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UE – Frontera Sur: cambian las rutas, pero no la necesidad de emigrar

Cada año, miles de personas intentan llegar hasta los países de la UE en busca de mejores oportunidades para vivir, en busca de seguridad, libertad y prosperidad. La falta de vías reales, legales y seguras para alcanzar ese sueño las obliga a tomar rutas alternativas, a través de viajes muy peligrosos, en los que sus propias vidas e integridad se ponen en grave riesgo y por los que deben pagar un enorme precio en todos los sentidos.

En 2020, según los datos de la Organización Internacional para las Migraciones (OIM) a través del proyecto Flow Monitoring, se registró la llegada por vías irregulares de 95.362 personas a la Unión Europea (datos actualizados a enero de 2021). De este total, 86.042 personas llegaron por vía marítima y 9.320 por tierra. Esta cifra representa el número más bajo de la serie histórica de los últimos cinco años.

Llegadas de personas migrantes a la UE por vías irregulares. Serie histórica 2016-2020

Muchas de las personas que emprenden camino a Europa lo hacen huyendo de la guerra, de situaciones de violencia de las que deben ponerse a salvo, de formas graves de persecución, por sus ideas, sus creencias religiosas, su origen étnico, su género o su orientación sexual, por poner solo algunos ejemplos. Otras muchas inician su viaje dejando atrás situaciones de importantes carencias económicas, desempleo masivo y falta de perspectivas de futuro. Unas y otras causas representan lo que llamamos el ‘efecto expulsión’ que obliga a las personas a migrar. Tomar la decisión de dejar todo atrás no es nunca una decisión fácil.

El sueño es Europa. Pese a sus contradicciones y a las propias desigualdades sociales y económicas que alberga en su interior, la Unión Europea continúa representando en el mapa global una isla de prosperidad y libertades que genera sueños y expectativas, deseos de participar y formar parte. Es este el verdadero ‘efecto llamada’ y no depende de coyunturas concretas ni de medidas específicas de cualquier gobierno de cualquier país europeo en cualquier momento determinado.

Cuando existe un país de destino específico, esa elección, que es más una preferencia, responde a la presencia en ese país de familiares, parientes o amigos que les antecedieron en el viaje, sembrando idénticos sueños de superación; a la existencia de un vínculo histórico o lingüístico consecuencia de un pasado colonial, como ocurre por ejemplo con Francia en gran parte de la migración africana; o de elevados niveles y expectativas de desarrollo económico, como representarían Alemania y el Reino Unido (fuera ya de la UE).

Sin embargo, para alcanzar esa meta, esos países de destino, lo primero es conseguir entrar en territorio europeo. Y cuando es prácticamente imposible hacerlo por vías regulares, como podría ser un simple vuelo en avión, la única opción para los habitantes del sur global es buscarse la vida y atravesar las fronteras por sus propios medios. Por su situación geográfica entre dos mundos tan desiguales, la frontera sur de la UE, la que separa Europa de África, representa uno de los grandes focos de la migración y probablemente la frontera más peligrosa del mundo. Esta frontera, exceptuando los dos enclaves europeos en el continente africano que son Ceuta y Melilla, la constituye de un modo rotundo el mar Mediterráneo.

 

LA FRONTERA SUR DE LA UE: UN MISMO MAPA

Si dividimos geográficamente la frontera sur de la UE, nos encontramos con un Mediterráneo Oriental por el que los migrantes intentan llegar desde Turquía a las costas de Grecia y Chipre; con un Mediterráneo Central para atravesar en dirección a Italia o Malta y con un Mediterráneo Occidental que conduciría a las costas españolas. En este último caso, en la frontera suroccidental de Europa que corresponde a nuestro país, el Mediterráneo se completa con las ciudades autónomas de Ceuta y Melilla, así como con las Islas Canarias, ya en el Océano Atlántico, situadas frente a la costa noroccidental africana.

En 2020, los datos de la OIM nos dicen que la ruta occidental, la dirigida a España, acumuló el 44 % de las llegadas a Europa; Italia concentró el 36 % y Grecia el 15 %. En términos relativos, en comparación con el año anterior (2019), se registró un descenso del 80 % en las llegadas a Grecia, un aumento del 29 % en las llegadas a España y un crecimiento del 198 % en el caso de Italia. Esto es una muestra de que las rutas hacia Europa, como lo es el movimiento humano, son dinámicas, flexibles, cambian, oscilan, se modifican continuamente, en función de múltiples factores. Si algo enseñan los desplazamientos humanos es que, aunque las rutas puedan cambiar, cuando existe la necesidad de migrar siempre se encontrará el camino.

Rutas de llegadas a Europa a través de su Frontera Sur


En clave nacional
, en 2020, y según los datos del Ministerio del Interior, llegaron a España un total de 41.861 personas, de las que 23.023 personas, el 55 % del total, lo hicieron a través de las Islas Canarias, que por tanto concentraron, especialmente en los últimos meses del año, la mayoría de las llegadas a Europa a través de nuestro país. El número de personas que llegaron al archipiélago canario fue muy superior a las 2.687 personas que arribaron a este territorio en 2019, y estuvo acompañado de un descenso del 24 % en las llegadas por vía marítima al resto de España y de una caída del 72 % en las llegadas a través de las fronteras terrestres de Ceuta y Melilla.

Llegadas de personas migrantes a España por vías irregulares 2019-2020

Pero más allá de todos estos datos concretos, es imprescindible incidir que los países del sur de Europa, los países que hacen frontera, son casi siempre estaciones de tránsito, representan únicamente una primera meta en el camino de las personas migrantes. Dentro de estos países fronterizos, y como antesala al continente, existen una serie de islas –e incluso islotes-, que representan los puertos más accesibles, las travesías más cortas: las mejores opciones. Son islas como Lesbos, Samos y Chios en Grecia; Lampedusa en Italia; Malta; o Ibiza, Formentera, las Islas Canarias e incluso la isla de Alborán en España. Todos estos nombres, todos estos enclaves geográficos, dibujan, en este primer cuarto de siglo XXI, un mismo mapa fronterizo de sueños y posibilidades, de alegrías y sufrimientos, donde la UE en su conjunto debe garantizar la protección de los derechos de las personas recién llegadas, la atención humanitaria y también el apoyo a las poblaciones locales que deben asumir el primer esfuerzo de la acogida.

Estudio sobre las necesidades de la población inmigrante en Asturias: tendencias y retos para la inclusión social

Título: Estudio sobre las necesidades de la población inmigrante en Asturias: tendencias y retos para la inclusión social

Edita: Accem

Financia: 
Ministerio de Inclusión, Seguridad Social y Migraciones y Fondo de Asilo, Migración e Integración.

Año de edición:
 2020.

Nº de páginas:
 148.

Accem apuesta por la investigación como instrumento para conocer la realidad social de las personas inmigrantes. La larga trayectoria del trabajo de intervención en Accem nos ha permitido identificar de primera mano las necesidades que afectan a las personas inmigrantes. Asimismo, la experiencia de la entidad en el estudio y análisis de la información que se despliega de la intervención nos ha permitido acercarnos al conocimiento de los diversos perfiles de las personas migrantes a lo largo de los últimos años. La comprensión del fenómeno demográfico en sus diferentes aspectos aporta un gran valor al diseño de programas y actuaciones orientadas a dar respuestas efectivas a las diversas dificultades y singularidades de las personas inmigrantes.

Junto al estudio estatal desarrollado en 2020, Accem ha realizado un estudio específico sobre la realidad concreta de las personas inmigrantes en la comunidad autónoma del Principado de Asturias.

 

Estudio sobre las necesidades de la población inmigrante en Andalucía: tendencias y retos para la inclusión social

Título: Estudio sobre las necesidades de la población inmigrante en Andalucía: tendencias y retos para la inclusión social

Edita: Accem

Financia: 
Ministerio de Inclusión, Seguridad Social y Migraciones y Fondo de Asilo, Migración e Integración.

Año de edición:
 2020.

Nº de páginas:
 124.

Accem apuesta por la investigación como instrumento para conocer la realidad social de las personas inmigrantes. La larga trayectoria del trabajo de intervención en Accem nos ha permitido identificar de primera mano las necesidades que afectan a las personas inmigrantes. Asimismo, la experiencia de la entidad en el estudio y análisis de la información que se despliega de la intervención nos ha permitido acercarnos al conocimiento de los diversos perfiles de las personas migrantes a lo largo de los últimos años. La comprensión del fenómeno demográfico en sus diferentes aspectos aporta un gran valor al diseño de programas y actuaciones orientadas a dar respuestas efectivas a las diversas dificultades y singularidades de las personas inmigrantes.

Junto al estudio estatal desarrollado en 2020, Accem ha realizado un estudio específico sobre la realidad concreta de las personas inmigrantes en la comunidad autónoma de Andalucía.

 

Estudio sobre las necesidades de la población inmigrante en España: tendencias y retos para la inclusión social

Título: Estudio sobre las necesidades de la población inmigrante en España: tendencias y retos para la inclusión social

Edita: Accem.

Financia: Ministerio de Inclusión, Seguridad Social y Migraciones y Fondo de Asilo, Migración e Integración.

Año de edición: 2020.

Nº de páginas: 200.

Desde los años 80, España se convierte en un país receptor de personas inmigrantes de diversos países, de tal manera que el fenómeno migratorio pasa a incorporarse como un factor más a tener en cuenta en la realidad socioeconómica del país. Su impacto sobre la sociedad y su carácter cambiante convierten al fenómeno en un agente transformador en muchos ámbitos de la sociedad. Todo esto hace que el análisis sobre la realidad de la inmigración cobre una enorme relevancia, y más cuando se trata de personas con proyectos migratorios asentados, que han decidido desarrollar su vida en el país de acogida.

Accem apuesta por la investigación como instrumento para conocer la realidad social de las personas inmigrantes. La larga trayectoria del trabajo de intervención en Accem nos ha permitido identificar de primera mano las necesidades que afectan a las personas inmigrantes. Asimismo, la experiencia de la entidad en el estudio y análisis de la información que se despliega de la intervención nos ha permitido acercarnos al conocimiento de los diversos perfiles de las personas migrantes a lo largo de los últimos años. La comprensión del fenómeno demográfico en sus diferentes aspectos aporta un gran valor al diseño de programas y actuaciones orientadas a dar respuestas efectivas a las diversas dificultades y singularidades de las personas inmigrantes.

 

 

 

 

Día Internacional del Migrante – Por la activación de vías legales y seguras y por la normalización de la acogida

Comunicado de Accem con motivo del Día Internacional del Migrante.

Un año más nos encontramos en el Día Internacional del Migrante (18-D) con la sensación de no haber avanzado nada en lo referente a la salvaguarda de la vida y la dignidad de las personas que migran hacia el continente europeo. Un año más queda de manifiesto la ausencia de vías reales, legales y seguras que desde todas las organizaciones que trabajamos en el ámbito de las migraciones reclamamos de forma sostenida desde hace muchos años. En este año 2020, alrededor de 600 personas han fallecido o desaparecido en aguas del Atlántico en la reactivación de la ruta migratoria que une las costas de África Occidental con las Islas Canarias.

Es la ausencia de alternativas la que provoca, entre otros factores, situaciones como las vividas en el muelle del puerto de Arguineguín, con cientos de personas malviviendo en condiciones indignas después de haberse enfrentado a un viaje muy peligroso, cuando la prioridad debería ser ofrecer a estas personas la oportunidad de recobrarse. Estas situaciones generan además una serie de imágenes que favorecen la espectacularización del fenómeno migratorio y su utilización y rentabilización por parte de los profesionales del odio y la xenofobia.

En el Día Internacional del Migrante, queremos también señalar un fenómeno que nos preocupa profundamente: la permanencia indefinida y obligada de las personas migrantes que intentan llegar a Europa en campamentos o territorios periféricos de la UE. Lo hemos visto en Lesbos, en Samos, en Lampedusa, y también en Canarias y Ceuta y Melilla. Esta práctica, planteada como elemento disuasorio en la política migratoria europea, consideramos que no aporta nada positivo en términos de respeto a la dignidad e integridad de las personas; tampoco lo aporta en la situación de los territorios que deben asumir ese impacto ni en los procesos de integración y cohesión social. Desde Accem, como organización especializada en la acogida a personas refugiadas y migrantes, llamamos a la normalización de la acogida y a la apuesta por ofrecer un sistema sostenible, coordinado y equilibrado de acogida para todas las personas que alcanzan por sus medios territorio europeo.

Por último, queremos volver a subrayar que es el efecto expulsión el que provoca que miles de personas deban ponerse en el camino de la migración. En ocasiones a causa de la guerra, la violencia y la persecución, como es el caso de las migraciones forzosas; en otras, a causa de la pobreza, la desigualdad y la falta de opciones para desarrollar una vida plena. Trabajar para reducir las desigualdades que existen entre unos países y otros, entre unas sociedades y otras, en términos de desarrollo humano, socioeconómico y democrático, es trabajar a largo plazo en la reducción de la necesidad de migrar.

Crisis migratoria en Canarias: una gestión que no puede generar más exclusión

Comunicado de la red EAPN en el Estado español, de la que Accem forma parte.

Las iniciativas adoptadas por el Gobierno de España para afrontar la situación migratoria en Canarias tienen un denominador común: llegan tarde. El repunte migratorio que vive las Islas, que se inició en su primer ciclo en septiembre de 2019 y ha tenido un inaudito incremento a partir de septiembre del año en curso, requería más determinación.

Admitiendo el esfuerzo realizado por la administración estatal, competente en la materia, se ha constatado que no contar con una red de acogida humanitaria estable en un territorio fronterizo como el archipiélago canario, ni desde el inicio con una política de derivación clara, transparente, ágil y periódica ha socavado tanto los derechos de las personas que llegan y cuya mayoría se encuentran sin recursos, así como el ánimo de la población local que no comprende el plan diseñado desde Madrid para afrontar esta situación de emergencia.

La separación de niñas y niños de sus padres, que se corrigió, la ausencia o deficiencia en la asistencia letrada de las personas, un derecho fundamental, el hacinamiento en el muelle de Arguineguín, la descoordinación entre ministerios y la lenta puesta en marcha de una red de acogida humanitaria está lastrando una gestión que ha tenido como intención no dejar a nadie sin un lugar en el que dormir, algo loable, pero que está conduciendo a un callejón sin salida, con más de 6.000 personas que ahora mismo duermen en hoteles que quedaron cerrados por la crisis turística derivada de la pandemia.

Siendo esta la principal causa por la que las personas están saliendo de sus países, especialmente de Marruecos y Senegal en los últimos meses, entendemos que el objetivo debe ser dar la protección necesaria en un momento especialmente complejo. Y junto a esta medida, y cualquier otra que se ponga en marcha para amortiguar la situación que están pasando las personas migrantes que quedan en situación de vulnerabilidad a su llegada a Canarias, deben de ser acompañada por más recursos, también, para ampliar la red de protección a las personas que están en situación de exclusión, y muchas veces en situación de calle, en las Islas Canarias producto de una crónica situación, en algunos casos, o de exclusión sobrevenida como consecuencia de la pandemia en otros, porque el territorio canario es uno de los más afectados dada su alta dependencia de un sector que se ha visto frenado en seco: el turismo.

En definitiva, las medidas puestas en marcha deberían ser integrales y, efectivamente, no dejar a nadie atrás, porque lo contrario significará discriminar y avivar la pugna entre personas desfavorecidas, especialmente en esta situación de crisis.

Urgimos a medidas concretas, directas y que ayuden a paliar la situación: hablamos de más acogida humanitaria, especial atención al sinhogarismo y exclusión en Canarias, derivaciones ágiles, transparentes y periódicas a la Península, pedagogía sobre los desplazamientos de personas y, también, más trabajo directo con los países de origen para conseguir dos objetivos: generar vías legales, ordenadas y seguras y apuntalar condiciones de vida que hagan que migrar sea una opción, un derecho, pero no una cuestión de vida o muerte.

Los rebrotes de la Covid-19 hacen visible la situación de pobreza y exclusión de los trabajadores temporeros migrantes

En este verano de 2020 distintos hechos han puesto en primer plano de la actualidad la situación de extrema precariedad vital que atraviesan miles de trabajadores/as migrantes en España empleados en las campañas agrícolas. Los rebrotes de la Covid-19 sufridos por los trabajadores temporeros en Huesca, Lleida o Albacete; los incendios en los asentamientos de jornaleros del campo en la provincia de Huelva o la dramática muerte del trabajador Eleazar Blandón a causa aparentemente de un golpe de calor en Murcia han hecho visible una realidad que para muchos permanecía oculta. Una realidad social de infraviviendas y hacinamiento; de falta de acceso a agua potable y saneamiento; de situaciones de calle y grave exclusión social; de explotación laboral, abuso e indefensión; en definitiva, de ausencia de los recursos y las condiciones más básicas para desarrollar una vida digna.

Sin embargo, y aunque se haya puesto este verano sobre la mesa, esta realidad de extrema pobreza y precariedad en España no es un fenómeno nuevo ni desconocido. En este mes de julio de 2020 se presentó el informe final de la visita del Relator Especial de Naciones Unidas sobre la extrema pobreza y los derechos humanos, Philip Alston.

El diagnóstico del Relator Especial de Naciones Unidas para la extrema pobreza

Alston, que visitó nuestro país entre el 27 de enero y el 7 de febrero de este año, declaró, en palabras recogidas por la red EAPN-ES, haber encontrado “niveles aterradores de pobreza y exclusión”, llamando la atención sobre varias de las realidades específicas con las que había tenido contacto, entre ellas la situación de los asentamientos de temporeros migrantes en el campo onubense, ligados a la campaña agrícola de la recogida de la fresa y los frutos rojos. En el informe final del Relator Especial se relata que Alston visitó un asentamiento de trabajadores y trabajadoras migrantes en Huelva “cuyas condiciones materiales se sitúan entre las peores que ha visto en cualquier parte del mundo”. Según recogió, solo en el campo de Huelva, vinculadas a la temporada de la fresa, viven en asentamientos de condiciones “inhumanas” de vida entre 2.300 y 2.500 personas.

(…) El Relator Especial visitó lugares que muchos españoles y españolas no reconocerían como una parte de su país: un poblado de chabolas en condiciones mucho peores que las de un campamento de refugiados, sin agua corriente, electricidad ni saneamiento, cuyos habitantes (trabajadores y trabajadoras migrantes) han vivido en él durante años sin que su situación haya mejorado un ápice (…).

(…) Viven a kilómetros de distancia del agua, sin un saneamiento adecuado ni acceso legal a la electricidad. Muchas de esas personas han vivido allí durante años y podrían pagar un alquiler, pero contaron al Relator Especial que nadie las aceptaría como inquilinas o inquilinos. Ganan apenas 30 euros al día y prácticamente no tienen acceso a ningún tipo de ayuda pública. En palabras de una de esas personas: ‘Cuando hay trabajo, España necesita migrantes, pero a nadie le interesa cómo vivimos’ (…).

Con la aparición de diferentes brotes de la Covid-19 ligados a espacios donde trabajan y viven trabajadores temporeros, se han hecho visibles las condiciones de vida que sufren estas personas, pero también se ha extendido ese otro virus del racismo y la xenofobia provocado por el miedo y fortalecido por la despersonalización que en ocasiones se ha realizado de este colectivo en situación especialmente vulnerable. El estado de tensión social, cuando no de pánico, sirve de caldo de cultivo muy peligroso que facilita la aparición de brotes de racismo y xenofobia. La búsqueda de un chivo expiatorio siempre es tentadora, como hemos visto en tantas ocasiones.

Es labor de las organizaciones sociales y del conjunto de la ciudadanía poner el foco en lo verdaderamente relevante: la facilidad para la aparición en estos contextos específicos de brotes de la enfermedad, las condiciones favorables al contagio y la dificultad para el confinamiento son resultado de situaciones vergonzosamente extremas de pobreza y exclusión social, de condiciones de vida y de trabajo que deberían ser impropias de este tiempo y este país.

Accem trabaja desde hace bastantes años en estos espacios de enorme vulnerabilidad que son los asentamientos informales y las infraviviendas, poblados a menudo por personas de origen migrante. En la provincias de Huelva y Albacete o en la Región de Murcia hemos desarrollado durante años y seguimos haciéndolo en estos días una acción humanitaria y de atención social, ayudando a paliar los efectos más graves de la exclusión y aportando todo nuestro esfuerzo a la mejora de las condiciones de vida de las personas afectadas.

La salud y la enfermedad, también en el caso de la Covid-19, sí entienden y guardan relación con la pobreza y la exclusión social.

Discriminación racial y étnica en el acceso a una vivienda

“A inmigrantes no alquilamos”, “a esa gente no la queremos”, “extranjeros no”… y negativas de este tipo se escuchan a diario por personas inmigrantes y solicitantes y/o beneficiarios/as de protección internacional, cuando pretenden alquilar una vivienda o, en el mejor de los casos, se les piden requisitos contrarios a derecho, como solicitud de fianzas de cuatro meses o incluso anuales.

Sevilla, sede territorial de Accem en Andalucía, desde donde se desarrolla también el Programa de Asistencia a Víctimas de Discriminación por Origen Racial o Étnico, es una de las ciudades de España con más plazas de acogida temporal en la red estatal habilitada en materia de asilo y refugio.

La situación de mayor vulnerabilidad en la que se encuentran las personas refugiadas está siendo aprovechada por propietarios- arrendadores e inmobiliarias- para beneficiarse y alquilar en unas condiciones precarias con precios muy elevados, vulnerando el principio constitucional de igualdad de trato y no discriminación del artículo 14 de la Constitución Española (CE), informador de todo el ordenamiento jurídico vigente.

Del racismo a la diversidad como negocio

No se trata de una situación particular ni de casos puntuales sino de una denuncia que hemos lanzado en multitud de ocasiones.

El pasado año, diferentes organizaciones del tercer sector, entre ellas Accem, nos reunimos con el Defensor del Pueblo Andaluz para denunciar lo que estaba ocurriendo. Un año después, después de conocer los datos sobre la pobreza de la EAPN-A en Sevilla, corroborados por nuestra propia experiencia cotidiana, la situación descrita y denunciada lejos de mejorar… va cada vez peor. El fenómeno de la burbuja turística que azota a otras capitales como Madrid y Barcelona se está acrecentando en Sevilla. Esto ha hecho que las personas busquen vivienda fuera del centro de la ciudad, así como que los precios de los alquileres suban de forma desorbitada, perjudicando en mayor medida a las personas en situación de vulnerabilidad por su condición de inmigrantes y/o refugiados/as.

A ello le sumamos el conocimiento que tanto propietarios particulares como inmobiliarias tienen sobre las ayudas económicas para personas solicitantes de protección internacional. Así, familias sirias refugiadas de cinco o seis miembros están pagando entre 600 y 720 euros al mes de alquiler en zonas muy humildes de la capital andaluza como Los Pajaritos o La Candelaria, donde el alquiler habitual no supera los 400 €.

Se están lucrando empresas e inmobiliarias a costa de colectivos como las personas refugiadas. Tenemos conocimiento de la compra por parte de empresas de bloques enteros de pisos en estas zonas más humildes de la ciudad. Suben los precios de manera desorbitada al ver la demanda y/o excluyen a determinadas nacionalidades (sobre todo a marroquíes o subsaharianos). Hemos constatado que dicen un precio cuando llamamos como ONG y otro diferente cuando nos hacemos pasar por personas particulares, modificando precios y condiciones contractuales del arrendamiento demandado.

La reflexión desde nuestro equipo en Sevilla es clara: estamos creando guetos, zonas de exclusión social, en función del origen, nacionalidad o condición de vulnerabilidad, como en Italia o en Francia. Esta constatación es diametralmente contraria a nuestra política pionera de integración con dispositivos de acogida en barrios normalizados, orientada a generar convivencia social pacífica y ciudadanía inclusiva.

Por todo ello, conviene tener muy presente que tales comportamientos descritos, realizados por propietarios -particulares y/o empresas y portales inmobiliarios-, son cotidianos y, hasta la fecha, exentos de sanción alguna, cuando es notorio su ilicitud.

Vulneración del principio de igualdad de trato y no discriminación

El hecho de aludir al origen de los ocupantes (las personas inmigrantes/refugiadas) como si constituyeran una categoría diferente de inquilinos, como causa de exclusión, unida a las graves dificultades de arrendamiento efectivo de una vivienda y a las modificaciones y abusos contractuales en el caso de poder alquilar, es constitutivo de infracción por vulneración del principio informador del ordenamiento jurídico español contenido en el artículo 14 de la CE, Igualdad de Trato y No discriminación, y de los propios principios rectores de la propia norma aplicable (LAU) sobre el derecho de obligaciones (contratos) vigente en el Código Civil vigente.

Aún más, las inmobiliarias, como prestadoras de servicios públicos, no pueden no alquilar un piso a inmigrantes por ser inmigrantes y/ o abusar en las condiciones contractuales del arrendamiento porque podrían incurrir en un delito de odio, tipificado en el art 512 del Código Penal vigente (de los delitos cometidos con ocasión del ejercicio de los derechos fundamentales y de las libertades públicas garantizadas por la Constitución) cuyo tenor literal es rotundo:

“Los que en el ejercicio de sus actividades profesionales o empresariales denegaren a una persona una prestación a la que tenga derecho por razón de su ideología, religión o creencias, su pertenencia a una etnia, raza o nación, su sexo, orientación sexual, situación familiar, por razones de género, enfermedad o discapacidad, incurrirán en la pena de inhabilitación especial para el ejercicio de profesión, oficio, industria o comercio e inhabilitación especial para profesión u oficio educativos, en el ámbito docente, deportivo y de tiempo libre por un periodo de uno a cuatro años”.

Toda inmobiliaria, en tanto agente privado o particular prestador de un servicio público no puede negar o excluir con condiciones leoninas contrarias a derecho, el alquiler a una persona por su origen, nacionalidad o pertenencia a grupo étnico.

Es necesario seguir dando voz, denuncia y visibilidad a hechos discriminatorios tan graves que afectan a un derecho básico como es el acceso a una vivienda en alquiler para colectivos vulnerables, por razón de su origen racial o étnico o nacionalidad. Por ello, reivindicamos una vez más, la pertinencia de la promulgación de la Ley Orgánica en materia de Igualdad de Trato y No Discriminación que posibilite, entre cuestiones de mayor calado social, la sanción de conductas atentatorias contra derechos fundamentales de las personas en situaciones de abuso y exclusión descritas.

Desde Accem creemos fundamental la aprobación de esta ley, como desarrollo del contenido del artículo 14 de la Constitución (prohibición de motivos discriminatorios), cumpliendo el mandato constitucional, contenido en su artículo 9.2, de la obligación de los poderes públicos de remover los obstáculos y promover las condiciones para que la igualdad sea real y efectiva, como elemento esencial de la dignidad de la persona , como avance hacia la consecución de una democracia plena en una sociedad diversa y plural como la nuestra (art.10).

Programa Ulises – Dispositivo de acogida para jóvenes inmigrantes

Nombre del programa: Ulises. Dispositivo de acogida para jóvenes inmigrantes.

Ámbito territorial: Castellón, Valencia y Alicante.

Financiadores: Generalitat Valenciana – Vicepresidencia y Conselleria de Igualdad y Políticas Inclusivas. Año de ejecución: 2020-2021.

Contenido: Programa de emancipación dirigido a jóvenes inmigrantes extutelados por la Administración Pública que se centra en el trabajo de intervención para facilitar una integración efectiva y una preparación para una vida adulta independiente.

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Cartas de ida y vuelta entre jóvenes acogidos por Accem y los alumnos de una escuela de Barcelona

Desde el Programa de Atención Humanitaria a Inmigrantes (PAHI) llevamos a cabo en Barcelona durante el pasado curso escolar un proyecto de intercambio epistolar entre las personas acogidas y el alumnado de 3º de Primaria de la escuela La Llacuna del Poblenou. Aprovechando que los niños y niñas se encontraban en proceso de aprendizaje de la lectura y escritura, las profesoras de la escuela, junto con técnicas de nuestro equipo, han querido acercar a sus alumnos y alumnas las vidas y sueños de las personas migrantes, a través de la redacción y envío de cartas.

Cuatro jóvenes procedentes de Mali, Burkina Faso y Camerún, que habían llegado hacía poco tiempo y se encontraban en proceso de aprender la lengua castellana, han participado de este proyecto. Así podían, por una parte, poner en práctica sus conocimientos en una lengua nueva para ellos. Por otra, más importante aún, se sentían leídos y escuchados, hablando de sí mismos más allá de la etiqueta de ‘inmigrantes’.

Antes de que llegara el momento de las cartas, una técnica de Accem había acudido a la escuela para ofrecer una charla al grupo. Una ocasión que sirvió para explicarles los motivos que llevan a las personas a la emigración, la dureza del proceso migratorio, tanto durante el trayecto como también después de llegar a nuestro país. Este encuentro cosechó una gran acogida y un debate muy participativo entre los niños y niñas de la escuela, que ofrecieron sus puntos de vista, sus opiniones y sus propias soluciones.

Pero sobre todo, se interesaron por conocer más a los jóvenes migrantes de los que estaban hablando, por saber de sus vidas, sus inquietudes, sus aficiones, sus gustos… y compartir las suyas propias con ellos. Se conseguía así el primer objetivo de esta actividad de sensibilización: mirar más allá, ver a la persona antes que la etiqueta.

Recogido el guante, y a través del proyecto PAHI, los jóvenes acogidos por Accem redactaron sendas cartas de presentación a los niños y niñas que se habían interesado por ellos. En estas cartas hablaban de la música que más les gustaba, su deporte favorito, su equipo de fútbol, su comida preferida o de las cosas que les hacían reír o sentir miedo. Recibidas estas cartas por sus pequeños/as destinatarios/as, escribieron, divididos/as en pequeños grupos, las suyas propias. A partir de ese momento, se generó una dinámica en la que cada carta recibida suponía para todos/as un momento de alegría, y la posterior espera un tiempo de entusiasmo e ilusión. A lo largo de esta correspondencia unos/as y otros/as se fueron contando sus experiencias personales y se fueron creando al mismo tiempo una imagen de cómo serían las personas con las que se estaban escribiendo.

Finalmente, llegó el momento, con el final del curso, del colofón a este bonito proyecto, con un encuentro con ambos grupos en la escuela. Los alumnos y alumnas de la escuela prepararon un pica-pica y recibieron a los chicos que habían escrito las cartas. El encuentro fue algo mágico, maravilloso, lleno de nervios, alegría y emoción por ambas partes. Su recibimiento en la escuela fue apoteósico, ¡como si esperaran a grandes estrellas del deporte! Los niños y niñas tenían que poner nombre en cada cara y ¡acertaron! Como si ya los conocieran, porque de hecho así era, los conocían sin verlos porque eran cómplices de una parte de su vida.

Lo más importante y remarcable de este proyecto ha sido la conexión que se estableció entre unos/as y otros/as como iguales, alejada de estereotipos que lo único que provocan es enfatizar nuestras diferencias en vez de nuestras similitudes. Para los chicos, dar a conocer sus historias, sus sueños, sus deseos, tan iguales como los de cualquier otro chico de su edad, les permitió reparar un poco de su dignidad rota, porque podían sentir que sus historias eran importantes y los hacían únicos, algo que tal vez no habían sentido en mucho tiempo.

El día del encuentro fue algo fantástico para todos y todas, solo faltó tiempo para hablar más, para contarse más historias, para jugar y pasarlo bien. Los niños y niñas de la escuela de La Llacuna del Poblenou ya les han invitado a volver a su escuela después del verano y los chicos ya están pensando en volver.

 

Por Estíbaliz Benito Mateo, de Accem en Barcelona