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Accem apuesta por la mentoría social en un proyecto de acogida a refugiados y refugiadas de Ucrania

A través del Eje de Participación de Accem se ha llevado a cabo un programa de voluntariado con personas refugiadas ucranianas en la Comunidad de Madrid, a través del cual se ha facilitado su proceso de acogida mediante el acompañamiento individualizado con personas mentoras o voluntarias. Fruto de este proyecto, realizado en colaboración con la Fundación Mutua Madrileña, se ha publicado el informe “Facilitando la inclusión. Mentoría para personas refugiadas ucranianas”, del cual compartimos las principales conclusiones y experiencias.  

Este proyecto de mentoría social nació en respuesta a la necesidad detectada en la acogida a personas de Ucrania, que tuvo un carácter especial debido al volumen de la población destinataria y a la particularidad de tener que arbitrar un proceso ágil que evitara el colapso del sistema de acogida. Las personas y familias ucranianas pasaron de la fase 0 de primera acogida y valoración a la fase 2 de intervención social y autonomía. Este itinerario exprés implicaba menor posibilidad de acompañamiento y mayores dificultades para la inclusión y la participación en la ciudad de acogida.  

Aunque la expectativa de la mayoría de las personas era el regreso a Ucrania en cuanto la situación de conflicto remitiera, lo cierto es que el periodo de estancia en España se demoraba más de lo previsible y desde Accem se puso en marcha este proyecto de mentoría con la finalidad de apoyar a las personas acogidas para que su estancia en España fuera lo más normalizada posible, especialmente en el caso de los menores de edad.  

El proceso de mentoría social partió con la creación de una red de personas voluntarias con habilidades específicas para acompañar y guiar a las personas refugiadas en el acceso y la participación social, y se desarrolló mediante actividades individualizadas de acompañamiento para la integración sociocultural. A través de esta red de personas mentoras se facilitó el aprendizaje del idioma, el acceso a redes de apoyo social y el acompañamiento en el proceso de adaptación al entorno a las personas refugiadas.  

Las personas y familias ucranianas participantes fueron seleccionadas entre las atendidas en los dispositivos de acogida e intervención social de Accem. Mayoritariamente participaron mujeres, muchas con menores a cargo, aunque también hubo participantes hombres y algunos matrimonios mayores de 60 años. Por su parte, se seleccionó a las personas mentoras a partir de un proceso de búsqueda de voluntarias y voluntarios que contaran con la disponibilidad y las habilidades óptimas para participar en este proyecto. En este grupo, salvo un hombre, todas las participantes eran mujeres, con edades comprendidas entre los 22 y los 50 años, la mitad de ellas de origen latinoamericano y el resto, de nacionalidad española. También hubo una persona voluntaria a cargo de labores de traducción.  

La valoración de esta experiencia ha resultado muy positiva en tanto en cuanto se ha logrado el objetivo de ofrecer acompañamiento a población refugiada de Ucrania y ofrecer tiempo de ocio para acercarles al país de acogida. En algunos casos, la relación de mentoría ha derivado en una relación de amistad. Es el caso concreto de una pareja española, que han sido mentoras de una mujer ucraniana con dos menores a cargo.  

La parte más valorada por parte de las personas voluntarias ha sido tener la oportunidad de acompañar a refugiados y refugiadas de Ucrania y conocer de primera mano cómo están viviendo el conflicto y su acogida en España. “Una cosa es escucharlo por la televisión y otra es que te lo cuenten en primera persona. Todo cobra otra dimensión”, explica una de las personas participantes. Por otro lado, también se ha valorado como muy positivo el intercambio cultural que se ha producido, así como el desarrollo de habilidades como la empatía o la asertividad o la mayor concienciación que han adquirido las voluntarias y voluntarios de este proyecto, que no sólo han conocido de primera mano la situación de las personas refugiadas de Ucrania, sino también de otros países.  

Desde Accem apostamos por este tipo de actividades de mentoría social, en tanto en cuanto suponen una nueva visión de la relación de ayuda, en la que se establece una relación basada en la horizontalidad, se fomenta el empoderamiento de la persona y se mejora la eficacia y la eficiencia de los recursos disponibles. Por tanto, la mentoría social se convierte en un potente instrumento de sensibilización y de educación social, donde la ciudadanía actúa como agente de cambio.  

> Accede al informe: Facilitando la inclusión. Mentoría para personas refugiadas ucranianas