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Accem y Filmin lanzan el Ciclo Refugiados en el Cine de cara al Día Mundial de las Personas Refugiadas

A Marco, el niño dispuesto a ir de los Apeninos a los Andes en busca de su mamá, quizás ahora le llamarían mena peligroso. El Gran Dictador hoy estaría difundiendo fake news desde su cuenta de twitter. En un Mundo Libre las personas migrantes y refugiadas ocuparían tareas esenciales durante la pandemia, doblando turnos y sin contratos fijos.

La serie de dibujos animados, la película de Chaplin y la cinta de Ken Loach son tres de las propuestas incluidas en el Ciclo Refugiados en el Cine que organizamos desde Accem. Un total de 20 propuestas de distintos géneros, desde el documental a la ciencia ficción pasando por el cine familiar, se reúnen en una colección para que este 20 de junio de 2020 conmemoremos el Día Mundial de las Personas Refugiadas.

La empatía es más fácil de practicar cuando ponemos nombres y caras a lo que a veces parecen solo cifras. Y por eso organizamos desde hace años un ciclo pensado para sensibilizar a través de la mirada cinematográfica. En su decimoctava edición Refugiados en el Cine se trastada al formato online de la mano de Filmin con una colección que estará disponible a partir del 19 de junio.

Los 20 títulos escogidos se articulan en torno a 4 ejes temáticos que contribuyen a entender la realidad de las personas refugiadas desde diferentes puntos de vista y tratando diversos aspectos.Las causas por las que más de 70 millones de personas tienen que desplazarse en busca de un lugar seguro son no sólo la guerra y la violencia generalizada. El eje de Persecución y Conflicto recuerda que quienes huyen a menudo lo hacen por sus ideas, su género, su orientación e identidad sexual, sus creencias religiosas, su nacionalidad, o por pertenecer a un grupo étnico o a cualquier grupo social determinado. Estos motivos hacen que más de 118.000 personas hayan tenido que solicitar protección internacional en España. Cada una de esas personas tiene detrás una historia que le obligó a huir y algunas de ellas se cuentan en películas como La Vida Secreta de las Palabras, de Isabel Coixet, Mustang, de Deniz Gamze Ergüven o Persépolis, de Marjane Satrapi y Vincent Paronnaud.

La decisión de huir es difícil, pero es solo la primera etapa de un largo e incierto viaje en el que muchas veces las personas refugiadas deben ponerlo todo en juego, abrir un paréntesis que no saben cuándo podrán cerrar. El eje de La Vida en Pausa habla de la ausencia de vías legales y seguras para llegar a un lugar seguro y recorre barreras físicas, naturales y políticas con cintas como Welcome, de Philippe Lioret o Adú, de Salvador Calvo.

Para las personas refugiadas el final de un viaje suele ser el inicio de otro destinado a construir una nueva vida. Se levantan entonces nuevos muros construidos a base de prejuicios, discriminación y discurso de odio. Son situaciones y procesos comunes para la mayoría de las personas que migran, ya sea de manera forzosa o por el legítimo deseo de mejorar sus condiciones de vida. En ¿Hogar dulce hogar? se abordan las dificultades de adaptación con películas y series como Amerika Square, de Yannis Sakaridis, y Edén, de Dominik Moll.

Aprender del pasado, revisar situaciones ya vividas y errores cometidos para intentar no repetirlos nos debería ayudar a crecer como sociedades. El eje Pasado Presente echa la vista atrás con propuestas como In The Crosswind, de Martti Helde, y Pelle El Conquistador, de Bille August.

Refugiados en el Cine se organiza desde el año 2002 para potenciar la empatía y la solidaridad hacia las personas refugiadas y migrantes. En ediciones anteriores se celebró en el Círculo de Bellas Artes de Madrid y la Cineteca y en 2017 la muestra recibió la Medalla Lumière.

Refugiados en el Cine está financiado por el Ministerio de Inclusión, Seguridad Social y Migraciones y el Fondo de Asilo, Migración e Integración (FAMI)

> Puedes consultar toda la información del ciclo en el blog de Refugiados en el Cine.

Medalla Lumière para Accem como reconocimiento a Refugiados en el Cine

Este domingo 29 de octubre tuvimos el honor de recibir, en la gala de clausura del Festival Internacional de Cine Social de Castilla-La Mancha, la Medalla Lumière, reconocimiento que se nos concede por nuestra trayectoria en favor de la difusión y promoción de la cultura cinematográfica.

Este galardón, que entrega la Fundación Lumière, reconoce así las 15 ediciones de nuestro Ciclo Refugiados en el Cine, que venimos celebrando desde el año 2002 con el objetivo de acercar la realidad de las personas refugiadas y migrantes al conjunto de la ciudadanía española, y de hacerlo a través del cine.

El presidente de la Fundación Lumière, Antonio Mayoralas, hizo entrega de este premio en el Teatro Rojas de Toledo a María Tejada, responsable del Área de Campañas y Comunicación de nuestra entidad.

En Accem siempre hemos apostado por la cultura en general y por el cine en particular para acometer un desafío tan necesario como apasionante: sensibilizar a la sociedad sobre un fenómeno sin el cual no se entiende el mundo en el que vivimos: las migraciones y, muy especialmente, las migraciones forzosas. Y, más allá de esto, sensibilizar a la ciudadanía sobre la necesidad de relacionarnos con empatía y complicidad con las protagonistas de este fenómeno: las personas refugiadas y migrantes.

Fue en 2002 la primera vez que se celebró el Ciclo Refugiados en el Cine en el Círculo de Bellas Artes de Madrid, donde se ha celebrado hasta la última edición. Decenas y decenas de películas y quince ediciones en una cita anual en torno al 20 de junio, Día Mundial de las Personas Refugiadas, como colofón a todas las actividades de sensibilización que organizamos en estas fechas en pueblos y ciudades de una gran parte de la geografía española.

Refugiados en el Cine comenzó celebrándose en Madrid, pero con el paso del tiempo mutó y se multiplicó, realizándose también en ciudades como Oviedo, Murcia, Valladolid o Guadalajara.

No ha sido fácil mantener el ciclo durante todos estos años, muchos de ellos en tiempos de verdaderas vacas flacas, sobre todo cuando nuestro ciclo une dos mundos aparentemente dispares, maltratados muchas veces, pero que cuando se unen dan muy buenos frutos: lo social y lo cultural. La Medalla Lumière nos reconoce este esfuerzo y nos sentimos muy honrados por ello.

Tampoco ha sido la única iniciativa que hemos puesto en marcha en torno al mundo del cine y la creación audiovisual. El ciclo cuenta con su propio blog especializado en la intersección entre cine y migraciones. También hemos celebrado en el pasado hasta tres ediciones de un concurso de cortometrajes y colaboramos en su momento, al menos en dos ediciones, con el Festival de Cine Africano de Tarifa.

Todo ello por una apuesta convencida y decidida por utilizar el cine como herramienta, como camino para llegar a las conciencias y a los corazones de las personas, para promover la empatía, el respeto, la solidaridad, el conocimiento y el reconocimiento del otro; para comprender, para acercar a las personas, más allá de los idiomas, más allá de los prejuicios, de los estereotipos, de las vallas y de las fronteras. Para aprovechar, como siempre decimos, esa capacidad del cine para abrir ventanas por las que mirar a otros lugares, cercanos o lejanos; a otros tiempos, a otras vidas. Por la capacidad del cine para abrir ventanas por las que asomarnos y ser conscientes de lo que sucede a nuestro alrededor, y que muchas veces no vemos.

Desde Accem nuestro más sincero agradecimiento por este premio a la Fundación Lumière. Seguiremos aportando nuestro pequeño grano de arena.   

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Milos Forman, cineasta…y refugiado

Seguro que conoces la película “Alguien voló sobre el nido del cuco”, dirigida por Milos Forman. ¿Pero sabías que Forman fue también refugiado?

Milos Forman, cineasta de origen checo nacido en 1932, ha dejado para la posteridad títulos como la citada “Alguien voló sobre el nido del cuco” (1975) o “Amadeus” (1984), por las que consiguió el Oscar de Hollywood en la categoría de Mejor Director. También llevan su firma “El escándalo de Larry Flint” y “Ragtime”, potente película en la que abordó la realidad de la discriminación racial en Estados Unidos a principios del s. XX.

Pero hoy hablamos de Milos Forman dentro de nuestra serie #RefugiadxsCélebres para recordar cómo se vio obligado a convertirse en refugiado después de que en 1968 la URSS y sus aliados del Pacto de Varsovia invadieran Checoslovaquia para acabar con los vientos renovadores de la Primavera de Praga.

Precisamente, Forman se inscribía en un movimiento cinematográfico conocido como la Nova Viná (Nueva Ola) que trataba de romper con los moldes del realismo imperante en el país socialista y buscaba nuevas vías de expresión artística.

© profimedia.cz para magazin.e15.cz

Después de la invasión soviética algunos de sus protagonistas, como es el caso del cineasta, se exiliaron, mientras que muchos de los que se quedaron tardaron mucho en poder volver a filmar. Además, fueron numerosos los títulos censurados.

Milos Forman se encontraba fuera del país en el momento de la invasión. Forman fue consciente de que si regresaba no podría seguir trabajando con libertad y decidió exiliarse en Estados Unidos, donde se instaló en Nueva York; se convirtió en profesor de la Universidad de Columbia y cosechó grandes éxitos con películas como las anteriormente mencionadas.

Por cierto que la vida de Milos Forman se había visto marcada desde su misma infancia por la persecución y la violencia. Forman se quedó huérfano muy pronto después de que sus padres murieran en los campos de concentración nazis de Auschwitz y Buchenwald.

#ConLxsRefugiadxs
#RefugiadxsCélebres