el desarrollo e implementación de planes de igualdad en las empresas que contemplen medidas específicas para estas mujeres permite “humanizar los procesos laborales, favoreciendo un mayor conocimiento de los procesos migratorios y del ciclo de violencia”.

La investigación, llevada a cabo con la financiación del Ministerio de Inclusión, Seguridad Social y Migraciones y del Fondo de Asilo, Migración e Integración, también apunta a la idoneidad de “trabajar el empoderamiento en materia de derechos laborales e informar sobre todos ellos”, para tener herramientas disponibles ante posibles abusos, y abordar ciertas reformas que acaben con las desigualdades existentes en estos sectores precarizados y para las personas migrantes.

> Consulta y descarga la publicación “La inserción sociolaboral de las mujeres migrantes víctimas de violencia de género”.

La inserción sociolaboral de las mujeres migrantes víctimas de violencia de género

Título: La inserción sociolaboral de las mujeres migrantes víctimas de violencia de género.

Autoría: María Felisa Círez Tambo y Amalia Cuesta García.

Edita: Accem.

Financia: Ministerio de Inclusión, Seguridad Social y Migraciones y Fondo de Asilo, Migración e Integración.

Año de edición: 2021.

Este estudio se enmarca en la línea de investigación sobre género y migraciones en la que hemos profundizado en los últimos años. En este caso, abordamos el impacto de las violencias de género en el acceso y mantenimiento de un empleo para las mujeres supervivientes, así como sus principales necesidades, dificultades y condiciones sociolaborales.

En el estudio se han tratado varios aspectos importantes para poder definir las condiciones y la realidad que viven estas mujeres. Así, se han abordado las necesidades específicas de estas mujeres durante el acompañamiento especializado o las dificultades que suelen encontrar en los recursos de orientación laboral.

Esta investigación ha centrado la atención en detectar estos factores que dificultan la integración laboral de estas mujeres, destacando los más importantes y exponiendo posibles soluciones y ejemplos de buenas prácticas que ayuden a mitigar estas problemáticas y a poder concluir con éxito su inserción.

 

 

Ayudas a personas en situación vulnerable en Extremadura

Nombre programa: Programa de ayudas a las mujeres víctimas de violencia de género, personas objeto de desahucio de su vivienda habitual, personas sin hogar y otras personas especialmente vulnerables.

Ámbito territorial: Autonómico. Extremadura.

Financiador: Junta de Extremadura. Consejería de Movilidad, Transporte y Vivienda.

Contenido: Programa dirigido a promover el derecho de toda persona a tener una vivienda digna. Las personas beneficiarias del programa serán derivadas tanto desde los servicios sociales del Ayuntamiento de Cáceres como desde otros recursos.

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Atención integral a mujeres inmigrantes víctimas o potenciales víctimas de violencia de género

Nombre del programa: Programa de atención integral a mujeres migrantes, víctimas o potenciales víctimas de violencia de género.

Ámbito territorial: Estatal. Se desarrolla específicamente en las ciudades de Salamanca y A Coruña.

Financiador: Ministerio de Inclusión, Seguridad Social y Migraciones. Convocatoria 2022 del Fondo de Asilo, Migración e Integración (FAMI). Periodo de ejecución 2023.

Contenido: El fin último del programa es favorecer el proceso de integración de las mujeres a las que se proporciona atención, evitar que su situación de vulnerabilidad se vea agravada y proporcionarles las herramientas y los medios que les ayuden a rehacer su vida en condiciones de normalidad a través de una atención social integral y personalizada.

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Iniciativas de Accem para hacer visibles este 25-N las distintas formas de la violencia contra las mujeres

Hoy, 25 de noviembre, se celebra el Día Internacional de la Eliminación de la Violencia contra las Mujeres, que continúa en 2020 siendo de triste y rabiosa actualidad. La violencia contra las mujeres, en sus múltiples facetas, es una de las violaciones de los derechos humanos más extendidas en todo el mundo. Y aun así continúa siendo desconocida en toda su dimensión debido a la impunidad de los perpetradores, y el silencio, la estigmatización y la vergüenza que sufren las víctimas.

La pandemia y el confinamiento que han marcado este 2020 no han hecho más que agravar la situación de todas las mujeres que sufren a diario amenazas, agresiones y miedo en sus propios domicilios. En España al menos 41 mujeres han sido asesinadas este año por sus parejas o exparejas, una terrible cifra que se contabiliza dentro de las 1.074 mujeres víctimas mortales de la violencia machista desde 2003, cuando comenzaron a recogerse en las estadísticas oficiales.

Desde Accem en un día como hoy queremos hacer nuestra aportación a la sensibilización sobre una violencia que es estructural y que afecta directamente a la mitad del mundo: las mujeres.

#RefugiadasXGénero

Como organización especializada en el derecho de asilo, queremos invitaros a visitar nuestra web www.mujeresrefugiadas.accem.es, dedicada a hacer visible la realidad de las mujeres refugiadas que, además de huir por los mismos motivos que los hombres, y de sufrir más actos graves de persecución, se ven obligadas a escapar por motivos específicos por el mero hecho de ser mujeres y convertirse así en #RefugiadasXGénero. Los matrimonios forzados, la mutilación genital femenina, la trata, la discriminación grave y falta de libertad, los crímenes de honor y la persecución de la diversidad sexual figuran entre ellos y marcan las vidas de cientos de miles de mujeres en todo el mundo.

Violencia digital

Para la erradicación de la violencia contra las mujeres queda mucho camino por andar y es importante entender que las agresiones físicas son solo la punta de un gran iceberg. Y es que la violencia por razón de género contra la mujer se produce en todos los espacios y esferas de la interacción humana, ya sean públicos o privados. Entre esos espacios está también internet en general y las redes sociales en concreto. Por eso este 25 de noviembre queremos subrayar que la violencia de género puede ser también digital.

En el marco de nuestra campaña Save A Hater, que se propone sensibilizar sobre el odio, la polarización y la desinformación en las redes sociales, nos acercamos al fenómeno de la violencia de género digital, que es importante, que es real y que afecta muy especialmente a adolescentes y jóvenes.

#AlzaVOZcontraTRATA

Finalmente, desde Galicia, lanzamos la campaña de sensibilización #AlzaVOZcontraTRATA, que quiere visibilizar la trata de personas con fines de explotación sexual como violencia de género. Desde 2016 la ley gallega para la prevención y el tratamiento integral de la violencia de género tipifica la trata sexual como violencia machista. Durante toda la jornada se repartirán mascarillas con una tarjeta informativa sobre la trata de personas, una violación de los derechos humanos que afecta mayoritariamente a mujeres y niñas. Además, algunas personas referentes en distintos ámbitos (cultural, deportivo, social…) manifestarán su apoyo a la campaña.

Esta campaña da continuidad a la jornada “Hablemos de trata” celebrada ayer martes desde el Auditorio Municipal de Vigo y en la que se abordó la realidad de la trata desde el ámbito jurídico, con reflexiones desde la Fiscalía; analizando el papel del hombre como prostituyente y en la que también se trabajó en común sobre los retos de la intervención social y la atención a las víctimas de trata.