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¿Qué diferencias hay entre la trata y el tráfico de personas?

La trata y el tráfico de personas continúan a día de hoy, y pese a los esfuerzos de instituciones y organizaciones sociales, confundiéndose muy a menudo como si fueran conceptos intercambiables para nombrar a una misma realidad. Pero lo cierto es que no es así, sino que se refieren a dos fenómenos diferenciados.

En este artículo nos proponemos aclarar todas las diferencias (y también las semejanzas) entre trata y tráfico de personas para que no volvamos a tener dudas.

En primer lugar, vamos a aludir a la UNODC, la Oficina de las Naciones Unidas contra la Droga y el Delito, institución clave en la materia que menciona tres aspectos muy importantes a tener en cuenta en esta diferenciación entre trata y tráfico:

Consentimiento:

Cuando hablamos de tráfico de personas migrantes, existe consentimiento por parte de las víctimas, a pesar de las pésimas condiciones en las que se pueda producir el viaje o desplazamiento o de los riesgos que entrañe (en patera, en camiones frigoríficos, en habitáculos imposibles en vehículos, etc.).

Sin embargo, en el caso de la trata de personas, no existe consentimiento por parte de la víctima e incluso, de existir ese consentimiento, se considera irrelevante, viciado e inválido al haber sido obtenido a través de circunstancias que limitan la voluntad, como el abuso de poder, la violencia, la coacción o el engaño.

Transnacionalidad:

El tráfico ilícito de personas implica siempre el cruce de fronteras internacionales. La víctima se desplaza de un país a otro, en el que ingresa de manera irregular.

En el caso de la trata de personas, no existe necesariamente este desplazamiento transnacional. La víctima de trata puede ser desplazada de un lugar a otro dentro de un mismo país. Existe por tanto una trata de ámbito nacional y otra de ámbito internacional, que sí implicaría ese desplazamiento transnacional. Asimismo, no todas las víctimas de trata son personas que han entrado de forma irregular en el país de destino.

Explotación:

Cuando hablamos de tráfico de personas, hablamos de un delito que queda consumado con el cruce de fronteras, una vez que la persona migrante ha llegado a su destino.

Sin embargo, el delito de trata de seres humanos se define por su finalidad de explotación de la víctima, de forma continuada, ya sea a través de la explotación sexual o laboral, o a través de otras formas de trata como la servidumbre por deudas o como la explotación de la mendicidad. Es decir, la víctima llega al lugar de destino y no es libre, sino que es explotada por el tratante.

 

Junto a estas diferencias fundamentales entre la trata y el tráfico de personas que identifica la UNODC, existen una serie de aspectos adicionales que también son importantes a la hora de saber discernir ambos fenómenos:

Factor económico:

Lo más habitual es que en los casos de tráfico ilícito de personas el pago por el traslado se realice de forma anterior a que se produzca el servicio. Es decir, una persona paga al traficante para que le facilite un servicio, que en este caso es el cruce de una o varias fronteras.

Por el contrario, en los casos de trata de personas, la transacción económica no se materializa antes del viaje, sino que se genera una deuda que constituye un elemento clave en la posterior retención, coacción y explotación de la víctima.

Restricción del movimiento:

En el caso de las víctimas del delito de tráfico de personas, cuando llegan al país de destino no tienen por regla general ninguna restricción en sus movimientos. Pueden observarse situaciones de retención forzosa o restricción de movimientos, pero con anterioridad a que se realice el viaje.

Sin embargo, en el caso de las víctimas de trata, y al margen de que pueda producirse esa misma retención previa antes del viaje, el control de los movimientos, la restricción y vigilancia continúan siempre en el lugar de destino, para asegurarse la explotación de la persona. Este control se convierte en algunas ocasiones en casos de encierro forzoso.

Bien jurídico protegido:

En el tráfico ilícito de personas, el bien jurídico fundamental que se protege es el interés de los estados en controlar los flujos migratorios y sus límites fronterizos. Estaríamos ante un delito contra los intereses del estado receptor y contra sus leyes migratorias. Esto no omite que el tráfico ilícito de personas pueda suponer también un atentado contra la seguridad de las personas, cuando las condiciones impuestas para el desplazamiento son lesivas y altamente peligrosas para sus víctimas, cuya vida se pone a menudo en peligro.

En cuanto al delito de la trata de personas, estamos ante una vulneración flagrante de los derechos fundamentales de las personas. El uso de la fuerza, la coacción, el chantaje, la amenaza, el control y, finalmente, la explotación continuada hacen de la trata de personas una violación muy grave de los derechos humanos. En este caso, el bien jurídico protegido es la misma dignidad humana.

 

Semejanzas entre trata y tráfico de personas

Expuestas todas estas diferencias, es importante también poner sobre la mesa algunos de los aspectos que coinciden en ambos fenómenos. Es común a las personas tratadas y traficadas la situación de riesgo para su vida e integridad en las que se ven inmersas durante la perpetración de ambos delitos. Es común la situación de vulnerabilidad de las personas víctimas de trata y de tráfico de personas. Es común el objetivo de lucro o beneficio económico de traficantes y tratantes.

Otra importante semejanza es la existencia de un traslado o desplazamiento de la víctima de trata o de la persona traficada. Muy a menudo además coinciden las mismas rutas, que son las rutas de la migración, así como los medios de transporte y las condiciones en las que se produce el viaje. No debemos olvidar que la trata es un fenómeno que se aprovecha y parasita el legítimo deseo de la migración unido a la situación de vulnerabilidad.

Estas semejanzas evidentes contribuyen a que se confundan ambos fenómenos, en una confusión que aumenta cuando, en ocasiones, personas que fueron traficadas son posteriormente víctimas de trata, o cuando las mismas redes delictivas incurren de forma paralela en delitos de tráfico y trata de personas.

Hay un elemento más de carácter lingüístico que no tiene una importancia menor para la confusión de ambos fenómenos y es que la voz inglesa que se refiere al tráfico de personas es ‘smuggling’, mientras que la trata de personas es referida precisamente como ‘trafficking’. Esto no contribuye en nada a la diferenciación de trata y tráfico de personas a ojos no especializados.

En definitiva, la realidad es que estamos ante dos delitos jurídicamente diferentes, ante dos negocios lucrativos ilícitos que generan enormes cantidades de dinero, pero que aluden a realidades distintas, que comparten aspectos comunes que hacen comprensible esa confusión pero que también presentan una serie de diferencias de calado que demandan un abordaje diferenciado.

En Accem contamos amplia experiencia de trabajo tanto en el ámbito de las migraciones como en el de la lucha contra la trata de personas que te invitamos a conocer y apoyar.

 

 

Accem apoya con su trabajo la atención a la emergencia humanitaria en Canarias

  • Accem proporciona apoyo al tiempo que comparte su experiencia en planificación y trabajo de más de 30 años con personas migrantes.
  • La entidad está realizando una labor de emergencia y asistencia con el objetivo de dar respuesta a las necesidades básicas de las personas que se encuentran en Las Raíces.

Accem ha puesto a disposición de la emergencia humanitaria en las Islas Canarias el conocimiento y la experiencia adquiridas en la atención y el acompañamiento a las personas migrantes, comenzando a trabajar en Tenerife para dar respuesta a necesidades acuciantes mediante apoyo material y profesional.

El Ministerio de Inclusión, Seguridad Social y Migraciones es quien determina la puesta en marcha de los dispositivos y proporciona la infraestructura así como la comida y el agua a las personas acogidas en el dispositivo. Accem realiza su labor de apoyo a este esfuerzo por responder a la emergencia, manteniendo comunicación y coordinación constante con las autoridades responsables con el objetivo de paliar las necesidades que puedan surgir en la instalación.

El apoyo de Accem se encuadra dentro de su carácter de medida de emergencia para proporcionar cobijo y protección inmediatos a personas en situación de vulnerabilidad que, de otro modo, se verían obligadas a estar durmiendo a la intemperie en refugios improvisados o al raso y sin comida o abrigo. Accem aboga por soluciones a largo plazo, vías legales y seguras, responsabilidad compartida… en diferentes espacios de interlocución con las autoridades, mientras que asiste en el terreno a las personas más vulnerables que se encuentran en una situación de gran precariedad entendiendo lo excepcional y urgente del momento.

Por ello, la entidad también trabaja en coordinación con los servicios y administraciones canarias. El contacto con el entorno local y las personas cercanas es una premisa necesaria para desarrollar la respuesta humanitaria.

El equipo de profesionales de Accem en el dispositivo de emergencia de Las Raíces trata de paliar la situación de las personas migrantes proporcionando cobertura a las necesidades básicas y realizando labores de mediación y apoyo psicosocial al tiempo que se facilita asesoramiento legal, atención sanitaria y acompañamiento.

Éxito de participación en la formación de Accem y la Universidad de Valladolid

Entre el 1 y el 4 de febrero, la Escuela de Formación de Accem ha ofrecido, junto a la Universidad de Valladolid, un curso online de 25 horas de duración sobre la intervención con personas migrantes y refugiadas.

Un total de 83 personas, en lo que estimamos un éxito de participación, se han sumado a esta iniciativa fruto de la colaboración de nuestra entidad con el Observatorio de Derechos Humanos, el Área de Cooperación al Desarrollo y la Fundación General de la Universidad de Valladolid.

Se trataba de una formación de carácter teórico-práctico cuyo objetivo principal era proporcionar a los y las participantes herramientas jurídicas, legales, asistenciales y sociales para la atención a este colectivo. Este curso desde Accem lo concebimos como un primer paso para iniciarse en el trabajo interdisciplinar con personas en situación de migración y refugio, desde la óptica de la defensa de los derechos fundamentales y nuestra experiencia en la atención social, acogida e integración a este colectivo.

Las sesiones del curso se han dividido en cinco módulos. En ellos se han tratado temas como los procesos de inclusión social, las dinámicas de discriminación, la influencia de los conflictos internacionales en los movimientos migratorios y, por último, el sistema estatal de acogida y protección internacional.

Para esta formación, hemos contado con ponentes muy reconocidos y con amplia experiencia en su profesión, como es el caso de Ángeles Solanes, catedrática de Filosofía del Derecho y presidenta del Consejo para la Eliminación de la Discriminación Racial o Étnica (dependiente del Ministerio de Igualdad); Joaquín Arango, catedrático de Sociología en la Universidad Complutense de Madrid y codirector del Grupo de Estudios sobre Migraciones Internacionales (GEMI); o Agni Castro Pita, ex representante de ACNUR en España, entre otros.

 

Formación en Asturias junto a Dicampus para mejorar la empleabilidad en el sector del comercio

Ahora más que nunca toca reinventarse e invertir nuestro tiempo en mejorar nuestras competencias y habilidades profesionales en sectores como el comercio, un sector emergente a pesar de las dificultades que nos rodean.

En Asturias hemos desarrollado, junto a Dicampus, una formación adaptada a las necesidades detectadas en las organizaciones, aprovechando el potencial de cada una de las personas participantes adquirido en sus experiencias laborales anteriores.

Desde el equipo de inserción sociolaboral de Accem, hemos realizado un análisis de la situación del mercado laboral durante estos meses y hemos aunado fuerzas con la entidad de formación para sacar el máximo partido a los contenidos del curso.

El principal objetivo es acercar el mundo empresarial del comercio y la venta a las personas participantes, de cara a mejorar sus posibilidades de inserción laboral.

Con este objetivo, a finales del año 2020, desarrollamos esta acción formativa, de más de 100 horas de duración, en las instalaciones de Dicampus Gijón. Entre los contenidos, cabe destacar, el manejo de las nuevas tecnologías aplicadas a la venta, los conocimientos de logística y aprovisionamiento o la práctica de las técnicas de atención y orientación al cliente.

Además, como colofón final del curso, el equipo de empleo de Accem en Asturias nos desplazamos a las instalaciones de Gijón para que las personas participantes pudieran conocer de primera mano cómo se trabaja en una empresa de este sector y cuáles son las competencias socio-profesionales más demandadas por los reclutadores de empleo, entre las que destacan, no solo disponer de formación y experiencia, sino aspectos actitudinales hacia el trabajo y la polivalencia para desempeñar diferentes puestos de trabajo.

Estas acciones se enmarcan en el “Programa de integración sociolaboral para personas refugiadas (AccemARIADNA)” y el “Programa de integración sociolaboral de personas inmigrantes (#empleandojuntxs)” ambos financiados por la Dirección General de Integración y Atención Humanitaria, dependiente del Ministerio de Inclusión, Seguridad Social y Migraciones y el Fondo Social Europeo (FSE).

 

Se traslada a lo virtual el intercambio de buenas prácticas en la atención a menores del proyecto EPIC

El proyecto europeo EPIC, en el que Accem participa, también experimentó en 2020 los efectos de la Covid-19. La pandemia ha impuesto el distanciamiento físico, el aislamiento y una importante limitación de movimiento de todos/as, lo que ha repercutido en el desarrollo del proyecto. Así, en otoño se hubiesen tenido que implementar una serie de visitas con la finalidad de conocer las buenas prácticas implementadas por los socios del proyecto en la protección y atención a niños/as y adolescentes migrantes no acompañados. Al no poderse llevar a cabo de forma presencial, la actividad se realizó de forma virtual, con un intenso calendario de mesas redondas organizadas entre el 22 de septiembre y el 2 de diciembre de 2020 por cada socio del proyecto, con la finalidad de que cada uno presentase su trabajo con la infancia y adolescencia migrante no acompañada.

A pesar de que los encuentros en formato virtual puedan ser más fríos y menos directos, eso no ha impedido un intercambio fructífero y una elevada participación, puesto que el formato virtual permite una organización más ágil y una mayor participación. Un total de 279 personas y 60 organizaciones han participado en las siete mesas redondas llevadas a cabo, en un total de 16 horas de presentaciones y debates, y 45 ponencias realizadas por distintos profesionales de instituciones y organizaciones.

En cuanto sea posible, se integrará esta actividad con las visitas sobre el terreno en formato presencial, que sin duda enriquecerán el intercambio que ha empezado en estos meses con las mesas redondas online. En la web del proyecto, se pueden encontrar las buenas prácticas recopiladas durante las mesas redondas, incluidas las que se presentaron en la mesa organizada desde España.

El proyecto EPIC está dedicado a las Prácticas Europeas para la Integración y la Atención, con el objetivo de fomentar formas alternativas de atención a niños, niñas y adolescentes migrados no acompañados. Es un proyecto en el que Accem participa y que está financiado por la Unión Europea, a través del Fondo de Asilo, Migración e Integración (FAMI).

Espacios de encuentro para impulsar la convivencia intercultural en Ávila

Desde el programa +Barrio, de Accem, dedicado a impulsar la convivencia intercultural, se realizó el viernes una acción urbana en Ávila para conmemorar el Día Internacional del Migrante.

 A través de esta acción hemos querido realizar un homenaje a todas las personas migrantes que conviven en nuestros barrios. La migración es una expresión valiente de la determinación individual para superar la adversidad y buscar una vida mejor. Los migrantes contribuyen con su conocimiento, con las redes que conforman y con sus capacidades, al desarrollo de barrios más fuertes y resilientes.

Las personas migrantes esperan un futuro más prometedor. Es nuestra responsabilidad colectiva contribuir a ello facilitando espacios de convivencia más seguros, tolerantes y acogedores. Barrios que se beneficien de la inclusión como herramienta que se adapta la diversidad cultural que los define, y los enriquece.

Más de medio centenar de vecinos y vecinas participaron en esta actividad a través de espacios de encuentro en los que se compartieron historias de diferentes partes del mundo y sentimientos de las personas migradas y de la sociedad de acogida, que han quedado reflejados en una serie de mensajes que han colgado de unas bolas decorativas expuestas durante estas fiestas en el Jardín de San Francisco de Ávila.

+Barrio es un programa de Accem cofinanciado por el Ministerio de Inclusión, Seguridad Social y Migraciones y por el Fondo de Asilo, Migración e Integración (FAMI).

Día Internacional del Migrante – Por la activación de vías legales y seguras y por la normalización de la acogida

Comunicado de Accem con motivo del Día Internacional del Migrante.

Un año más nos encontramos en el Día Internacional del Migrante (18-D) con la sensación de no haber avanzado nada en lo referente a la salvaguarda de la vida y la dignidad de las personas que migran hacia el continente europeo. Un año más queda de manifiesto la ausencia de vías reales, legales y seguras que desde todas las organizaciones que trabajamos en el ámbito de las migraciones reclamamos de forma sostenida desde hace muchos años. En este año 2020, alrededor de 600 personas han fallecido o desaparecido en aguas del Atlántico en la reactivación de la ruta migratoria que une las costas de África Occidental con las Islas Canarias.

Es la ausencia de alternativas la que provoca, entre otros factores, situaciones como las vividas en el muelle del puerto de Arguineguín, con cientos de personas malviviendo en condiciones indignas después de haberse enfrentado a un viaje muy peligroso, cuando la prioridad debería ser ofrecer a estas personas la oportunidad de recobrarse. Estas situaciones generan además una serie de imágenes que favorecen la espectacularización del fenómeno migratorio y su utilización y rentabilización por parte de los profesionales del odio y la xenofobia.

En el Día Internacional del Migrante, queremos también señalar un fenómeno que nos preocupa profundamente: la permanencia indefinida y obligada de las personas migrantes que intentan llegar a Europa en campamentos o territorios periféricos de la UE. Lo hemos visto en Lesbos, en Samos, en Lampedusa, y también en Canarias y Ceuta y Melilla. Esta práctica, planteada como elemento disuasorio en la política migratoria europea, consideramos que no aporta nada positivo en términos de respeto a la dignidad e integridad de las personas; tampoco lo aporta en la situación de los territorios que deben asumir ese impacto ni en los procesos de integración y cohesión social. Desde Accem, como organización especializada en la acogida a personas refugiadas y migrantes, llamamos a la normalización de la acogida y a la apuesta por ofrecer un sistema sostenible, coordinado y equilibrado de acogida para todas las personas que alcanzan por sus medios territorio europeo.

Por último, queremos volver a subrayar que es el efecto expulsión el que provoca que miles de personas deban ponerse en el camino de la migración. En ocasiones a causa de la guerra, la violencia y la persecución, como es el caso de las migraciones forzosas; en otras, a causa de la pobreza, la desigualdad y la falta de opciones para desarrollar una vida plena. Trabajar para reducir las desigualdades que existen entre unos países y otros, entre unas sociedades y otras, en términos de desarrollo humano, socioeconómico y democrático, es trabajar a largo plazo en la reducción de la necesidad de migrar.

Crisis migratoria en Canarias: una gestión que no puede generar más exclusión

Comunicado de la red EAPN en el Estado español, de la que Accem forma parte.

Las iniciativas adoptadas por el Gobierno de España para afrontar la situación migratoria en Canarias tienen un denominador común: llegan tarde. El repunte migratorio que vive las Islas, que se inició en su primer ciclo en septiembre de 2019 y ha tenido un inaudito incremento a partir de septiembre del año en curso, requería más determinación.

Admitiendo el esfuerzo realizado por la administración estatal, competente en la materia, se ha constatado que no contar con una red de acogida humanitaria estable en un territorio fronterizo como el archipiélago canario, ni desde el inicio con una política de derivación clara, transparente, ágil y periódica ha socavado tanto los derechos de las personas que llegan y cuya mayoría se encuentran sin recursos, así como el ánimo de la población local que no comprende el plan diseñado desde Madrid para afrontar esta situación de emergencia.

La separación de niñas y niños de sus padres, que se corrigió, la ausencia o deficiencia en la asistencia letrada de las personas, un derecho fundamental, el hacinamiento en el muelle de Arguineguín, la descoordinación entre ministerios y la lenta puesta en marcha de una red de acogida humanitaria está lastrando una gestión que ha tenido como intención no dejar a nadie sin un lugar en el que dormir, algo loable, pero que está conduciendo a un callejón sin salida, con más de 6.000 personas que ahora mismo duermen en hoteles que quedaron cerrados por la crisis turística derivada de la pandemia.

Siendo esta la principal causa por la que las personas están saliendo de sus países, especialmente de Marruecos y Senegal en los últimos meses, entendemos que el objetivo debe ser dar la protección necesaria en un momento especialmente complejo. Y junto a esta medida, y cualquier otra que se ponga en marcha para amortiguar la situación que están pasando las personas migrantes que quedan en situación de vulnerabilidad a su llegada a Canarias, deben de ser acompañada por más recursos, también, para ampliar la red de protección a las personas que están en situación de exclusión, y muchas veces en situación de calle, en las Islas Canarias producto de una crónica situación, en algunos casos, o de exclusión sobrevenida como consecuencia de la pandemia en otros, porque el territorio canario es uno de los más afectados dada su alta dependencia de un sector que se ha visto frenado en seco: el turismo.

En definitiva, las medidas puestas en marcha deberían ser integrales y, efectivamente, no dejar a nadie atrás, porque lo contrario significará discriminar y avivar la pugna entre personas desfavorecidas, especialmente en esta situación de crisis.

Urgimos a medidas concretas, directas y que ayuden a paliar la situación: hablamos de más acogida humanitaria, especial atención al sinhogarismo y exclusión en Canarias, derivaciones ágiles, transparentes y periódicas a la Península, pedagogía sobre los desplazamientos de personas y, también, más trabajo directo con los países de origen para conseguir dos objetivos: generar vías legales, ordenadas y seguras y apuntalar condiciones de vida que hagan que migrar sea una opción, un derecho, pero no una cuestión de vida o muerte.

Los rebrotes de la Covid-19 hacen visible la situación de pobreza y exclusión de los trabajadores temporeros migrantes

En este verano de 2020 distintos hechos han puesto en primer plano de la actualidad la situación de extrema precariedad vital que atraviesan miles de trabajadores/as migrantes en España empleados en las campañas agrícolas. Los rebrotes de la Covid-19 sufridos por los trabajadores temporeros en Huesca, Lleida o Albacete; los incendios en los asentamientos de jornaleros del campo en la provincia de Huelva o la dramática muerte del trabajador Eleazar Blandón a causa aparentemente de un golpe de calor en Murcia han hecho visible una realidad que para muchos permanecía oculta. Una realidad social de infraviviendas y hacinamiento; de falta de acceso a agua potable y saneamiento; de situaciones de calle y grave exclusión social; de explotación laboral, abuso e indefensión; en definitiva, de ausencia de los recursos y las condiciones más básicas para desarrollar una vida digna.

Sin embargo, y aunque se haya puesto este verano sobre la mesa, esta realidad de extrema pobreza y precariedad en España no es un fenómeno nuevo ni desconocido. En este mes de julio de 2020 se presentó el informe final de la visita del Relator Especial de Naciones Unidas sobre la extrema pobreza y los derechos humanos, Philip Alston.

El diagnóstico del Relator Especial de Naciones Unidas para la extrema pobreza

Alston, que visitó nuestro país entre el 27 de enero y el 7 de febrero de este año, declaró, en palabras recogidas por la red EAPN-ES, haber encontrado “niveles aterradores de pobreza y exclusión”, llamando la atención sobre varias de las realidades específicas con las que había tenido contacto, entre ellas la situación de los asentamientos de temporeros migrantes en el campo onubense, ligados a la campaña agrícola de la recogida de la fresa y los frutos rojos. En el informe final del Relator Especial se relata que Alston visitó un asentamiento de trabajadores y trabajadoras migrantes en Huelva “cuyas condiciones materiales se sitúan entre las peores que ha visto en cualquier parte del mundo”. Según recogió, solo en el campo de Huelva, vinculadas a la temporada de la fresa, viven en asentamientos de condiciones “inhumanas” de vida entre 2.300 y 2.500 personas.

(…) El Relator Especial visitó lugares que muchos españoles y españolas no reconocerían como una parte de su país: un poblado de chabolas en condiciones mucho peores que las de un campamento de refugiados, sin agua corriente, electricidad ni saneamiento, cuyos habitantes (trabajadores y trabajadoras migrantes) han vivido en él durante años sin que su situación haya mejorado un ápice (…).

(…) Viven a kilómetros de distancia del agua, sin un saneamiento adecuado ni acceso legal a la electricidad. Muchas de esas personas han vivido allí durante años y podrían pagar un alquiler, pero contaron al Relator Especial que nadie las aceptaría como inquilinas o inquilinos. Ganan apenas 30 euros al día y prácticamente no tienen acceso a ningún tipo de ayuda pública. En palabras de una de esas personas: ‘Cuando hay trabajo, España necesita migrantes, pero a nadie le interesa cómo vivimos’ (…).

Con la aparición de diferentes brotes de la Covid-19 ligados a espacios donde trabajan y viven trabajadores temporeros, se han hecho visibles las condiciones de vida que sufren estas personas, pero también se ha extendido ese otro virus del racismo y la xenofobia provocado por el miedo y fortalecido por la despersonalización que en ocasiones se ha realizado de este colectivo en situación especialmente vulnerable. El estado de tensión social, cuando no de pánico, sirve de caldo de cultivo muy peligroso que facilita la aparición de brotes de racismo y xenofobia. La búsqueda de un chivo expiatorio siempre es tentadora, como hemos visto en tantas ocasiones.

Es labor de las organizaciones sociales y del conjunto de la ciudadanía poner el foco en lo verdaderamente relevante: la facilidad para la aparición en estos contextos específicos de brotes de la enfermedad, las condiciones favorables al contagio y la dificultad para el confinamiento son resultado de situaciones vergonzosamente extremas de pobreza y exclusión social, de condiciones de vida y de trabajo que deberían ser impropias de este tiempo y este país.

Accem trabaja desde hace bastantes años en estos espacios de enorme vulnerabilidad que son los asentamientos informales y las infraviviendas, poblados a menudo por personas de origen migrante. En la provincias de Huelva y Albacete o en la Región de Murcia hemos desarrollado durante años y seguimos haciéndolo en estos días una acción humanitaria y de atención social, ayudando a paliar los efectos más graves de la exclusión y aportando todo nuestro esfuerzo a la mejora de las condiciones de vida de las personas afectadas.

La salud y la enfermedad, también en el caso de la Covid-19, sí entienden y guardan relación con la pobreza y la exclusión social.

Acompañamiento social a personas migrantes con diversidad sexual y de género en Madrid

Nombre del programa: Acompañamiento social a personas migrantes con diversidad sexual y de género.

Ámbito geográfico: Comunidad de Madrid.

Financiadores: Comunidad de Madrid – Consejería de Políticas Sociales, Familias, Igualdad y Natalidad – D. G. de Servicios Sociales e Innovación Social.

Contenido: Programa para el acompañamiento social a personas migrantes LGTBI de la Comunidad de Madrid a través de intervención individual, grupal y comunitaria.

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