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Accem incrementó en 2019 en un 47 % la atención a personas que buscan asilo en España

Cerrados todos los datos del pasado año 2019, Accem atendió a un total de 20.771 personas solicitantes y/o beneficiarias de protección internacional en sus distintas formas. Esta cifra supone un notable incremento con respecto a las 14.119 personas atendidas en el campo del asilo y la protección internacional en 2018, un aumento del 47 %.

 

 

Nuestra entidad, especializada en el derecho de asilo, la atención e integración social de las personas refugiadas en España, participa en el sistema de gestión mixta entre el Estado y las ONG que rige en nuestro país para dar una respuesta integral a este colectivo, abarcando todos los ámbitos esenciales de la vida y orientada a la inserción sociolaboral y la conquista de la autonomía.

Las personas que escapan a causa de la violencia o la persecución de sus países de origen o residencia son conocidas genéricamente como refugiadas. Sin embargo, cuando llegan al país de acogida, cada persona debe individualmente solicitar protección internacional y cumplir para su reconocimiento con diferentes estándares en un proceso que en ocasiones es largo y no está exento de dificultades. En función del estado de su proceso de asilo, existen distintas categorías jurídicas, sobre las que detallamos a continuación nuestros datos de atención de 2019.

Solicitantes de protección internacional

En el año 2019, desde Accem proporcionamos atención a un total de 20.058 personas que solicitaron protección internacional en España, constituyendo el principal colectivo beneficiario de nuestras actuaciones. De ellas el 55 % fueron hombres y el 45 % mujeres. Este dato supera en un 50 % a las 13.374 personas solicitantes de protección atendidas en 2018.

Por nacionalidades de origen, Venezuela fue de manera muy destacada el primer país de origen de las personas solicitantes de protección atendidas por Accem, con un total de 5.846 personas, que suponen el 29 % del total. A Venezuela le siguen Colombia (19 %), El Salvador (6 %), Ucrania (5 %) y Honduras (4%).

Beneficiarios de protección internacional

En cuando a las personas a las que les fue concedida alguna forma de protección internacional, hay que contar las distintas figuras de protección:

  • Estatuto del refugiado: en 2019 atendimos y apoyamos en su proceso a 277 personas con el estatuto del refugiado concedido. Siria, Palestina y Marruecos, fueron los principales países de origen.
  • Protección subsidiaria: proporcionamos atención a 523 personas a las que se otorgó protección subsidiaria. El principal país de origen fue Siria, con 357 del total, que suponen el 68 %. Le siguen Somalia, Palestina y Yemen.

Apatridia

Completa esta fotografía de las personas atendidas por Accem en el marco de actuación que brinda la protección internacional la figura del estatuto de apátrida.

A lo largo de 2019 Accem atendió a 145 personas solicitantes de este estatuto, que mayoritariamente eran de nacionalidad saharaui. De igual modo, prestamos atención a 40 personas con el estatuto de apátrida concedido, de las que de nuevo la mayoría eran ciudadanos saharauis.

> Accede aquí a toda nuestra información sobre asilo y refugio.

 

* Nota aclaratoria: la suma de las distintas categorías no ofrece exactamente el total único referido al inicio del texto, sino un número algo superior. Esto se debe a que una persona ha podido ser atendida en el mismo año primero como solicitante de protección y después como refugiada, por ejemplo. El número total ofrecido (20.771 personas) limpia estas posibles duplicidades y cuenta a personas únicas atendidas por Accem en 2019.

Actividades didácticas sobre los DD.HH. y las personas refugiadas para estos días de cuarentena

Desde Accem seguimos intentando hacerte un poco más fácil la situación que estamos atravesando en España con el confinamiento provocado por el virus Covid-19. Esta semana queremos proponerte que hagas uso de nuestros materiales didácticos completamente gratuitos de “Aulas Refugio”.

Te proponemos que pases un rato bastante entretenido a la vez que acercas a tus hijos e hijas la realidad de las personas refugiadas. Inicialmente estas actividades fueron concebidas para ser utilizadas por profesores/as y educadores/as, especialmente de los últimos cursos de primaria y secundaria. Pero pensamos que pueden ser perfectas para pasar una tarde o una mañana diferente a la vez que educamos en valores como la empatía, la solidaridad, la igualdad de género y los derechos humanos.

El objetivo último de las actividades de “Aulas Refugio” es reflexionar sobre las causas que llevan a millones de personas en el mundo a dejar sus hogares y huir, para poder preservar sus vidas e integridad física y psicológica. Están especialmente centradas en las mujeres refugiadas, quienes por causa únicamente de su género se enfrentan a mayores peligros, amenazas y formas de discriminación.

Estas actividades tienen una herramienta principal que son nuestros dos cortometrajes de animación en torno a un personaje, “Penélope”, inspirado en el mito clásico y que utilizamos para simbolizar a todas aquellas mujeres forzadas a escapar. A partir de ahí todas las dinámicas proponen reflexionar sobre los roles de género y sobre las razones que se esconden detrás del viaje de cada persona refugiada.

Describimos a continuación brevemente el contenido de cada una de las cuatro actividades didácticas propuestas para que puedas escoger las que prefieras:

El derecho a tener derechos: en esta actividad nos centraremos en conocer la Declaración Universal de los Derechos Humanos y en plantear cómo cualquier persona en el mundo puede y debe ejercer y disfrutar de sus derechos inalienables.

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Imagina que tuvieras que huir: el objetivo principal será empatizar con las personas refugiadas, experimentando de manera simulada las pérdidas que debe afrontar alguien obligado a huir: las despedidas de sus seres queridos, lugares preferidos, comidas favoritas u objetos significativos.

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Quiénes son las mujeres refugiadas: aquí nos centramos en la cuestión de género, colocando el acento en la necesidad de nombrar, de hacer visibles las problemáticas que afectan específicamente a las mujeres refugiadas, como primer y necesario paso para abordar su solución.

>>> Descarga aquí.

Sembrando diversidad: os proponemos abordar nuestros propios prejuicios, así como los pensamientos y acciones de carácter discriminatorio que encontramos a nuestro alrededor con el objetivo de tomar conciencia de los efectos que provocan en las personas afectadas los prejuicios racistas. Buscaremos juntos/as estrategias y acciones para enfrentarlos.

>>> Descarga aquí. 

Covid-19: información de interés para las personas solicitantes de protección internacional

Debido a la situación de emergencia sanitaria que estamos atravesando y a los efectos del estado de alarma en el que se encuentra el país, desde la Oficina de Asilo y Refugio, dependiente del Ministerio del Interior, se ha informado de las siguientes medidas de interés para todas las personas solicitantes de protección internacional en España:

  • En estos momentos no es posible solicitar protección internacional en España debido a la situación de emergencia sanitaria y al tratarse de un trámite presencial. Durante este periodo queda garantizado el principio de no devolución para las personas que manifiesten su deseo de solicitar protección internacional.
  • Quedan suspendidas las citas para formalizar la solicitud de protección internacional hasta la vuelta a la normalidad, cuando se reasignarán todas las citas que no hayan podido hacerse efectivas durante este tiempo.
  • Quedan igualmente suspendidas las entrevistas de instrucción. La Oficina de Asilo y Refugio se pondrá en contacto con cada persona afectada para reprogramar las citas cuando se retome la actividad normal.
  • Durante la vigencia del estado de alarma se prorroga la validez de la documentación acreditativa de haber manifestado la voluntad de solicitar protección internacional, de haber presentado la solicitud (resguardo blanco) y de ostentar la condición de solicitante de protección internacional (tarjeta roja), tanto si se dispone de cita para su renovación como si no se cuenta con ella.
  • Si durante el estado de alarma se cumplen seis meses desde la presentación de la solicitud de protección internacional, y por tanto desde la expedición del resguardo blanco acreditativo de ello, se concede la autorización para trabajar, siempre y cuando no se haya recibido en ese tiempo una resolución de carácter denegatorio.
  • Las personas que deseen acceder a los recursos de acogida previstos, y ante la imposibilidad de realizar en ese momento la manifestación de voluntad de protección internacional, deberán dirigirse directamente a las entidades de primera acogida de cada provincia, donde firmarán una declaración responsable de la intención de continuar con el procedimiento de solicitud cuando se reanude la actividad ordinaria.
  • Para cuestiones puntuales sobre los procedimientos en curso de solicitud de protección internacional o de reconocimiento del estatuto de apátrida, está disponible la siguiente dirección electrónica: oar@interior.es Se advierte de que a través de esta dirección no se resolverán dudas relativas a citas previas para trámites a realizar con la Policía Nacional, como la formalización de la solicitud o la renovación de la documentación.

> Para más información pincha aquí.

Datos Refugiados 2019: se duplicaron las solicitudes pero se redujo la tasa de personas protegidas

En 2019, y según los datos hechos públicos por el Ministerio del Interior, se alcanzó una cifra récord en España en el número solicitudes de protección internacional, con un total de 118.264 peticiones formalizadas. Sin embargo, disminuyó la tasa de reconocimiento de la condición de refugiados, pues únicamente el 5 % de las propuestas de resolución de la Oficina de Asilo y Refugio (OAR) recomendaron la concesión del estatuto del refugiado o la protección subsidiaria, lejos de la tasa de reconocimiento del 26 % de 2018.

Los principales países de origen de las personas para las que se recomendó la concesión del asilo fueron El Salvador (245), Honduras (226) y Marruecos (192). La protección subsidiaria fue el estatuto que se proporcionó mayoritariamente a los solicitantes procedentes de Siria: para 1.046 ciudadanos/as sirios/as se recomendó esta figura jurídica de protección.

2019 fue también el año en el que se habilitó la vía de la protección internacional por razones humanitarias para los/as solicitantes de nacionalidad venezolana que no cumplían con los requisitos para obtener otras figuras de protección de estándares más altos. Un total de 39.667 personas ciudadanos/as originarios de Venezuela accedieron a esta vía que autoriza la residencia y el permiso de trabajo por un año con posibilidad de renovarse si persisten las circunstancias que motivaron la autorización. En total, el 64 % de las propuestas de resolución de la OAR recomendaron la concesión de la protección por razones humanitarias (no incluida en la tasa de reconocimiento).

 

Resumen de solicitudes y propuestas de resolución de protección internacional en España 2019

 

 

Solicitudes de protección internacional

En el año 2019 y según el avance de datos hecho público por el Ministerio del Interior, un total de 118.264 personas solicitaron protección internacional en España. Esta cifra representa un nuevo récord en el número de solicitudes registradas en un año y supone un incremento del 112 % con respecto a las 55.749 peticiones que se registraron en 2018 (dato del informe anual de la Oficina de Asilo y Refugio).

 

 

 

Por sexos, los solicitantes de protección internacional se distribuyen de la siguiente manera: el 55 % corresponden a varones y el 45 % a mujeres. El 19 % de las peticiones corresponden a menores de edad.

 

Solicitantes de protección internacional en España en 2019 por sexos

 

 

Propuestas de resolución

Asimismo, el Ministerio del Interior ha proporcionado, como avanzábamos, datos sobre las propuestas de resolución realizadas por la Oficina de Asilo y Refugio. Estos son los principales datos publicados:

– En 3.156 casos, la propuesta de resolución fue favorable a la concesión de protección internacional a través del estatuto del refugiado o la protección subsidiaria. Aunque el año anterior, la cifra fue ligeramente superior, con 3.178 estatutos concedidos, la tasa de reconocimiento, con respecto al total de solicitudes analizadas, fue muy inferior. Así, en 2019, solo para el 5 % de los casos se propuso la concesión de alguna de estas dos figuras de protección. En 2018, esta tasa se elevó hasta el 26 %.

– El estatuto del refugiado se propuso para 1.653 solicitantes de protección internacional, mientras en 2018 se concedieron 620 estatutos.  El Salvador (245), Honduras (226), Marruecos (192) y Nicaragua (166) fueron los principales países de origen. La tasa de reconocimiento del estatuto del refugiado fue del 2,64 % en 2019, mientras en 2018 fue del 5,09 %.

– El estatuto de la protección subsidiaria se otorgó en 1.503 casos, cuando en 2018 se habían concedido 2.558 estatutos. Fue la forma de protección otorgada mayoritariamente para las personas procedentes de Siria, para quienes se propuso este estatuto en 1.046 casos. La tasa de reconocimiento del estatuto de la protección subsidiaria fue del 2,40 % en 2019, con respecto al 21 % de 2018.

– La tasa de reconocimiento de protección más elevada en 2019 por nacionalidades la encontramos para los/as solicitantes procedentes de Eritrea, Jamaica y Somalia (con el 100 % de protección para sus solicitantes), seguidos por países con igualmente tasas muy altas de reconocimiento, como Libia a Irán (85 %), y también Azerbaiyán y Afganistán (83 %).

 

Propuesta de resolución de solicitudes de protección internacional en España en 2019

 

– Un total de 39.776 solicitantes recibieron autorización temporal de residencia por razones humanitarias, que corresponden por abrumadora mayoría (más del 99 %) a los ciudadanos/as venezolanos/as. Esta figura de protección fue mayoritaria, proponiéndose en el 64 % de los casos analizados por la OAR.

– En 17.266 casos la propuesta de resolución fue desfavorable al reconocimiento de alguna figura de protección, lo que representa el 28 % del total. Colombia (5.168 casos), El Salvador (2.058) y Palestina (1.145) fueron los países de origen de los solicitantes a los que en más ocasiones se denegó el acceso a la protección.

– Se propusieron un total de 2.200 archivos de peticiones de protección, alrededor de un 3 % del total.

 

La protección internacional en España por nacionalidades

La primera nacionalidad de los peticionarios de protección internacional en España es la venezolana. Un total de 40.906 personas, que suponen el 35 % del total y que duplica la cantidad de venezolanos y venezolanas que pidieron asilo en España el año anterior. Como mencionábamos antes, hasta un total de 39.776 de ellos/as recibieron protección por razones humanitarias, figura jurídica elegida en 2019 para dar respuesta a la situación de la comunidad venezolana en España.

Colombia representa la segunda nacionalidad en número de solicitudes de protección, con un total de 29.363, el 25 % del total. Los cinco primeros países en número de solicitantes de protección internacional son todos latinoamericanos. Junto a Venezuela y Colombia aparecen Honduras, Nicaragua y El Salvador.

 

Solicitudes de protección internacional en España en 2019 por país de origen

 

 

 

Si nos fijamos en los países de origen de los solicitantes que obtienen una propuesta de resolución favorable, contabilizando únicamente el estatuto del refugiado y el estatuto de protección subsidiaria, nos encontramos con que el principal país de origen de las personas que consiguen una resolución favorable en su solicitud de protección es Siria. Un total de 1.084 solicitudes de ciudadanos/as sirios/as fueron resueltas favorablemente. Constituyen el 34 % del total de resoluciones favorables. A continuación de Siria aparecen El Salvador, Honduras, Marruecos y Nicaragua. Por otra parte, Colombia ocupa el primer puesto en propuestas desfavorables de resolución, con 5.168 dictámenes negativos a lo largo del año, seguido por El Salvador de nuevo y Palestina.

 

Propuestas de resolución favorable de P.I. en España en 2019

 

 

 

Propuestas de resolución desfavorable de P.I. en España en 2019

 

 

Solicitudes de protección por lugar en el que se presenta

Madrid es la comunidad autónoma donde se presentan mayor cantidad de solicitudes de protección internacional, con un total de 55.118 en 2019, que suponen el 47 % del total.

Siguen a Madrid las comunidades autónomas de Catalunya, con el 11 %; Andalucía, con el 9 %; la C. Valenciana, con el 6 %; y Euskadi, con el 4 %.

 

Solicitudes de protección internacional en España en 2019 por comunidad que tramita

 

Por el lugar de presentación de las solicitudes los datos muestran que la gran mayoría son presentadas en territorio nacional, con un total de 108.773 solicitudes, que suponen el 92 % del total. En puestos fronterizos se presentaron 7.020 solicitudes, que son el 6 % del total.

 

Solicitudes de protección internacional en España en 2019 por el lugar en el que se formaliza

 

 

> Pincha aquí para acceder a la información hecha pública por el Ministerio del Interior.

> Pincha aquí para conocer el trabajo de Accem con las personas refugiadas.

 

 

Últimos datos de asilo y refugio en España (enero-septiembre de 2019)

Un total de 82.015 personas han solicitado protección internacional en España en los nueve primeros meses de 2019, según el avance de datos hecho público por el Ministerio del Interior. Esta cifra es sensiblemente superior a los datos de 2018, cuando en todo el año se presentaron en España un total de 55.749 solicitudes (datos del informe anual de la Oficina de Asilo y Refugio).

Del total de solicitantes de protección, un 55 % son hombres y un 45 % mujeres. Un 19 % de los solicitantes, hasta 15.576 personas, son niños, niñas y adolescentes menores de 18 años.

 

 

 

Por nacionalidades, los cinco primeros países de origen de los solicitantes de protección internacional en España corresponden a América Latina. Una vez más, el principal país de origen es Venezuela, que aporta el 35 % del total (28.429 solicitantes).

A continuación, se sitúa Colombia, con 18.751 solicitantes de esta nacionalidad y, después, tres países de América Central: Honduras, Nicaragua y El Salvador.

 

 

Los datos según la comunidad autónoma en la que se formalizaron vuelven a situar a Madrid claramente a la cabeza, con 36.397 solicitudes presentadas en su territorio en los nueve primeros meses del año, que constituyen el 44 % del total. Aparece a continuación Catalunya con 10.003 solicitudes y el 12 % del total.

 

 

El 92 %, la inmensa mayoría, de las solicitudes de protección internacional se presentaron entre enero y septiembre en territorio del Estado. Un total de 4.728 solicitudes se formalizaron en puestos fronterizos y 1.586 en Centros de Internamiento para Extranjeros (CIE).

 

 

Consulta aquí la información publicada por el Ministerio del Interior.

 

Sensibilización y apoyo a la integración de personas solicitantes de protección internacional y refugiadas en Murcia

Nombre del programa: Sensibilización social y apoyo al proceso de integración de personas solicitantes de protección internacional y refugiadas en la ciudad de Murcia.

Ámbito territorial: Murcia.

Financiadores: Ayuntamiento de Murcia. Año de concesión/ejecución: 2019/2020.

Contenido: Programa anual que, con una metodología activa y participativa y a través de acciones individuales y grupales, se marca como objetivo principal el apoyo y potenciación del proceso de integración de personas solicitantes y beneficiarias de protección internacional en la ciudad de Murcia, así como impulsar iniciativas de sensibilización en la sociedad de acogida.

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Más de 23.000 personas atendidas en los seis primeros meses del año

Finaliza el verano, comienza el nuevo curso y en Accem hacemos balance de los resultados de nuestro trabajo durante los seis primeros meses del año. Entre enero y junio de 2019 atendimos a 23.005 personas, a las que proporcionamos un total de 326.846 prestaciones en nuestra intervención, basada en el desarrollo de itinerarios integrales e individualizados de inserción.

 

 

Si profundizamos en el perfil de las personas a las que acompañamos nos encontramos con que en este primer semestre el 57,5 % fueron hombres y el 42,5 % mujeres. La edad media de las personas atendidas es de 31 años y un 47,4 % tienen entre 18 y 34 años.

 

Al observar las nacionalidades de origen, se sitúan en los primeros lugares, y por este orden, Venezuela, Colombia, Marruecos, España y Guinea Conakry. Al cruzar el dato de género y nacionalidad, vemos un mayor porcentaje de hombres en las personas procedentes de países del continente africano y una mayoría de mujeres entre las originarias de Latinoamérica.

 

Atención a cerca de 12.000 solicitantes de protección internacional

Accem es una entidad de referencia en España, con una experiencia de décadas, en la labor de apoyo a personas refugiadas y migrantes. En el primer semestre del año, atendimos a un total de 11.843 personas solicitantes de protección internacional y a 7.331 personas inmigrantes.

En relación al asilo, Venezuela (3.395 personas) y Colombia (1.941 personas) fueron con diferencia los principales países de origen de las personas solicitantes de protección internacional a las que apoyamos, seguidos a distancia por Ucrania (735 personas).

En cuanto a las personas a las que se les reconoció el Estatuto del Refugiado/a, observamos a 28 ciudadanos/as procedentes de Siria, 15 de Pakistán y 13 de Marruecos.

El 85 % de las solicitudes de reconocimiento del Estatuto de Apátrida correspondieron a personas de nacionalidad saharaui.

Si hablamos de inmigración, encontramos a Marruecos (1.601) y Guinea Conakry (682) como principales países de origen de las personas a las que acompañamos.

Un equipo especializado de profesionales

Toda esta actividad se sostiene gracias al trabajo de colaboración con instituciones de todos los ámbitos territoriales, a los financiadores que confían en la solvencia de nuestra entidad para el desarrollo de proyectos y al gran equipo de profesionales y personas voluntarias que conforman la organización. A todos ellos/as, nuestro agradecimiento.

La plantilla de trabajadores/as de Accem está compuesta por 1.441 personas, de las que 1.060 son mujeres (74 %) y 381 hombres (26 %). Nuestra apuesta por la diversidad comienza con nuestro propio equipo, del que forman parte compañeros/as de 40 nacionalidades diferentes.

Una mención aparte y muy especial merece nuestro equipo de voluntariado, que nos permite llegar muchas veces a donde de otra manera no nos sería posible, aportando un plus de calidad y calidez a nuestro trabajo que valoramos enormemente. En los primeros seis meses del año 571 personas participaron en acciones de voluntariado.

Es este un resumen de datos de nuestro trabajo a mitad de año, pero más allá de la frialdad que siempre acompaña a los números, nos gustaría recordar cómo detrás de cada cifra se encuentran las personas por las que trabajamos y las acciones que llevamos a cabo para ayudar a superar situaciones de vulnerabilidad. Arranca un nuevo curso y lo hacemos con las mismas ganas y compromiso de siempre por seguir desarrollando nuestra misión de defender los derechos fundamentales de las personas y atender y acompañar a las personas que se encuentran en situación o riesgo de exclusión social.

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El éxodo de Achraf

La historia de Achraf (nombre ficticio) es una entre tantas historias vividas por personas que abandonan sus países de origen. Niños y niñas que dejan atrás a sus familias y se embarcan en travesías migratorias que, aunque peligrosas, sienten que les aleja del ostracismo, de la persecución y de la muerte.

Mi infancia en Mauritania

Me llamo Achraf y nací en Zuerat, una ciudad del norte de Mauritania. Vivía con mis padres y mis catorce hermanos. En el barrio vivían también mis tíos y primos. Éramos muchos y no tuve la atención total de mi madre… no tenía para dar a todo el mundo.

Con mi padre no había comunicación. Trabajaba en una mina de hierro por muy poco dinero y recuerdo que había muchos problemas porque mucha gente moría en ese trabajo. Mi madre estaba en casa, en silla de ruedas, y venían a veces los abuelos y las tías… toda la familia vivíamos en el mismo sitio. Éramos pobres, no teníamos nada, solo lo básico, pero no hasta el punto de pasar hambre. El agua la traíamos de una fuente de fuera, no teníamos agua en casa. Si queríamos algo, no podíamos comprarlo. No podías comprar cualquier cosa.

Cada uno hacía lo que quería, y la mayor parte del tiempo estábamos jugando. Tenía amigos, pero no jugaba mucho con ellos. Mis amigos eran mis primos; no tenía amigos fuera. A la escuela no fui… como era árabe me mandaron a aprender el Corán a un sitio que es como un aula a la que va la gente para aprender, pero no a una escuela.

Todo era normal, salvo porque mi hermano estuvo abusando de mí unos siete años. Se lo conté a mi madre, pero ella quería proteger más a mi hermano que a mí. No quería que tuviera consecuencias, aunque tampoco podía hacer nada, estaba enferma.

Desde los ocho años viví en un miedo continuo, siempre tenía miedo de que la gente se enterase de lo que mi hermano hacía… La orientación sexual era algo peligroso. Recuerdo que te podían perseguir e incluso matar, te podían matar incluso si solo hacías algún gesto raro. Y la persecución era tanto por la policía como por el entorno, por la comunidad. Era algo prohibidísimo. Si se llegaban a enterar de lo que me hacía mi hermano podrían matarle.

Cuando era pequeño había algo raro con los demás, pero yo intentaba siempre no darles motivos ni enseñarles cuál era mi orientación sexual. Elegí separarme del resto después de lo que me pasó con mi hermano. Me perjudicó psicológicamente. Preferí estar apartado de todo el mundo. Tenía miedo a que alguien me viera, se me acercara y quisiera algo de mí también, o me tratara mal… siempre me alejaba.

Estuve hasta los 12 años en mi pueblo. La gente con poder hacía lo que quería… y la que no, pues tenía que tragar. La gente trabajaba por muy, muy poco dinero. Teníamos un ambulatorio pequeño con un médico, pero no era un hospital… aunque estábamos todos sanos, ¡gracias a Dios!

En mi familia éramos musulmanes practicantes. Yo vivía mi espiritualidad. Soy musulmán y soy muy creyente, porque creo que Dios me ha ayudado muchísimo en mi vida. A mí nadie me ha dado nada. Es gracias a Dios que sigo aquí. Sé que en la religión la homosexualidad está prohibida, pero si Dios quiere que haya sido así, soy así.

El comienzo del éxodo

Yo tenía un amigo, que era mi primo. Y cuando tenía doce o trece años, el mismo juego que hacía mi hermano conmigo, yo lo hacía con mi amigo. Pero era consentido por los dos. Un día, cuando estaba jugando con él, nos pegaron en la cabeza. Casi nos matan. Entonces decidí irme de casa. La gente empezó a enterarse y por eso me fui sin decir nada a nadie. Me marché con mucha amargura. Allí nadie sabe si sigo vivo o estoy muerto.

Cogí un tren a Nuadibú, aunque en ese momento no sabía el destino. Solo quería huir de ahí. Estuve mucho tiempo viviendo en el puerto, de las limosnas de la gente. Abusaron de mí también, muchas veces. Muchos hombres me decían: “te voy a ayudar, te doy cariño, te ayudo…”. Pero el objetivo era el sexo.

Un día decidí que quería salir de ahí. Subí a un camión que salió por la mañana y, por la tarde, ya estaba en Marruecos. Nunca más he vuelto a mi país.

Llegué a Dajla, una ciudad al sur de Marruecos. Las ciudades del sur de Marruecos son muy similares a Nuadibú. Yo podía pasar por marroquí, porque el acento era muy similar… Como era verano, dormía en la calle.

En Marruecos me empecé a juntar con gente con mi misma orientación sexual. Pero la situación fue el mismo infierno porque la posición para los homosexuales allí también es muy mala: no puedes pedir ayuda. Si hubiera pedido ayuda me habrían atacado y encima me habrían dicho que la culpa es mía. No puedes decir que eres homosexual ni que te quieren violar o que te han violado. Lo bueno es que había un apoyo entre las personas que estábamos juntas en la calle.

Después de Dajla me marché a El Aaiún y allí me quedé también en la calle. Nos encontramos con mafias que nos pedían mucho dinero para transportarnos. Nos juntábamos en grupos y nos poníamos a investigar cómo cruzaba la gente para llegar a Canarias. Finalmente pude ahorrar el dinero necesario para ir a Tan-Tan, y de allí acabé en Agadir. Iba sin destino. Sufrí mucho. La gente era violenta. Se imponía siempre la ley del más fuerte.

En Agadir acabé en una estación de autobuses en la que todo el mundo sin hogar se juntaba. En Agadir la gente pagaba por tener sexo. Antes era forzado. Ahora se pagaba por ello. Empecé a fumar colillas del suelo, luego el pegamento… hasta llegar a Marruecos nunca había tomado drogas. En Agadir era obligatorio ir con una pandilla, no se puede sobrevivir solo en la calle. Y como la pandilla con la que iba se metía esto, yo también lo probé. Con esto me olvidaba de todo. No sentía ni hambre, ni soledad. Todos en la pandilla hacíamos lo mismo… todos hacíamos sexo a cambio de dinero o de comida o de droga.

Juventud en Marruecos

Tras algunas otras paradas por distintas ciudades de Marruecos, me quedé tres años en Casablanca. Es una ciudad bastante conflictiva. Un día conocí a un carpintero y le pedí trabajo. Me preguntó: “pero, ¿dónde vives?”, y le dije: “soy del Sáhara, vivo en la calle”. El carpintero me respondió: “no hay problema, vives conmigo”. Este señor era muy bueno y tenía muy buena intención.

Un día conocí a un chico cerca del taller que empezó a venir a verme al local. La madre del chico me invitaba a comer, a subir a casa… El chico me llevó a unas asociaciones de actividades y entonces empezó entre nosotros una relación mucho más estrecha que derivó en amor entre los dos. Nadie sabía nada, ni siquiera el carpintero… hubiera tenido problemas si alguien llegaba a enterarse.

El chico era buen chaval. Estudiaba y yo le acompañaba por la tarde a la asociación: hacíamos teatro e íbamos a clases para aprender a leer y escribir. Su primo también empezó a salir con nosotros. Comencé a comer bien, a dormir bien y la gente me trataba mejor. Después de que el primo viniera mucho con nosotros y nos hiciéramos más amigos, nos dijo: “¡Vámonos a España!”.

Nos escapamos. No le dije a nadie que nos íbamos, ni siquiera al carpintero. Fuimos hasta Tetuán y ahí cogimos un taxi hasta la frontera con Ceuta. Pero antes de cruzar la frontera, nos cogió un policía marroquí. Éramos menores sin papeles… así que nos arrestó y nos metió al calabozo. En la prisión nos pegaron. Si pedías ir al baño, venían y te pegaban. Nos tomaron declaración, pero como no teníamos papeles nos soltaron a los tres.

De ahí fuimos a Tánger, donde pasamos muchas noches durmiendo en un parque en el que se juntaba mucha gente que vivía en la calle y quería cruzar a Europa. Allí apareció el padre del primo de mi amigo, que nos estaba buscando. Se llevó a los dos y yo me quedé solo.

Yo no tenía donde volver. Empecé a trabajar con un pintor y encontré otra pareja, otra persona especial. Con él no fumaba ni bebía. Los problemas de la calle y la noche se acabaron. Intentábamos pasar desapercibidos, pero teníamos miedo… Un día este chico quiso cambiar de oficio, me pidió que le acompañara pero yo no quise. Entonces se acabó. Nos separamos sin problemas. Estuve dos años en Nador, donde encontré otra pareja. Su nombre era Asim. Pasamos buenos tiempos. Nuestra intención era llegar a España y Asim siempre repetía: “que quiero ir, que quiero ir. Tenemos que ir a Europa. Si vamos a Europa podremos vivir más libres, más tranquilos”. Al final conseguimos cruzar a Melilla.

Yo no quería entrar en el CETI porque vivía bien, pero al final sí que entramos. Una noche, durmiendo en la playa, nos cogió la policía y nos llevó al CETI. Pero solo entrábamos a dormir, no vivíamos allí. Nadie me habló en el CETI de la posibilidad de pedir asilo. Creía que solo era es un sitio para dormir y ya está.

Estuve en Melilla más de un año… hasta que, finalmente, pude llegar a Madrid. Asim se quedó en Melilla.

Bienvenido a España

En Madrid, desde CEPAIM me llevaron a una casa con cinco marroquíes. Todo bien, aunque hubiera deseado tener otros compañeros que fueran como yo, porque tenía mucho miedo. Al abogado yo solo le expliqué la etapa de mi hermano, cuando me violó, pero de mi orientación no le dije nada. Me aconsejó que pidiera asilo y, tras realizar la entrevista, me sentí aliviado. Era la primera vez que podía hablar con alguien y que me escuchara. Eran preguntas muy íntimas, pero lo preferí así. Es como que me liberaron de algo que tenía por dentro.

Me derivaron a Burgos. Es una ciudad pequeña y todo el mundo acaba conociéndote. A mí me hubiera gustado estar en un piso con otras personas LGTB porque así me podría comportar como soy y no tendría que hacer esfuerzos. Si no entienden cómo soy, siempre va a haber problemas…

En la primera fase tengo una rutina: me levanto, voy a clases, duermo. En la segunda fase estoy mejor porque conozco a un chico, Mohamed. Ya llevamos tres meses juntos. Mohamed quiere irse a Madrid, porque dice que esto es pequeño. Yo me quiero ir con él. Allí habrá cosas para hacer activismo LGTB y conocer a más gente. En Burgos tengo amigos, pero no saben que soy homosexual.

Gracias a Dios todo ha ido bien, aunque no tengo permiso de trabajo todavía hasta que hable mejor la lengua. Yo quiero trabajar. Quiero estudiar mecánica.

No tengo nostalgia de nadie salvo de mi madre, pero no he vuelto a saber de ella. Soy muy afortunado. Conozco gente que ha vivido vidas mucho peores que la mía. Antes era la ley de la selva y pensaba: “¿cómo me va a ayudar Dios? Si siempre que le pido me da una colleja”. Pero ahora sí pienso que Dios me ha ayudado mucho en mi camino. La vida es dar y recibir. Es así con la gente. La gente muchas veces quiere sacar algo de ti, no es ayuda sincera. Quien me ayuda de verdad es Dios.

Me gustaría quedarme ya en España, tranquilo. Aunque hoy digo España, pero, ¿quién sabe el destino? Ahora no sé el paso que viene después, ni cómo va a ser… Solo Dios lo sabe.

Por Achraf, solicitante de asilo mauritano

La historia de Achraf: cómo sobreponerse a la adversidad

A pesar de las duras situaciones que atraviesa Achraf a lo largo de su vida, una y otra vez consigue sobreponerse a la adversidad. Aunque no contara con el amor y el apoyo incondicional de la familia durante la infancia, el joven mauritano construye a lo largo de su proyecto migratorio varios vínculos afectivos. El establecimiento de estas relaciones constituye un motivo más para seguir, un amor y un apoyo entre iguales que no pudo sentir cuando era niño.

La historia de Achraf nos ayuda a comprender cómo son las vidas y procesos migratorios de muchos niños que huyen de sus hogares por culpa de la violencia y la intolerancia. En su caso, en la República Islámica de Mauritania, la homosexualidad está penalizada con la muerte y está terriblemente considerada por la sociedad. Como niño y como homosexual se vio enfrentado a condiciones aún más duras para poder sobrevivir. Así, Achraf es víctima de una opresión que se ejerce sobre las personas LGTB y sobre las personas migrantes. Pero al mismo tiempo es una persona fuerte y resiliente que ha luchado hasta el último momento para poder llegar a nuestro país.

> Accede al informe de Accem sobre “La situación de las personas solicitantes de protección internacional y refugiadas LGTBI”.

 

Valeria y Camila, exiliadas por amor

Valeria y Camila (nombres ficticios) son una pareja de mujeres lesbianas que tuvieron que abandonar una Venezuela que no les permitía amarse en libertad. Sus voces son también las de todas aquellas personas a las que se les ha negado ser amantes, madres, cabezas de familia por quebrantar las normas establecidas. Sus voces nos permiten conocer las razones de tantas personas refugiadas, obligadas a escapar por querer ser libres para vivir y para amar. 

El amor nos obligó a huir

Valeria y yo nos conocimos hace diez años en Caracas y nos enamoramos. Decidimos empezar una relación casi desde el día en que nos conocimos.

Mi mamá siempre me apoyó con este tema. Con mi familia, por suerte, nunca tuve que ocultar nada. Por parte de la familia de Valeria fue más complicado. Su mamá no lo aceptaba… Cuando estaba embarazada, mentimos y dijimos que Alex había sido con un amigo, que también es gay. Como una pareja de heteros. Y fue como… la única manera en que pudo salir Valeria de casa. Ya cuando nace Alex le contamos a sus papás la verdad. Y la mamá empezó a llevar la situación. Le dio más importancia al nacimiento de Alex.

Entonces Valeria se vino a vivir conmigo. La convivencia fue siempre muy fácil, la de nosotras. Pero fuera de casa, bueno, nos tratábamos como hermanas, como primas. Nunca como pareja.

De aquella estábamos trabajando. Teníamos una vida tranquila. Agradable. Un huerto en la casa, donde teníamos sembrados tomates chiquititos. Ahora extrañamos la naturaleza… podíamos estar tumbadas tranquilamente y de repente ver una pereza o una guacamaya.

Para 2016, cuando Alex tenía 5 años, hacen un cambio en el cole y cambian de profesora a una que, yo digo, era homofóbica. Empieza con ataques al pelo de Alex, porque lo tenía largo, y le decía que parecía una niña. En el salón decía en voz alta a todos los niños: “¿Quiénes llevan el cabello largo, las niñas o los niños?” Y claro, los niños es lo que tú digas. Le hacían sentir mal. Alex llegaba a casa llorando, triste, y entonces vamos al cole a preguntar qué pasa. La profesora se da cuenta de que solo estábamos nosotras dos, de que no hay un papá y nos exige que dónde está… Nosotros le decimos que no tenía papá, que éramos las representantes legales y nos dijo que no iba a aceptar a ese niño en el colegio, que quería que le retiráramos.

En una de esas que el hermano de Valeria fue a llevar a Alex, estaba la profesora con el esposo, que era militar… y la profesora le dice: “Llévate a ese niño, ya he dicho que no lo quiero en el colegio. Termina de cambiarle el sexo, ¿no ves cómo lleva el cabello?”. Y claro, el hermano de Valeria, en cierto modo, se altera. “No lo trates así, es un niño”. Entonces el esposo de la profesora se baja del coche y comienza a golpear al hermano. Le parte el brazo y la mandíbula. Arrancan la moto y la cadena le corta en el pie a Alex, casi le tienen que cortar el tendón de Aquiles. Y ya de ahí fuimos al hospital.

Intentamos poner una denuncia y nos dice el policía: “Yo os recomiendo que, mire, mejor se vayan de aquí, ya sabemos de este caso y no vamos a hacer aquí nada por ustedes”. Y cuando estamos yendo a otro sitio de menores a poner la denuncia, vemos que nos están siguiendo unos camiones. Nos dio miedo y no llegamos a ir. Y cuando volvíamos a casa, nos persiguieron con las motos, echaron tiros al aire gritando: “¡Lesbianas! ¡os vamos a matar!” Todo esto para que no hiciéramos denuncias.

Entonces viajamos a Aruba para intentar que todo se calmara y estuvimos allí como siete u ocho meses, no recuerdo exactamente. Intentamos quedarnos ahí de una manera legal, pero nada, allí no se puede hacer nada de asilo. Y nos tocó regresar a Venezuela.

Alex llevaba diez meses sin ir al cole. Para que fuera al cole tenía que traer los papeles del otro cole donde estudió, pero no querían dárnoslos. Nos dijeron que Alex nunca había estudiado allí. Y nos dimos cuenta de que empezaban otra vez a seguirnos y ya fue como que no… como qué miedo…

Dejamos de salir, estuvimos encerradas mucho tiempo. Y una vez llegaron unas camionetas y entraron a la fuerza en la casa, reventaron la puerta. Y a la abuelita de Valeria la golpearon para que el papá les dijera donde estábamos nosotras, pero el papá no les quiso decir. Y en vista de que revisaron y no estábamos, entonces nosotras pudimos marcharnos por el otro lado… Pero al salir, le dan con la pistola a las bombonas y explota y el papá se quemó todas las piernas, la cara, los brazos… y a la abuela la golpearon muy fuerte y murió al poco tiempo a consecuencia de los golpes. Entonces dijimos: nos tenemos que marchar.

Una nueva vida

Pensamos en España porque mis abuelos son españoles y tengo un primo en España. Ellos me ayudaron a investigar que podía pedir el asilo y el movimiento LGTB, que acá tiene mucho poder, está muy reconocido….

No solicitamos asilo directamente en el aeropuerto. Por miedo. Es la única razón y verdad. Significó una inversión económica muy grande. Yo sí lo pensé, pero… Ya fue acá dentro que logramos hacer la ayuda, entrar dentro del programa. Empezamos con Cruz Roja y me dieron la dirección de Pradillo, para que solicitara una trabajadora social y la información. Expliqué en Pradillo todo el caso. Nos atendieron muy bien, a los tres. Y de ahí nos enviaron al hostal Welcome, tres meses, hasta que nos derivaron a una plaza de acogida con Accem.

En la entrevista de asilo, la verdad no sé, me sentí muy cómoda, muy muy cómoda… fue hasta amena. De hecho, cuando me senté, nos sentimos nerviosas, no sabíamos a qué nos íbamos a enfrentar y la entrevistadora me dijo: “Tranquilízate, vamos a hacer esto como que haya un feedback”. En lo personal me sentí muy bien. Y creo que Valeria te diría lo mismo.

Estuvimos unos meses compartiendo piso con una pareja de ucranianos y un chico solo, que era pana, como decimos en Venezuela, muy amigable. Ahora ya vivimos solas y Alex se siente muy bien, se ha adaptado muchísimo. Creo que eso también nos ayudó mucho y, en cierto modo, sentimos apego y nos sentimos más cómodas en España por esto. Tener dos mamás para él es completamente natural. A todo el mundo le dice que tiene dos mamás. Como si no existe nada más. Él comprende que hay dos mamás, dos papás, mamá y papá…

Yo soy tatuadora, pero aún no tenemos el permiso de trabajo. En un futuro quiero sacarme el certificado para poder entrar en una tienda a tatuar. En eso sí estoy un poco, vamos a decir, triste. No sé qué concepto darle. Porque me dicen que no me pagan el curso de tatuadora. Y con lo que tengo de Venezuela, no vale. Lo que queremos es empezar a trabajar ya. Pero salvando eso, somos una familia libre, en proceso de adaptación. Solo llevamos ocho meses, pero mi mamá y su esposo, que es como mi papá, también han venido. Eso nos da muchas fuerzas. Estamos volviendo a crear una vida en España. Somos otra vez una familia.

Por Camila, refugiada venezolana

Pese a todo, una historia de esperanza

Los prejuicios en torno a la diversidad sexual están muy arraigados en Venezuela, donde son comunes las actitudes de carácter homófobo, a pesar de los avances en materia legislativa en favor de la igualdad y de la lucha contra la discriminación. Venezuela figura en el cuarto lugar en América según el índice de asesinatos de personas LGBTI. Las lesbianas, gays, bisexuales, trans e intersexuales sufren con frecuencia agresiones físicas y verbales, chantaje, extorsión, persecución y detenciones arbitrarias.

Las solicitudes de asilo por motivos de orientación sexual y/o identidad de género procedentes de países con legislaciones no punitivas y más garantistas, como Venezuela, son examinadas por los instructores con más minuciosidad que las solicitudes emitidas por personas que provienen de países donde la homosexualidad está penalizada, como es el caso de Camerún o Mauritania. Muchas veces la persecución social y la inacción del Estado ante la discriminación son difíciles de demostrar, por eso es muy importante a la hora de evaluar estas peticiones tener en cuenta que la falta de protección estatal ante casos de violencia o situaciones que imposibilitan el acceso a derechos básicos también atentan directamente contra la dignidad de las personas y pueden suponer un motivo de persecución.

La historia de Camila y Valeria nos conecta de nuevo con nuestra naturaleza humana y nos devuelve el reflejo de cualquier familia cercana: una pareja que se quiere y desea lo mejor para su hijo. Dos personas que imploran seguridad, autonomía y libertad.

Muchos de los relatos de las personas migradas forzosamente concuerdan en la nota de esperanza que resuena en sus nuevas vidas. A pesar de las secuelas psicológicas de la discriminación, de la huida, de la re-adaptación forzada a un escenario tan alejado de su lugar natal, se mira al futuro con esperanza. Camila y Valeria son dos mujeres fuertes con un vínculo sólido y una ilusión en común. Son hijas, amantes y madres exiliadas en una tierra que les promete una vida mejor.

 

> Accede al informe de Accem sobre “La situación de las personas solicitantes de protección internacional y refugiadas LGTBI”. 

 

 

Últimos datos de asilo y refugio en España (enero-mayo de 2019)

Un total de 46.596 personas han solicitado protección internacional en España en los primeros cinco meses de 2019, según los datos del Ministerio del Interior.

Estos datos indican que muy probablemente en 2019 se volverá a batir el récord de solicitudes presentadas el año anterior, cuando se formalizaron 54.050 solicitudes en el total de los doce meses del año, según los datos de Eurostat.

Del total de solicitudes, 25.602 corresponden a hombres, que comprenden el 55 % del total, y 20.994 a mujeres, que suponen el 45 %.

En el 19 % de los casos los y las solicitantes de protección internacional son menores de edad, hasta un total de 8.719 personas.

 

SolicitudesPIEspaña_Enero_Mayo2019_Sexos

 

Por países de origen, Venezuela vuelve a ser el país del que proceden la mayor parte de los y las solicitantes de protección internacional en España. Un total de 16.846 personas de origen venezolano han pedido refugio hasta el 31 de mayo de 2019. Constituyen el 36 % del total. Venezuela es desde el año 2016 el primer país de origen de las personas refugiadas en España, incrementándose año a año en número de forma muy sensible.

Tras Venezuela, los cuatro siguientes países son también latinoamericanos: Colombia, Nicaragua, Honduras y El Salvador. Un total de 10.122 colombianos y colombianas solicitaron asilo en España en los cinco primeros meses del año, más de los que lo hicieron en todo 2018, cuando ya fueron el segundo país de origen de los solicitantes de protección internacional.

A continuación, es necesario subrayar la aparición de Nicaragua en tercer lugar, con un total de 2.698 solicitudes de protección de sus nacionales, un reflejo de la situación de inestabilidad, crisis política y económica en la que se encuentra este país centroamericano.

 

SolicitudesPIEspaña_Enero_Mayo2019_Nacionalidades

 

En los primeros meses del año, y como es habitual, el mayor número de solicitudes de protección internacional se formalizó en Madrid, donde se presentaron hasta 20.395 solicitudes de protección, que constituyen el 44 % del total. A continuación se sitúa Catalunya, donde se formalizaron 6.059 solicitudes, el 13 % del total.

 

SolicitudesPIEspaña_Enero_Mayo2019_ComunidadesAutónomas

 

 

En los primeros meses del año, la inmensa mayoría, hasta un 92 %, de las solicitudes de protección se presentaron en el interior del territorio nacional. El 6 % se presentaron en puestos fronterizos El resto de solicitudes se presentaron en Centros de Internamiento de Extranjeros (637) y en embajadas españolas en el exterior (85), aunque hay que matizar que las solicitudes presentadas en sede diplomática corresponden a la formalización de procesos de extensión familiar.

 

SolicitudesPIEspaña_Enero_Mayo2019_LugarSolicitud

 

> Visita el Informe Personas Refugiadas 2018 de Accem.