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Diagnóstico de necesidades de las asociaciones de personas migrantes y gitanas en Asturias

Recientemente ha sido presentado en Asturias un diagnóstico de identificación de necesidades de las asociaciones de personas inmigrantes y gitanas del Principado, realizado a lo largo de 2017 por las entidades sociales, entre ellas Accem, que prestan el servicio de asistencia y orientación a víctimas de discriminación racial o étnica del Consejo para la Eliminación de la Discriminación.

Este diagnóstico ha sido realizado con el doble objetivo de conocer las necesidades reales de estas asociaciones así como de crear redes para la planificación de acciones conjuntas. La recogida de datos se llevó a cabo a partir de encuestas realizadas a un total de 28 asociaciones, de las cuales el 71% eran asociaciones de personas inmigrantes y el 29% asociaciones de personas gitanas. El análisis se ha centrado en tres dimensiones diferentes: casos de discriminación, formación y metodología y legislación y recursos.

El 79% de las asociaciones encuestadas declaró haber detectado casos de discriminación. Por ámbitos de estudio, hasta el 71% de las asociaciones preguntadas detectó casos de discriminación en el acceso a una vivienda; el 68% lo detectó en el ámbito del empleo y el 61% registró casos de discriminación en el ámbito de la seguridad ciudadana.

Cuando analizamos los datos de manera desglosada entre las asociaciones de personas inmigrantes y las asociaciones de personas gitanas, nos encontramos con algunos datos relevantes, como los picos en la detección de casos de discriminación constatados por las asociaciones de inmigrantes en el ámbito del empleo (75% de las asociaciones así lo señalaron) o en la discriminación en el acceso a una vivienda para las personas gitanas (hasta un 87,5%).

 

Gráfico: ¿Han detectado casos de discriminación en los siguientes ámbitos?

 

Las asociaciones respondieron que las principales dificultades detectadas para recoger casos de discriminación son la normalización de conductas, la negativa a seguir con el proceso por parte de la víctima, los problemas para la identificación del incidente discriminatorio y el tiempo transcurrido entre el hecho y su denuncia en la asociación.

En los casos de negativa a seguir con el proceso de denuncia de una situación de discriminación, se aludió especialmente al miedo a las represalias (43%), normalización de la discriminación (39%) y falta de confianza en la eficacia de la denuncia (21%).

En otros datos de interés, las asociaciones encuestadas respondieron que en un 75% de los casos de discriminación la información la recibieron de las propias víctimas. La actuación de las asociaciones al recibir esta información se centra en la derivación (46,4%), mediación (25%), denuncia (17,9%),  y queja (14,3%).

Por otra parte, en lo referente a formación y metodología, el 68% de las asociaciones indicaron que no realizan acciones formativas en su entidad, pero hasta un 89% de ellas se mostraron interesadas en recibir formación sobre discriminación.

En el capítulo legislativo, el estudio indica que las asociaciones se dirigirían, en caso de denuncia de un caso de discriminación, al juzgado, los servicios sociales, la fiscalía o el propio agente discriminador, por este orden.

La elaboración de este diagnóstico nos ha dejado un balance muy satisfactorio, al habernos permitido conocer de primera mano las necesidades de las asociaciones de personas inmigrantes y gitanas, para poder ofrecerles una respuesta ajustada a estas necesidades. El estudio nos ha permitido establecer asímismo un vínculo con todas ellas que nos permitirá profundizar en el trabajo en red.

¿Has sido víctima de discriminación? Conoce tus derechos.

 

 

 

#LiteraturaMigrante: “Un niño afortunado”, por Thomas Buergenthal

Entre las millones de personas que pasaron por los campos de concentración nazi hubo un niño llamado Thomas Buergenthal que corrió con la suerte de sobrevivir al Holocausto. En su brazo tiene tatuado el código de identificación B-2930 con el que se referían a él durante el tiempo que estuvo capturado. “No me quiero borrar el número. Nunca quise. Es parte de mi vida, es mi identidad”. De padres judíos alemanes, nació en el año 1934 y a los 11 años ya había sobrevivido al gueto de Kielce, a los campos de exterminio de Auschwitz y al de Sachsenhausen; y a la llamada “marcha de la muerte” de 1945.

El padre de Thomas era trabajador de banca en Alemania, hasta la llegada de Adolf Hitler al poder cuando se mudan a Checoslovaquia. Más adelante compró un pequeño hotel en el pueblo eslovaco Lubochna. A finales de 1938 los soldados eslovacos se alinearon con Hitler y tomaron el control del negocio familiar, por lo que decidieron huir en tren con la idea de tomar un barco hacia Inglaterra pero los alemanes invadieron Polonia y el tren fue bombardeado. Fue allí, en el año 1939, cuando empezó su odisea y la de otros tantos.

Sobrevivió, emigró como refugiado a Estados Unidos y se formó en materia de derecho internacional y defensa de los derechos humanos y se convirtió en juez de la Corte Internacional de Justicia en el año 2000 hasta retirarse en el año 2014 para vivir su tercera vida. Thomas Buergenthal es “el juez que fue víctima” y narra todo lo vivido en su autobiografía llamada “Un niño afortunado”, donde reflexiona sobre las circunstancias que le permitieron sobrevivir sin sucumbir a la tentación del odio y lo convirtieron en una persona tolerante.

El 27 de enero ha sido fijado por la Asamblea General de Naciones Unidas como el Día de Conmemoración a las Víctimas del Holocausto, fecha en la cual, en el año 1945 fue liberado el campo de concentración y exterminio de Auschwitz por parte de las tropas soviéticas. Esta terrible mancha de error de la humanidad no debe ser borrada nunca y se debe recordar, por ello os recomendamos leer la biografía de este niño que logró sobrevivir y que a sus 83 años es una leyenda viviente.

#LiteraturaMigrante #ConLxsRefugiadxs