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Últimos datos de asilo y refugio en España (enero-septiembre de 2019)

Un total de 82.015 personas han solicitado protección internacional en España en los nueve primeros meses de 2019, según el avance de datos hecho público por el Ministerio del Interior. Esta cifra es sensiblemente superior a los datos de 2018, cuando en todo el año se presentaron en España un total de 55.749 solicitudes (datos del informe anual de la Oficina de Asilo y Refugio).

Del total de solicitantes de protección, un 55 % son hombres y un 45 % mujeres. Un 19 % de los solicitantes, hasta 15.576 personas, son niños, niñas y adolescentes menores de 18 años.

 

 

 

Por nacionalidades, los cinco primeros países de origen de los solicitantes de protección internacional en España corresponden a América Latina. Una vez más, el principal país de origen es Venezuela, que aporta el 35 % del total (28.429 solicitantes).

A continuación, se sitúa Colombia, con 18.751 solicitantes de esta nacionalidad y, después, tres países de América Central: Honduras, Nicaragua y El Salvador.

 

 

Los datos según la comunidad autónoma en la que se formalizaron vuelven a situar a Madrid claramente a la cabeza, con 36.397 solicitudes presentadas en su territorio en los nueve primeros meses del año, que constituyen el 44 % del total. Aparece a continuación Catalunya con 10.003 solicitudes y el 12 % del total.

 

 

El 92 %, la inmensa mayoría, de las solicitudes de protección internacional se presentaron entre enero y septiembre en territorio del Estado. Un total de 4.728 solicitudes se formalizaron en puestos fronterizos y 1.586 en Centros de Internamiento para Extranjeros (CIE).

 

 

Consulta aquí la información publicada por el Ministerio del Interior.

 

Sensibilización y apoyo a la integración de personas solicitantes de protección internacional y refugiadas en Murcia

Nombre del programa: Sensibilización social y apoyo al proceso de integración de personas solicitantes de protección internacional y refugiadas en la ciudad de Murcia.

Ámbito territorial: Murcia.

Financiadores: Ayuntamiento de Murcia. Año de concesión/ejecución: 2019/2020.

Contenido: Programa anual que, con una metodología activa y participativa y a través de acciones individuales y grupales, se marca como objetivo principal el apoyo y potenciación del proceso de integración de personas solicitantes y beneficiarias de protección internacional en la ciudad de Murcia, así como impulsar iniciativas de sensibilización en la sociedad de acogida.

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Más de 23.000 personas atendidas en los seis primeros meses del año

Finaliza el verano, comienza el nuevo curso y en Accem hacemos balance de los resultados de nuestro trabajo durante los seis primeros meses del año. Entre enero y junio de 2019 atendimos a 23.005 personas, a las que proporcionamos un total de 326.846 prestaciones en nuestra intervención, basada en el desarrollo de itinerarios integrales e individualizados de inserción.

 

 

Si profundizamos en el perfil de las personas a las que acompañamos nos encontramos con que en este primer semestre el 57,5 % fueron hombres y el 42,5 % mujeres. La edad media de las personas atendidas es de 31 años y un 47,4 % tienen entre 18 y 34 años.

 

Al observar las nacionalidades de origen, se sitúan en los primeros lugares, y por este orden, Venezuela, Colombia, Marruecos, España y Guinea Conakry. Al cruzar el dato de género y nacionalidad, vemos un mayor porcentaje de hombres en las personas procedentes de países del continente africano y una mayoría de mujeres entre las originarias de Latinoamérica.

 

Atención a cerca de 12.000 solicitantes de protección internacional

Accem es una entidad de referencia en España, con una experiencia de décadas, en la labor de apoyo a personas refugiadas y migrantes. En el primer semestre del año, atendimos a un total de 11.843 personas solicitantes de protección internacional y a 7.331 personas inmigrantes.

En relación al asilo, Venezuela (3.395 personas) y Colombia (1.941 personas) fueron con diferencia los principales países de origen de las personas solicitantes de protección internacional a las que apoyamos, seguidos a distancia por Ucrania (735 personas).

En cuanto a las personas a las que se les reconoció el Estatuto del Refugiado/a, observamos a 28 ciudadanos/as procedentes de Siria, 15 de Pakistán y 13 de Marruecos.

El 85 % de las solicitudes de reconocimiento del Estatuto de Apátrida correspondieron a personas de nacionalidad saharaui.

Si hablamos de inmigración, encontramos a Marruecos (1.601) y Guinea Conakry (682) como principales países de origen de las personas a las que acompañamos.

Un equipo especializado de profesionales

Toda esta actividad se sostiene gracias al trabajo de colaboración con instituciones de todos los ámbitos territoriales, a los financiadores que confían en la solvencia de nuestra entidad para el desarrollo de proyectos y al gran equipo de profesionales y personas voluntarias que conforman la organización. A todos ellos/as, nuestro agradecimiento.

La plantilla de trabajadores/as de Accem está compuesta por 1.441 personas, de las que 1.060 son mujeres (74 %) y 381 hombres (26 %). Nuestra apuesta por la diversidad comienza con nuestro propio equipo, del que forman parte compañeros/as de 40 nacionalidades diferentes.

Una mención aparte y muy especial merece nuestro equipo de voluntariado, que nos permite llegar muchas veces a donde de otra manera no nos sería posible, aportando un plus de calidad y calidez a nuestro trabajo que valoramos enormemente. En los primeros seis meses del año 571 personas participaron en acciones de voluntariado.

Es este un resumen de datos de nuestro trabajo a mitad de año, pero más allá de la frialdad que siempre acompaña a los números, nos gustaría recordar cómo detrás de cada cifra se encuentran las personas por las que trabajamos y las acciones que llevamos a cabo para ayudar a superar situaciones de vulnerabilidad. Arranca un nuevo curso y lo hacemos con las mismas ganas y compromiso de siempre por seguir desarrollando nuestra misión de defender los derechos fundamentales de las personas y atender y acompañar a las personas que se encuentran en situación o riesgo de exclusión social.

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El éxodo de Achraf

La historia de Achraf (nombre ficticio) es una entre tantas historias vividas por personas que abandonan sus países de origen. Niños y niñas que dejan atrás a sus familias y se embarcan en travesías migratorias que, aunque peligrosas, sienten que les aleja del ostracismo, de la persecución y de la muerte.

Mi infancia en Mauritania

Me llamo Achraf y nací en Zuerat, una ciudad del norte de Mauritania. Vivía con mis padres y mis catorce hermanos. En el barrio vivían también mis tíos y primos. Éramos muchos y no tuve la atención total de mi madre… no tenía para dar a todo el mundo.

Con mi padre no había comunicación. Trabajaba en una mina de hierro por muy poco dinero y recuerdo que había muchos problemas porque mucha gente moría en ese trabajo. Mi madre estaba en casa, en silla de ruedas, y venían a veces los abuelos y las tías… toda la familia vivíamos en el mismo sitio. Éramos pobres, no teníamos nada, solo lo básico, pero no hasta el punto de pasar hambre. El agua la traíamos de una fuente de fuera, no teníamos agua en casa. Si queríamos algo, no podíamos comprarlo. No podías comprar cualquier cosa.

Cada uno hacía lo que quería, y la mayor parte del tiempo estábamos jugando. Tenía amigos, pero no jugaba mucho con ellos. Mis amigos eran mis primos; no tenía amigos fuera. A la escuela no fui… como era árabe me mandaron a aprender el Corán a un sitio que es como un aula a la que va la gente para aprender, pero no a una escuela.

Todo era normal, salvo porque mi hermano estuvo abusando de mí unos siete años. Se lo conté a mi madre, pero ella quería proteger más a mi hermano que a mí. No quería que tuviera consecuencias, aunque tampoco podía hacer nada, estaba enferma.

Desde los ocho años viví en un miedo continuo, siempre tenía miedo de que la gente se enterase de lo que mi hermano hacía… La orientación sexual era algo peligroso. Recuerdo que te podían perseguir e incluso matar, te podían matar incluso si solo hacías algún gesto raro. Y la persecución era tanto por la policía como por el entorno, por la comunidad. Era algo prohibidísimo. Si se llegaban a enterar de lo que me hacía mi hermano podrían matarle.

Cuando era pequeño había algo raro con los demás, pero yo intentaba siempre no darles motivos ni enseñarles cuál era mi orientación sexual. Elegí separarme del resto después de lo que me pasó con mi hermano. Me perjudicó psicológicamente. Preferí estar apartado de todo el mundo. Tenía miedo a que alguien me viera, se me acercara y quisiera algo de mí también, o me tratara mal… siempre me alejaba.

Estuve hasta los 12 años en mi pueblo. La gente con poder hacía lo que quería… y la que no, pues tenía que tragar. La gente trabajaba por muy, muy poco dinero. Teníamos un ambulatorio pequeño con un médico, pero no era un hospital… aunque estábamos todos sanos, ¡gracias a Dios!

En mi familia éramos musulmanes practicantes. Yo vivía mi espiritualidad. Soy musulmán y soy muy creyente, porque creo que Dios me ha ayudado muchísimo en mi vida. A mí nadie me ha dado nada. Es gracias a Dios que sigo aquí. Sé que en la religión la homosexualidad está prohibida, pero si Dios quiere que haya sido así, soy así.

El comienzo del éxodo

Yo tenía un amigo, que era mi primo. Y cuando tenía doce o trece años, el mismo juego que hacía mi hermano conmigo, yo lo hacía con mi amigo. Pero era consentido por los dos. Un día, cuando estaba jugando con él, nos pegaron en la cabeza. Casi nos matan. Entonces decidí irme de casa. La gente empezó a enterarse y por eso me fui sin decir nada a nadie. Me marché con mucha amargura. Allí nadie sabe si sigo vivo o estoy muerto.

Cogí un tren a Nuadibú, aunque en ese momento no sabía el destino. Solo quería huir de ahí. Estuve mucho tiempo viviendo en el puerto, de las limosnas de la gente. Abusaron de mí también, muchas veces. Muchos hombres me decían: “te voy a ayudar, te doy cariño, te ayudo…”. Pero el objetivo era el sexo.

Un día decidí que quería salir de ahí. Subí a un camión que salió por la mañana y, por la tarde, ya estaba en Marruecos. Nunca más he vuelto a mi país.

Llegué a Dajla, una ciudad al sur de Marruecos. Las ciudades del sur de Marruecos son muy similares a Nuadibú. Yo podía pasar por marroquí, porque el acento era muy similar… Como era verano, dormía en la calle.

En Marruecos me empecé a juntar con gente con mi misma orientación sexual. Pero la situación fue el mismo infierno porque la posición para los homosexuales allí también es muy mala: no puedes pedir ayuda. Si hubiera pedido ayuda me habrían atacado y encima me habrían dicho que la culpa es mía. No puedes decir que eres homosexual ni que te quieren violar o que te han violado. Lo bueno es que había un apoyo entre las personas que estábamos juntas en la calle.

Después de Dajla me marché a El Aaiún y allí me quedé también en la calle. Nos encontramos con mafias que nos pedían mucho dinero para transportarnos. Nos juntábamos en grupos y nos poníamos a investigar cómo cruzaba la gente para llegar a Canarias. Finalmente pude ahorrar el dinero necesario para ir a Tan-Tan, y de allí acabé en Agadir. Iba sin destino. Sufrí mucho. La gente era violenta. Se imponía siempre la ley del más fuerte.

En Agadir acabé en una estación de autobuses en la que todo el mundo sin hogar se juntaba. En Agadir la gente pagaba por tener sexo. Antes era forzado. Ahora se pagaba por ello. Empecé a fumar colillas del suelo, luego el pegamento… hasta llegar a Marruecos nunca había tomado drogas. En Agadir era obligatorio ir con una pandilla, no se puede sobrevivir solo en la calle. Y como la pandilla con la que iba se metía esto, yo también lo probé. Con esto me olvidaba de todo. No sentía ni hambre, ni soledad. Todos en la pandilla hacíamos lo mismo… todos hacíamos sexo a cambio de dinero o de comida o de droga.

Juventud en Marruecos

Tras algunas otras paradas por distintas ciudades de Marruecos, me quedé tres años en Casablanca. Es una ciudad bastante conflictiva. Un día conocí a un carpintero y le pedí trabajo. Me preguntó: “pero, ¿dónde vives?”, y le dije: “soy del Sáhara, vivo en la calle”. El carpintero me respondió: “no hay problema, vives conmigo”. Este señor era muy bueno y tenía muy buena intención.

Un día conocí a un chico cerca del taller que empezó a venir a verme al local. La madre del chico me invitaba a comer, a subir a casa… El chico me llevó a unas asociaciones de actividades y entonces empezó entre nosotros una relación mucho más estrecha que derivó en amor entre los dos. Nadie sabía nada, ni siquiera el carpintero… hubiera tenido problemas si alguien llegaba a enterarse.

El chico era buen chaval. Estudiaba y yo le acompañaba por la tarde a la asociación: hacíamos teatro e íbamos a clases para aprender a leer y escribir. Su primo también empezó a salir con nosotros. Comencé a comer bien, a dormir bien y la gente me trataba mejor. Después de que el primo viniera mucho con nosotros y nos hiciéramos más amigos, nos dijo: “¡Vámonos a España!”.

Nos escapamos. No le dije a nadie que nos íbamos, ni siquiera al carpintero. Fuimos hasta Tetuán y ahí cogimos un taxi hasta la frontera con Ceuta. Pero antes de cruzar la frontera, nos cogió un policía marroquí. Éramos menores sin papeles… así que nos arrestó y nos metió al calabozo. En la prisión nos pegaron. Si pedías ir al baño, venían y te pegaban. Nos tomaron declaración, pero como no teníamos papeles nos soltaron a los tres.

De ahí fuimos a Tánger, donde pasamos muchas noches durmiendo en un parque en el que se juntaba mucha gente que vivía en la calle y quería cruzar a Europa. Allí apareció el padre del primo de mi amigo, que nos estaba buscando. Se llevó a los dos y yo me quedé solo.

Yo no tenía donde volver. Empecé a trabajar con un pintor y encontré otra pareja, otra persona especial. Con él no fumaba ni bebía. Los problemas de la calle y la noche se acabaron. Intentábamos pasar desapercibidos, pero teníamos miedo… Un día este chico quiso cambiar de oficio, me pidió que le acompañara pero yo no quise. Entonces se acabó. Nos separamos sin problemas. Estuve dos años en Nador, donde encontré otra pareja. Su nombre era Asim. Pasamos buenos tiempos. Nuestra intención era llegar a España y Asim siempre repetía: “que quiero ir, que quiero ir. Tenemos que ir a Europa. Si vamos a Europa podremos vivir más libres, más tranquilos”. Al final conseguimos cruzar a Melilla.

Yo no quería entrar en el CETI porque vivía bien, pero al final sí que entramos. Una noche, durmiendo en la playa, nos cogió la policía y nos llevó al CETI. Pero solo entrábamos a dormir, no vivíamos allí. Nadie me habló en el CETI de la posibilidad de pedir asilo. Creía que solo era es un sitio para dormir y ya está.

Estuve en Melilla más de un año… hasta que, finalmente, pude llegar a Madrid. Asim se quedó en Melilla.

Bienvenido a España

En Madrid, desde CEPAIM me llevaron a una casa con cinco marroquíes. Todo bien, aunque hubiera deseado tener otros compañeros que fueran como yo, porque tenía mucho miedo. Al abogado yo solo le expliqué la etapa de mi hermano, cuando me violó, pero de mi orientación no le dije nada. Me aconsejó que pidiera asilo y, tras realizar la entrevista, me sentí aliviado. Era la primera vez que podía hablar con alguien y que me escuchara. Eran preguntas muy íntimas, pero lo preferí así. Es como que me liberaron de algo que tenía por dentro.

Me derivaron a Burgos. Es una ciudad pequeña y todo el mundo acaba conociéndote. A mí me hubiera gustado estar en un piso con otras personas LGTB porque así me podría comportar como soy y no tendría que hacer esfuerzos. Si no entienden cómo soy, siempre va a haber problemas…

En la primera fase tengo una rutina: me levanto, voy a clases, duermo. En la segunda fase estoy mejor porque conozco a un chico, Mohamed. Ya llevamos tres meses juntos. Mohamed quiere irse a Madrid, porque dice que esto es pequeño. Yo me quiero ir con él. Allí habrá cosas para hacer activismo LGTB y conocer a más gente. En Burgos tengo amigos, pero no saben que soy homosexual.

Gracias a Dios todo ha ido bien, aunque no tengo permiso de trabajo todavía hasta que hable mejor la lengua. Yo quiero trabajar. Quiero estudiar mecánica.

No tengo nostalgia de nadie salvo de mi madre, pero no he vuelto a saber de ella. Soy muy afortunado. Conozco gente que ha vivido vidas mucho peores que la mía. Antes era la ley de la selva y pensaba: “¿cómo me va a ayudar Dios? Si siempre que le pido me da una colleja”. Pero ahora sí pienso que Dios me ha ayudado mucho en mi camino. La vida es dar y recibir. Es así con la gente. La gente muchas veces quiere sacar algo de ti, no es ayuda sincera. Quien me ayuda de verdad es Dios.

Me gustaría quedarme ya en España, tranquilo. Aunque hoy digo España, pero, ¿quién sabe el destino? Ahora no sé el paso que viene después, ni cómo va a ser… Solo Dios lo sabe.

Por Achraf, solicitante de asilo mauritano

La historia de Achraf: cómo sobreponerse a la adversidad

A pesar de las duras situaciones que atraviesa Achraf a lo largo de su vida, una y otra vez consigue sobreponerse a la adversidad. Aunque no contara con el amor y el apoyo incondicional de la familia durante la infancia, el joven mauritano construye a lo largo de su proyecto migratorio varios vínculos afectivos. El establecimiento de estas relaciones constituye un motivo más para seguir, un amor y un apoyo entre iguales que no pudo sentir cuando era niño.

La historia de Achraf nos ayuda a comprender cómo son las vidas y procesos migratorios de muchos niños que huyen de sus hogares por culpa de la violencia y la intolerancia. En su caso, en la República Islámica de Mauritania, la homosexualidad está penalizada con la muerte y está terriblemente considerada por la sociedad. Como niño y como homosexual se vio enfrentado a condiciones aún más duras para poder sobrevivir. Así, Achraf es víctima de una opresión que se ejerce sobre las personas LGTB y sobre las personas migrantes. Pero al mismo tiempo es una persona fuerte y resiliente que ha luchado hasta el último momento para poder llegar a nuestro país.

> Accede al informe de Accem sobre “La situación de las personas solicitantes de protección internacional y refugiadas LGTBI”.

 

Valeria y Camila, exiliadas por amor

Valeria y Camila (nombres ficticios) son una pareja de mujeres lesbianas que tuvieron que abandonar una Venezuela que no les permitía amarse en libertad. Sus voces son también las de todas aquellas personas a las que se les ha negado ser amantes, madres, cabezas de familia por quebrantar las normas establecidas. Sus voces nos permiten conocer las razones de tantas personas refugiadas, obligadas a escapar por querer ser libres para vivir y para amar. 

El amor nos obligó a huir

Valeria y yo nos conocimos hace diez años en Caracas y nos enamoramos. Decidimos empezar una relación casi desde el día en que nos conocimos.

Mi mamá siempre me apoyó con este tema. Con mi familia, por suerte, nunca tuve que ocultar nada. Por parte de la familia de Valeria fue más complicado. Su mamá no lo aceptaba… Cuando estaba embarazada, mentimos y dijimos que Alex había sido con un amigo, que también es gay. Como una pareja de heteros. Y fue como… la única manera en que pudo salir Valeria de casa. Ya cuando nace Alex le contamos a sus papás la verdad. Y la mamá empezó a llevar la situación. Le dio más importancia al nacimiento de Alex.

Entonces Valeria se vino a vivir conmigo. La convivencia fue siempre muy fácil, la de nosotras. Pero fuera de casa, bueno, nos tratábamos como hermanas, como primas. Nunca como pareja.

De aquella estábamos trabajando. Teníamos una vida tranquila. Agradable. Un huerto en la casa, donde teníamos sembrados tomates chiquititos. Ahora extrañamos la naturaleza… podíamos estar tumbadas tranquilamente y de repente ver una pereza o una guacamaya.

Para 2016, cuando Alex tenía 5 años, hacen un cambio en el cole y cambian de profesora a una que, yo digo, era homofóbica. Empieza con ataques al pelo de Alex, porque lo tenía largo, y le decía que parecía una niña. En el salón decía en voz alta a todos los niños: “¿Quiénes llevan el cabello largo, las niñas o los niños?” Y claro, los niños es lo que tú digas. Le hacían sentir mal. Alex llegaba a casa llorando, triste, y entonces vamos al cole a preguntar qué pasa. La profesora se da cuenta de que solo estábamos nosotras dos, de que no hay un papá y nos exige que dónde está… Nosotros le decimos que no tenía papá, que éramos las representantes legales y nos dijo que no iba a aceptar a ese niño en el colegio, que quería que le retiráramos.

En una de esas que el hermano de Valeria fue a llevar a Alex, estaba la profesora con el esposo, que era militar… y la profesora le dice: “Llévate a ese niño, ya he dicho que no lo quiero en el colegio. Termina de cambiarle el sexo, ¿no ves cómo lleva el cabello?”. Y claro, el hermano de Valeria, en cierto modo, se altera. “No lo trates así, es un niño”. Entonces el esposo de la profesora se baja del coche y comienza a golpear al hermano. Le parte el brazo y la mandíbula. Arrancan la moto y la cadena le corta en el pie a Alex, casi le tienen que cortar el tendón de Aquiles. Y ya de ahí fuimos al hospital.

Intentamos poner una denuncia y nos dice el policía: “Yo os recomiendo que, mire, mejor se vayan de aquí, ya sabemos de este caso y no vamos a hacer aquí nada por ustedes”. Y cuando estamos yendo a otro sitio de menores a poner la denuncia, vemos que nos están siguiendo unos camiones. Nos dio miedo y no llegamos a ir. Y cuando volvíamos a casa, nos persiguieron con las motos, echaron tiros al aire gritando: “¡Lesbianas! ¡os vamos a matar!” Todo esto para que no hiciéramos denuncias.

Entonces viajamos a Aruba para intentar que todo se calmara y estuvimos allí como siete u ocho meses, no recuerdo exactamente. Intentamos quedarnos ahí de una manera legal, pero nada, allí no se puede hacer nada de asilo. Y nos tocó regresar a Venezuela.

Alex llevaba diez meses sin ir al cole. Para que fuera al cole tenía que traer los papeles del otro cole donde estudió, pero no querían dárnoslos. Nos dijeron que Alex nunca había estudiado allí. Y nos dimos cuenta de que empezaban otra vez a seguirnos y ya fue como que no… como qué miedo…

Dejamos de salir, estuvimos encerradas mucho tiempo. Y una vez llegaron unas camionetas y entraron a la fuerza en la casa, reventaron la puerta. Y a la abuelita de Valeria la golpearon para que el papá les dijera donde estábamos nosotras, pero el papá no les quiso decir. Y en vista de que revisaron y no estábamos, entonces nosotras pudimos marcharnos por el otro lado… Pero al salir, le dan con la pistola a las bombonas y explota y el papá se quemó todas las piernas, la cara, los brazos… y a la abuela la golpearon muy fuerte y murió al poco tiempo a consecuencia de los golpes. Entonces dijimos: nos tenemos que marchar.

Una nueva vida

Pensamos en España porque mis abuelos son españoles y tengo un primo en España. Ellos me ayudaron a investigar que podía pedir el asilo y el movimiento LGTB, que acá tiene mucho poder, está muy reconocido….

No solicitamos asilo directamente en el aeropuerto. Por miedo. Es la única razón y verdad. Significó una inversión económica muy grande. Yo sí lo pensé, pero… Ya fue acá dentro que logramos hacer la ayuda, entrar dentro del programa. Empezamos con Cruz Roja y me dieron la dirección de Pradillo, para que solicitara una trabajadora social y la información. Expliqué en Pradillo todo el caso. Nos atendieron muy bien, a los tres. Y de ahí nos enviaron al hostal Welcome, tres meses, hasta que nos derivaron a una plaza de acogida con Accem.

En la entrevista de asilo, la verdad no sé, me sentí muy cómoda, muy muy cómoda… fue hasta amena. De hecho, cuando me senté, nos sentimos nerviosas, no sabíamos a qué nos íbamos a enfrentar y la entrevistadora me dijo: “Tranquilízate, vamos a hacer esto como que haya un feedback”. En lo personal me sentí muy bien. Y creo que Valeria te diría lo mismo.

Estuvimos unos meses compartiendo piso con una pareja de ucranianos y un chico solo, que era pana, como decimos en Venezuela, muy amigable. Ahora ya vivimos solas y Alex se siente muy bien, se ha adaptado muchísimo. Creo que eso también nos ayudó mucho y, en cierto modo, sentimos apego y nos sentimos más cómodas en España por esto. Tener dos mamás para él es completamente natural. A todo el mundo le dice que tiene dos mamás. Como si no existe nada más. Él comprende que hay dos mamás, dos papás, mamá y papá…

Yo soy tatuadora, pero aún no tenemos el permiso de trabajo. En un futuro quiero sacarme el certificado para poder entrar en una tienda a tatuar. En eso sí estoy un poco, vamos a decir, triste. No sé qué concepto darle. Porque me dicen que no me pagan el curso de tatuadora. Y con lo que tengo de Venezuela, no vale. Lo que queremos es empezar a trabajar ya. Pero salvando eso, somos una familia libre, en proceso de adaptación. Solo llevamos ocho meses, pero mi mamá y su esposo, que es como mi papá, también han venido. Eso nos da muchas fuerzas. Estamos volviendo a crear una vida en España. Somos otra vez una familia.

Por Camila, refugiada venezolana

Pese a todo, una historia de esperanza

Los prejuicios en torno a la diversidad sexual están muy arraigados en Venezuela, donde son comunes las actitudes de carácter homófobo, a pesar de los avances en materia legislativa en favor de la igualdad y de la lucha contra la discriminación. Venezuela figura en el cuarto lugar en América según el índice de asesinatos de personas LGBTI. Las lesbianas, gays, bisexuales, trans e intersexuales sufren con frecuencia agresiones físicas y verbales, chantaje, extorsión, persecución y detenciones arbitrarias.

Las solicitudes de asilo por motivos de orientación sexual y/o identidad de género procedentes de países con legislaciones no punitivas y más garantistas, como Venezuela, son examinadas por los instructores con más minuciosidad que las solicitudes emitidas por personas que provienen de países donde la homosexualidad está penalizada, como es el caso de Camerún o Mauritania. Muchas veces la persecución social y la inacción del Estado ante la discriminación son difíciles de demostrar, por eso es muy importante a la hora de evaluar estas peticiones tener en cuenta que la falta de protección estatal ante casos de violencia o situaciones que imposibilitan el acceso a derechos básicos también atentan directamente contra la dignidad de las personas y pueden suponer un motivo de persecución.

La historia de Camila y Valeria nos conecta de nuevo con nuestra naturaleza humana y nos devuelve el reflejo de cualquier familia cercana: una pareja que se quiere y desea lo mejor para su hijo. Dos personas que imploran seguridad, autonomía y libertad.

Muchos de los relatos de las personas migradas forzosamente concuerdan en la nota de esperanza que resuena en sus nuevas vidas. A pesar de las secuelas psicológicas de la discriminación, de la huida, de la re-adaptación forzada a un escenario tan alejado de su lugar natal, se mira al futuro con esperanza. Camila y Valeria son dos mujeres fuertes con un vínculo sólido y una ilusión en común. Son hijas, amantes y madres exiliadas en una tierra que les promete una vida mejor.

 

> Accede al informe de Accem sobre “La situación de las personas solicitantes de protección internacional y refugiadas LGTBI”. 

 

 

Últimos datos de asilo y refugio en España (enero-mayo de 2019)

Un total de 46.596 personas han solicitado protección internacional en España en los primeros cinco meses de 2019, según los datos del Ministerio del Interior.

Estos datos indican que muy probablemente en 2019 se volverá a batir el récord de solicitudes presentadas el año anterior, cuando se formalizaron 54.050 solicitudes en el total de los doce meses del año, según los datos de Eurostat.

Del total de solicitudes, 25.602 corresponden a hombres, que comprenden el 55 % del total, y 20.994 a mujeres, que suponen el 45 %.

En el 19 % de los casos los y las solicitantes de protección internacional son menores de edad, hasta un total de 8.719 personas.

 

SolicitudesPIEspaña_Enero_Mayo2019_Sexos

 

Por países de origen, Venezuela vuelve a ser el país del que proceden la mayor parte de los y las solicitantes de protección internacional en España. Un total de 16.846 personas de origen venezolano han pedido refugio hasta el 31 de mayo de 2019. Constituyen el 36 % del total. Venezuela es desde el año 2016 el primer país de origen de las personas refugiadas en España, incrementándose año a año en número de forma muy sensible.

Tras Venezuela, los cuatro siguientes países son también latinoamericanos: Colombia, Nicaragua, Honduras y El Salvador. Un total de 10.122 colombianos y colombianas solicitaron asilo en España en los cinco primeros meses del año, más de los que lo hicieron en todo 2018, cuando ya fueron el segundo país de origen de los solicitantes de protección internacional.

A continuación, es necesario subrayar la aparición de Nicaragua en tercer lugar, con un total de 2.698 solicitudes de protección de sus nacionales, un reflejo de la situación de inestabilidad, crisis política y económica en la que se encuentra este país centroamericano.

 

SolicitudesPIEspaña_Enero_Mayo2019_Nacionalidades

 

En los primeros meses del año, y como es habitual, el mayor número de solicitudes de protección internacional se formalizó en Madrid, donde se presentaron hasta 20.395 solicitudes de protección, que constituyen el 44 % del total. A continuación se sitúa Catalunya, donde se formalizaron 6.059 solicitudes, el 13 % del total.

 

SolicitudesPIEspaña_Enero_Mayo2019_ComunidadesAutónomas

 

 

En los primeros meses del año, la inmensa mayoría, hasta un 92 %, de las solicitudes de protección se presentaron en el interior del territorio nacional. El 6 % se presentaron en puestos fronterizos El resto de solicitudes se presentaron en Centros de Internamiento de Extranjeros (637) y en embajadas españolas en el exterior (85), aunque hay que matizar que las solicitudes presentadas en sede diplomática corresponden a la formalización de procesos de extensión familiar.

 

SolicitudesPIEspaña_Enero_Mayo2019_LugarSolicitud

 

> Visita el Informe Personas Refugiadas 2018 de Accem.

 

 

Últimos datos de asilo y refugio en España (Avance 2018)

55.668 personas solicitaron protección internacional en España en 2018, un 79 % más que en 2017.

El 21 % del total de solicitudes correspondieron a personas menores de edad.

Venezuela, con 20.015 solicitudes, es el principal país de origen de los solicitantes de protección en España. 

 

Un total de 55.668 personas solicitaron protección internacional en España en 2018, según los datos hasta el 31 de diciembre avanzados por el Ministerio del Interior. De ellas, 31.917 fueron hombres y 23.751 mujeres. Estos datos suponen un aumento del 79 % con respecto a las 31.120 solicitudes de protección que se presentaron en 2017.

Del total de solicitudes de protección, 11.744 correspondían a personas menores de edad, que suponen el 21 % del total.

 

Solicitudes de protección internacional en España por sexos

 

Por países de origen, Venezuela continúa siendo el principal país de procedencia de los solicitantes de protección internacional en España. Hasta un total de 20.015 venezolanos y venezolanas pidieron protección en España en 2018. Un año antes, en 2017, habían sido 10.350 los solicitantes de protección de Venezuela. Eso sitúa el incremento en 2018 en un 93 %.

Siguen a Venezuela como países de origen de los/as solicitantes de protección Colombia, Siria, Honduras y El Salvador. Cuatro de los cinco primeros corresponden a países de América Latina, lo que muestra la situación de conflictividad y emergencia que se está viviendo en algunos países de la región, obligando a sus naturales a buscar un lugar seguro en España. En el caso de Colombia, con 8.811 solicitantes en 2018, el incremento alcanza el 258 % con respecto a 2017, cuando se registraron 2.460 solicitudes.

Los solicitantes procedentes de Siria son los únicos que se reducen en número entre los cinco primeros países de origen, pasando de las 4.225 solicitudes presentadas en 2017 a las 2.901 de 2018.

 

Solicitudes de protección en España por países de origen

 

En 2018, la mayoría de las solicitudes de protección se presentaron en la Comunidad de Madrid (20.704 solicitudes). A una significativa distancia, Catalunya (8.034) y Andalucía (5.412).

 

Solicitudes de protección internacional por comunidades autónomas

 

En España, la mayoría de las solicitudes de protección se presentan en el interior del territorio nacional (47.028), muy por encima de las presentadas en puestos fronterizos (6.494), en los Centros de Internamiento de Extranjeros (1.776) o en embajadas españolas en el exterior (370 solicitudes). Hay que matizar que las solicitudes presentadas en sede diplomática corresponden a la formalización de procesos de reagrupación familiar.

 

Solicitudes de protección internacional en España por lugar de presentación

 

> Consulta aquí el histórico de todos los datos de asilo publicados por Accem. 

 

 

Informe Personas Refugiadas – Primer semestre 2018

En los primeros seis meses de 2018 se ha repetido la tendencia observada en los últimos tiempos: disminuyen drásticamente las solicitudes de protección internacional en la UE mientras aumentan sensiblemente en España, según muestran los datos recopilados por el Servicio Jurídico de Accem y tomados de la agencia Eurostat.

Así, las 25.535 solicitudes presentadas en España sitúan a nuestro país en el cuarto lugar de la Unión Europea, solo detrás de Alemania, Francia e Italia. En la UE se presentaron en total 289.170, de las que las formalizadas en España suponen el 9 %.

Por nacionalidades los datos son también muy diferentes. Mientras en la UE los principales países de origen siguen siendo Siria, Iraq y Afganistán, en España las primeras posiciones las ocupan países latinoamericanos: Venezuela, Colombia, El Salvador y Honduras.

 

Solicitudes de protección internacional en España

Las solicitudes de protección internacional en España aumentaron sensiblemente en el primer semestre de 2018, registrándose un total de 25.535, en comparación con las 16.885 del año anterior y las 6.930 de 2016.

Estos datos suponen un incremento del 51 % con respecto al primer semestre de 2017 y del 268 % con respecto a 2016.

La serie histórica que puedes consultar a continuación muestra cómo España ha pasado a convertirse en el último lustro en uno de los principales países de acogida para los solicitantes de protección internacional. Actualmente ocupa el cuarto lugar en la UE.

 

Solicitudes de protección internacional en la UE

Durante el primer semestre de 2018 se presentaron en la UE un total de 289.170 solicitudes de protección internacional. Esta cifra confirma el notable descenso de solicitudes iniciado en el primer semestre de 2017.

De hecho, sumando las solicitudes de protección de los primeros semestres de 2017 y 2018 no se alcanza la cifra del mismo periodo de tiempo de 2016, como se puede ver en la serie histórica.

 

 

Países de origen de solicitantes de protección internacional en España

Un año más, y como ya pasó en los dos anteriores, Venezuela es el principal país de origen de las personas solicitantes de protección internacional en España, con un total de 10.455 solicitudes, que suponen el 41% del total. En el mismo periodo del año anterior se habían registrado 6.455 solicitudes de venezolanos/as.

Los cuatro primeros países de origen pertenecen a América Latina, pues tras Venezuela se sitúa Colombia y después El Salvador y Honduras, consolidándose una tendencia que se había iniciado en los últimos años.

Entre los diez primeros países de origen hay cuatro latinoamericanos; dos de Oriente Próximo (Siria y Palestina); dos pertenecientes al Magreb (Marruecos y Argelia) y otros dos al espacio euroasiático (Ucrania y Georgia).

 

Países de origen de solicitantes de protección internacional en la UE

Siria continúa siendo el principal país de origen de los solicitantes de protección internacional en Europa. En el primer semestre de 2018 se presentaron 34.050 solicitudes de ciudadanos/as de origen sirio, muy lejos, sin embargo, de las 212.860 del primer semestre de 2016.

Después de Siria aparecen Iraq (18.845 solicitudes) y Afganistán (18.810), como principales países de origen, y que también siguen la misma tendencia de reducción de las solicitudes de protección.

Llama la atención, por el contrario, la aparición en el sexto lugar de Venezuela como país de origen, con un total de 11.700 solicitudes de protección de venezolanos y venezolanas.

Entre los diez primeros países emisores de solicitantes de protección en la UE encontraríamos cinco situados en Oriente Próximo y Medio (Siria, Iraq, Afganistán, Irán y Paquistán); dos países africanos (Nigeria y Eritrea); un país europeo (Albania); otro situado en la región euroasiática (Georgia) y uno de América Latina (Venezuela).

 

Países de acogida de solicitantes de protección internacional en la UE

El dato más novedoso en los países europeos receptores de solicitudes de protección internacional es la aparición por primera vez de España en el cuarto lugar, con un total de 25.520 solicitudes recibidas en el primer semestre de 2018. Se da la circunstancia, además, de que es el único país en el que se incrementan las solicitudes con respecto al mismo periodo del año anterior, cuando se presentaron 16.885.

Alemania continúa siendo el primer país en la tramitación de solicitudes de protección, con un total de 78.980, muy lejos sin embargo de las 411.145 de 2016. A continuación de Alemania se sitúan Francia e Italia, países en los que se reproduce la misma dinámica de disminución de las solicitudes.

Refugiados/as 2017: se duplican las solicitudes de asilo en España mientras se reducen en la UE

Entre los meses de enero y octubre de 2017 se duplicó el número de solicitudes de asilo presentadas en España, hasta un total de 25.845 que colocan a nuestro país como el sexto de la UE en solicitudes recibidas.

Mientras, en la Unión Europea el proceso fue el inverso, pues el número de solicitudes se redujo prácticamente a la mitad de las recogidas en el mismo periodo en los dos años anteriores, situándose en 595.715 solicitudes de asilo.

Esta contradicción se explica analizando los países de origen de los/as solicitantes de protección internacional. Únicamente un país, Siria, aparece entre los diez primeros en España y en la Unión Europea.

En España, en 2017, hasta un total de 8.405 solicitantes de protección, el 33% del total, procedían de Venezuela, y más de la mitad de cuatro países latinoamericanos.

Estos y otros datos son recogidos por el informe del Servicio Jurídico de Accem correspondiente al periodo entre enero y octubre de 2017, elaborado a partir de los datos de Eurostat, oficina estadística de la UE. A continuación se ofrecen los principales datos que arroja este informe.

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Solicitudes de protección internacional en España

España fue por vez primera, en el periodo enero-octubre de 2017, el sexto país europeo en solicitudes de protección internacional recibidas, con un total de 25.845, el doble de las recibidas en los años anteriores.

 

Solicitudes de Proteccion Internacional en España. Enero a octubre de 2017.


 

Solicitudes de protección internacional en la UE

Entre enero y octubre de 2017 se produjo un descenso sensible del número de solicitudes de protección internacional presentadas en la Unión Europea con respecto al mismo periodo de los años precedentes. En 2015 y 2016 se superaron las 1.100.000 solicitudes, mientras en 2017 fueron 595.000. Es decir, las cifras de solicitudes de asilo se situaron en los niveles anteriores a la llamada ‘crisis de los refugiados’ de 2015 y 2016.

 

Solicitudes de protección internacional en la UE. Enero a octubre de 2017.

 


 

Países de origen de solicitantes de protección internacional en España

En España, por nacionalidades, Venezuela es, en ese periodo y por segundo año consecutivo, el principal país de origen de los solicitantes de protección internacional. Entre enero y octubre se formalizaron 8.405 solicitudes de ciudadanos/as de Venezuela, que suponen el 33% del total de solicitudes presentadas en España. Del total de 9.675 solicitudes de protección presentadas por ciudadanos/as venezolanos/as en la UE, el 87% son presentadas en España.

A continuación, y al igual que el año anterior, aparecen Siria y Ucrania como países de origen. Entre los diez principales países aparecen cuatro latinoamericanos (Venezuela, Colombia, El Salvador y Honduras), tres africanos (Argelia, Camerún y Marruecos), dos de Oriente Medio (Siria y Palestina – estado no reconocido) y uno europeo (Ucrania).

 

Origen de los solicitantes de protección internacional en España. En.-Oct. 2017.

 

Es también llamativo el caso de los solicitantes colombianos, que presentan en España el 77% del total de las solicitudes presentadas en la UE. Más de la mitad de las solicitudes fueron presentadas por personas procedentes de cuatro países de América Latina, lo que contribuye a explicar por qué aumentan las solicitudes en España mientras disminuyen en el resto de la UE.

Comparativa principales países de origen de refugiados en España. Enero a octubre de 2017.

 


 

Países de origen de solicitantes de protección internacional en la UE

A nivel europeo, Siria continúa siendo el primer país de origen de las personas refugiadas, como en los años precedentes. Sin embargo, el número de solicitudes de ciudadanos sirios ha bajado mucho, desde las 317.415 de 2016 hasta las 88.780 de 2017.

A pesar de no haberse solucionado el conflicto sirio y de que sus ciudadanos siguen abandonando el país a causa de la guerra, la llegada de refugiados sirios a la UE se ha visto frenada notablemente por la aplicación del acuerdo entre la UE y Turquía, que ha cerrado su principal vía de entrada a territorio europeo.

A continuación se sitúan Iraq y Afganistán como principales países de origen. Las solicitudes de protección de personas procedentes de Iraq son un tercio de las presentadas en 2016 y las presentadas por ciudadanos afganos son la cuarta parte de las presentadas en el mismo periodo del año anterior.

Por otra parte, destaca el aumento de solicitudes presentadas por nacionales de Guinea Conakry, Bangladesh y Turquía y el descenso de las solicitudes de personas procedentes de Kosovo.

 

Países de origen de los refugiados en la UE. Enero a octubre de 2017.

 


 

Países de acogida de solicitantes de protección internacional en la UE

En lo que respecta a los países de la UE que han acogido mayor número de solicitudes, Alemania continúa, como en los dos años anteriores, siendo el primer país de acogida. Sin embargo, el número de solicitudes se ha reducido notablemente respecto a las recibidas en el año 2016, pasando de 696.965 a 188.520. Alemania concentra el 48% de las solicitudes de protección de ciudadanos sirios; el 46% de los iraquíes y el 39% de los afganos. En total, concentra el 32% del total de solicitudes.

Italia es el segundo país en número de solicitudes recibidas, superando en este caso el número de solicitudes presentadas en 2016. En Italia, las principales nacionalidades de origen fueron Nigeria, Bangladesh, Pakistán y Gambia. El 64% de los refugiados nigerianos que llegan a la UE solicitan asilo en Italia.

En tercer lugar aparece Francia, con 49.675 solicitudes y que, como Italia, ha visto en los últimos años como ha aumentado cada año el número de solicitantes de protección internacional.

Únicamente España, Italia, Francia y Grecia han visto incrementado el número de solicitudes recibidas con respecto a los años precedentes. Especialmente notable ha sido el descenso de solicitudes presentadas en Hungría, que ha pasado de las 176.575 recibidas en 2015 a las 2.955 recibidas en 2017, pasando de ser el 2º país de la UE al 18º. Este descenso se corresponde con la imposición de medidas restrictivas que impiden el acceso de personas refugiadas a su territorio.

 

Países de acogida de las personas refugiadas en la UE. Enero a octubre de 2017.

Refugiados-2017: crecen las solicitudes de protección en España mientras disminuyen en la UE

Las solicitudes de protección internacional en España se incrementaron en un 130% en el primer trimestre de 2017, pasando de las 2.930 registradas en 2016 a las 6.865 de 2017.

En cambio, en la Unión Europea se redujeron sensiblemente con respecto al año anterior en el mismo periodo de tiempo. En los primeros meses de 2017 se registraron 180.190 solicitudes, con respecto a las 321.620 de 2016, un descenso del 44%.

Por nacionalidades, en España predominan las personas solicitantes de Venezuela, Ucrania y Siria. En el conjunto de la UE, son Siria, Afganistán y Nigeria los principales países de origen.

Estos y otros datos son recogidos por el informe del Servicio Jurídico de Accem correspondiente al primer trimestre de 2017 y elaborado a partir de los datos de Eurostat, oficina estadística de la UE.

 


Solicitudes de protección internacional en España

España se sitúa en el primer trimestre del año como sexto país europeo por número de solicitudes recibidas, un total de 6.865, frente a las 2.930 de 2016 y las 2.940 de 2015. En los años anteriores, España no aparecía entre los diez primeros países de acogida.

 

Solicitudes de protección internacional en España. Primer trimestre.

Fuente EUROSTAT. Elaboración: Accem.

 

Solicitudes de protección internacional en la Unión Europea

En la Unión Europea, sin embargo, disminuyen las solicitudes de protección internacional, con 180.190, frente a las 321.620 de 2016.

 

Solicitudes de protección internacional en la UE. Primer trimestre.

Fuente EUROSTAT. Elaboración: Accem.

 


Países de origen de solicitantes de protección en España

En España, destaca claramente Venezuela como principal país de origen de los solicitantes de protección internacional en los primeros meses del año, con un total de 2.655 sobre el total de 6.865. En 2016, en el mismo periodo de tiempo se habían registrado 400 solicitudes de ciudadanos venezolanos. Siguen a Venezuela, en número de solicitantes, Ucrania (780) y Siria (585).

 

Principales países de origen de solicitantes de protección en España. Primer trimestre 2017.

Fuente EUROSTAT. Elaboración: Accem.

 

Es interesante ver cómo entre los diez primeros países de origen se sitúan hasta cuatro países latinoamericanos. Junto a Venezuela aparecen Colombia, El Salvador y Honduras. En los últimos años se han incrementado de forma clara los solicitantes de protección de estas cuatro nacionalidades.

También hay que mencionar que aparecen dos países que pertenecen geográficamente al África Subsahariana: Gambia y Guinea Conakry.

 

Principales países de personas solicitantes de protección internacional en España.
Comparativa primer trimestre 2017-2015

 

Fuente EUROSTAT. Elaboración: Accem.

 

Países de origen de solicitantes de protección en la Unión Europea

A nivel europeo, Siria y Afganistán continúan siendo, en los primeros meses de 2017, los dos principales países de origen de los solicitantes de protección, si bien en ambos casos el número de solicitudes se ha reducido considerablemente. En cambio, aumentan las solicitudes de ciudadanos procedentes de Nigeria.

 

Principales nacionalidades de personas solicitantes de protección internacional en la UE.

Fuente EUROSTAT. Elaboración: Accem.

 

Si cruzamos los datos de España y la UE, observamos cómo únicamente dos países coinciden entre las diez primeras nacionalidades de origen de los solicitantes de protección internacional: Siria y Guinea Conakry.

Es también reseñable el caso de los solicitantes de asilo procedentes de países de América Latina. España concentra una amplia mayoría del total de solicitudes. Es paradigmático el caso de Venezuela: únicamente 260 solicitudes de protección se presentaron en países europeos distintos de España.

Esta variable –el aumento de solicitudes de protección de ciudadanos latinoamericanos– es una de las explicaciones del aumento de las demandas de protección en España, mientras se reducen en el conjunto de la UE.

 


Países de acogida en la UE de solicitantes de protección

En cuanto a los países en los que se formaliza la solicitud en territorio UE, Alemania continúa siendo el principal país de acogida. Hasta un total de 54.600 personas solicitaron protección en el país germano, que sin embargo representan algo más de la cuarta parte del total de solicitudes registradas en el mismo periodo del año anterior, cuando se alcanzaron las 201.235 solicitudes.

Tras Alemania se sitúa Italia, con 37.435 solicitudes de protección, y Francia, con 23.785. Aparecen como novedad, entre los diez primeros países de acogida, tanto Grecia, con 16.865 solicitudes, como España, con 6.865.

 

Países de acogida de personas solicitantes de protección internacional en la UE

Fuente EUROSTAT. Elaboración: Accem.