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2020, el año más mortífero en la ruta atlántica de la migración hacia las Canarias

En el año 2020 se dejaron la vida en el mar, intentando llegar a Europa, un total de 2.266 personas, contabilizadas como muertas o desaparecidas por la Organización Internacional para las Migraciones (OIM), a través del proyecto Missing Migrants. De ellas 1.417 habrían muerto o desaparecido en el Mar Mediterráneo y 849 en el Océano Atlántico.

Mientras los datos indican que en los últimos años ha descendido el número de víctimas en el Mediterráneo, también señalan cómo en 2020 aumentaron los muertos y desaparecidos en la ruta atlántica hacia Canarias en más de un 300 %.

Asimismo, en los dos primeros meses de 2021 ya habrían perdido la vida otras 22 personas en la ruta atlántica de la migración y 247 en el Mediterráneo, sumando un total de 269 personas muertas o desaparecidas en enero y febrero de 2021.

Como siempre hay que hacer constar cuando se trata de las víctimas de la migración en las fronteras marítimas, estas cifras son únicamente una estimación referida a los accidentes que se han podido confirmar o sobre los que existe mayor información. El número de víctimas será seguramente superior. Del mismo modo, estas cifras no son definitivas, pues registrarán en semanas y meses sucesivos algún reajuste en función de la información racabada.

Si atendemos a la serie histórica de los últimos cinco años, podemos ver que, de acuerdo con los datos de la OIM, murieron o desaparecieron en el mar Mediterráneo al menos 13.883 personas. El último año, 2020, fue el que menor número de víctimas mortales registró en el Mediterráneo, en una tendencia descendente consolidada desde 2016, año en el que se llegaron a registrar un total de 5.143 personas muertas o desaparecidas.

 

Personas muertas y desaparecidas en las distintas rutas del mar Mediterráneo.
Serie histórica 2016-2020.

Sin embargo, si vemos los datos de los últimos cinco años en la ruta atlántica que une las costas de África Occidental con las Islas Canarias nos encontramos que 2020 fue el año más mortífero, con un total de 849 personas muertas o desaparecidas, en lo que supone un incremento de más del 300 % sobre el año anterior.

 

Personas muertas y desaparecidas en la ruta atlántica a las Islas Canarias.
Serie histórica 2016-2020.

 

Por regiones, si realizamos un desglose de las personas fallecidas o desaparecidas por cada región del Mediterráneo, observamos que en 2020 la ruta del Mediterráneo Central, que une las costas de Libia o Túnez con Malta o Italia fue la que registró mayor número de víctimas, con 983 personas muertas o desaparecidas, el 69 % del total de las víctimas de la migración y las fronteras cerradas en el Mediterráneo. Por otra parte, 330 personas se dejaron la vida en la ruta del Mediterráneo Occidental, que enlaza las costas de Marruecos o Argelia con España y que suponen el 23 % del total. El número de víctimas en el Mediterráneo Oriental, en la travesía desde las costas de Turquía hacia Grecia y Chipre fue de 104 personas, el 7 % del total.

Junto a los datos del Mediterráneo, aparecen los de la ruta atlántica que desemboca en las Islas Canarias, en la que como ya hemos señalado fallecieron en 2020 al menos 849 personas. Esto significa que, tras la ruta del Mediterráneo Central, fue la ruta atlántica la que se cobró más víctimas. También significa que fue camino de España donde murieron más personas intentando emigrar, con al menos 1.179 personas muertas o desaparecidas en 2020.

 

Personas fallecidas o desaparecidas en el mar intentando llegar a Europa en 2020, por rutas geográficas.

 

Personas fallecidas o desaparecidas en el mar intentando llegar a España en 2020.

En comparación con el número de personas que intentaban el viaje, tanto el ACNUR como la OIM, agencias de Naciones Unidas para las personas refugiadas y para las migraciones respectivamente, se pronunciaron en los últimos meses del año señalando que la ruta migratoria atlántica hacia las Islas Canarias se perfilaba actualmente como la más peligrosa y mortífera del mundo.

> Si quieres saber más sobre las distintas rutas migratorias hacia la UE a través de su frontera sur, pincha aquí.

Dispositivo de acogida a inmigrantes en Andalucía

Nombre del programa: Dispositivo de acogida a inmigrantes.

Ámbito geográfico: Andalucía. Sevilla y Jerez de la Frontera.

Financiadores: Junta de Andalucía – Consejería de Igualdad, Políticas Sociales y Conciliación. Convocatoria IRPF y Línea 11. Año de concesión: 2020. Año de ejecución: 2021.

Contenido: El planteamiento de este proyecto es acompañar a las personas inmigrantes acogidas en el diseño de su propio proceso hacia la autonomía y así posibilitar y favorecer su plena inserción en la sociedad de acogida. Se pretende hacer protagonista de todo el proceso a los usuarios/as del programa, quienes serán los que, acompañados por profesionales, realicen un diagnóstico de su situación y, partiendo del mismo, lleven a cabo los ajustes que se consideren oportunos con la finalidad de optimizar sus posibilidades de inserción.

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En marcha el nuevo centro de acogida y atención humanitaria de Accem en Barcelona

En este comienzo de 2021, Accem ha abierto en Barcelona un nuevo centro de acogida de 46 plazas de capacidad para recibir a personas migrantes en situación de vulnerabilidad que han sido trasladadas desde las Islas Canarias, en el marco del Programa de Atención Humanitaria a Inmigrantes (PAHI), que nuestra entidad desarrolla desde hace más de diez años.

La apertura de este centro ha sido fruto del acuerdo alcanzado entre el Ministerio de Inclusión, Seguridad Social y Migraciones y el Ayuntamiento de Barcelona, por el cual el consistorio barcelonés ha puesto a disposición del estado un recurso municipal utilizado habitualmente para operativos de acogida nocturna de emergencia -como es el caso de la campaña del frío de atención a personas sin hogar- para ofrecer una respuesta humanitaria y temporal a las personas migradas que han llegado en los últimos meses al archipiélago canario.

Nuestra entidad ha asumido la responsabilidad de hacerse cargo de la gestión directa del centro de acogida, dentro de este programa de atención humanitaria. En las últimas semanas de 2020 comenzamos a realizar las labores de preparación y acondicionamiento, para recibir a las primeras personas acogidas el pasado 8 de enero. Hasta el momento hemos acogido en este centro a un total de 59 personas, todos varones y de cinco nacionalidades diferentes, si bien mayoritariamente, hasta un total de 48, procedían de Malí. La media de edad de las personas acogidas es de 25 años y se han detectado casos en los que se aprecia la posibilidad de poder solicitar y obtener protección internacional.

Para la puesta en marcha de este recurso nos hemos coordinado tanto con el propio Ministerio de Inclusión, Seguridad Social y Migraciones, responsable del dispositivo, como con el Ayuntamiento de Barcelona y el Servicio Catalán de Salud. De forma previa a la apertura del centro se realizó además, por parte del Servicio de Gestión de Conflictos del Ayuntamiento una campaña de información al vecindario.

Más de 4.000 personas atendidas en 2020 en el programa PAHI

A través del Programa de Atención Humanitaria a Inmigrantes (PAHI), atendimos en 2020 a un total de 4.231 personas, de las que 3.590 fueron hombres y 641 mujeres. Por medio de este programa, ofrecemos acogida y atención humanitaria a personas recién llegadas a España a través de su frontera sur. Son personas que llegan tras un largo y peligroso viaje en el que ponen sus propias vidas en juego y que realizan en condiciones de gran vulnerabilidad. Llegan normalmente con sus recursos económicos agotados después de todo el viaje, sin que puedan en ese momento afrontar por sí mismas de forma autónoma la cobertura de sus necesidades básicas.

Desde Accem damos una respuesta social y humanitaria a esta situación y a las necesidades de estas personas, apoyando desde el primer momento su proceso de integración en la sociedad de acogida. Se proporciona asimismo apoyo emocional y psicológico, información y orientación, así como formación en el idioma y en el funcionamiento básico de la sociedad de acogida. También trabajamos para detectar posibles situaciones susceptibles de ser amparadas por el derecho de asilo y la protección internacional.

Este programa está financiado por la Dirección General de Inclusión y Atención Humanitaria (DGIAH), dependiente del Ministerio de Inclusión, Seguridad Social y Migraciones.

> Leer más sobre el dispositivo PAHI de Accem. 

UE – Frontera Sur: cambian las rutas, pero no la necesidad de emigrar

Cada año, miles de personas intentan llegar hasta los países de la UE en busca de mejores oportunidades para vivir, en busca de seguridad, libertad y prosperidad. La falta de vías reales, legales y seguras para alcanzar ese sueño las obliga a tomar rutas alternativas, a través de viajes muy peligrosos, en los que sus propias vidas e integridad se ponen en grave riesgo y por los que deben pagar un enorme precio en todos los sentidos.

En 2020, según los datos de la Organización Internacional para las Migraciones (OIM) a través del proyecto Flow Monitoring, se registró la llegada por vías irregulares de 95.362 personas a la Unión Europea (datos actualizados a enero de 2021). De este total, 86.042 personas llegaron por vía marítima y 9.320 por tierra. Esta cifra representa el número más bajo de la serie histórica de los últimos cinco años.

Llegadas de personas migrantes a la UE por vías irregulares. Serie histórica 2016-2020

Muchas de las personas que emprenden camino a Europa lo hacen huyendo de la guerra, de situaciones de violencia de las que deben ponerse a salvo, de formas graves de persecución, por sus ideas, sus creencias religiosas, su origen étnico, su género o su orientación sexual, por poner solo algunos ejemplos. Otras muchas inician su viaje dejando atrás situaciones de importantes carencias económicas, desempleo masivo y falta de perspectivas de futuro. Unas y otras causas representan lo que llamamos el ‘efecto expulsión’ que obliga a las personas a migrar. Tomar la decisión de dejar todo atrás no es nunca una decisión fácil.

El sueño es Europa. Pese a sus contradicciones y a las propias desigualdades sociales y económicas que alberga en su interior, la Unión Europea continúa representando en el mapa global una isla de prosperidad y libertades que genera sueños y expectativas, deseos de participar y formar parte. Es este el verdadero ‘efecto llamada’ y no depende de coyunturas concretas ni de medidas específicas de cualquier gobierno de cualquier país europeo en cualquier momento determinado.

Cuando existe un país de destino específico, esa elección, que es más una preferencia, responde a la presencia en ese país de familiares, parientes o amigos que les antecedieron en el viaje, sembrando idénticos sueños de superación; a la existencia de un vínculo histórico o lingüístico consecuencia de un pasado colonial, como ocurre por ejemplo con Francia en gran parte de la migración africana; o de elevados niveles y expectativas de desarrollo económico, como representarían Alemania y el Reino Unido (fuera ya de la UE).

Sin embargo, para alcanzar esa meta, esos países de destino, lo primero es conseguir entrar en territorio europeo. Y cuando es prácticamente imposible hacerlo por vías regulares, como podría ser un simple vuelo en avión, la única opción para los habitantes del sur global es buscarse la vida y atravesar las fronteras por sus propios medios. Por su situación geográfica entre dos mundos tan desiguales, la frontera sur de la UE, la que separa Europa de África, representa uno de los grandes focos de la migración y probablemente la frontera más peligrosa del mundo. Esta frontera, exceptuando los dos enclaves europeos en el continente africano que son Ceuta y Melilla, la constituye de un modo rotundo el mar Mediterráneo.

 

LA FRONTERA SUR DE LA UE: UN MISMO MAPA

Si dividimos geográficamente la frontera sur de la UE, nos encontramos con un Mediterráneo Oriental por el que los migrantes intentan llegar desde Turquía a las costas de Grecia y Chipre; con un Mediterráneo Central para atravesar en dirección a Italia o Malta y con un Mediterráneo Occidental que conduciría a las costas españolas. En este último caso, en la frontera suroccidental de Europa que corresponde a nuestro país, el Mediterráneo se completa con las ciudades autónomas de Ceuta y Melilla, así como con las Islas Canarias, ya en el Océano Atlántico, situadas frente a la costa noroccidental africana.

En 2020, los datos de la OIM nos dicen que la ruta occidental, la dirigida a España, acumuló el 44 % de las llegadas a Europa; Italia concentró el 36 % y Grecia el 15 %. En términos relativos, en comparación con el año anterior (2019), se registró un descenso del 80 % en las llegadas a Grecia, un aumento del 29 % en las llegadas a España y un crecimiento del 198 % en el caso de Italia. Esto es una muestra de que las rutas hacia Europa, como lo es el movimiento humano, son dinámicas, flexibles, cambian, oscilan, se modifican continuamente, en función de múltiples factores. Si algo enseñan los desplazamientos humanos es que, aunque las rutas puedan cambiar, cuando existe la necesidad de migrar siempre se encontrará el camino.

Rutas de llegadas a Europa a través de su Frontera Sur


En clave nacional
, en 2020, y según los datos del Ministerio del Interior, llegaron a España un total de 41.861 personas, de las que 23.023 personas, el 55 % del total, lo hicieron a través de las Islas Canarias, que por tanto concentraron, especialmente en los últimos meses del año, la mayoría de las llegadas a Europa a través de nuestro país. El número de personas que llegaron al archipiélago canario fue muy superior a las 2.687 personas que arribaron a este territorio en 2019, y estuvo acompañado de un descenso del 24 % en las llegadas por vía marítima al resto de España y de una caída del 72 % en las llegadas a través de las fronteras terrestres de Ceuta y Melilla.

Llegadas de personas migrantes a España por vías irregulares 2019-2020

Pero más allá de todos estos datos concretos, es imprescindible incidir que los países del sur de Europa, los países que hacen frontera, son casi siempre estaciones de tránsito, representan únicamente una primera meta en el camino de las personas migrantes. Dentro de estos países fronterizos, y como antesala al continente, existen una serie de islas –e incluso islotes-, que representan los puertos más accesibles, las travesías más cortas: las mejores opciones. Son islas como Lesbos, Samos y Chios en Grecia; Lampedusa en Italia; Malta; o Ibiza, Formentera, las Islas Canarias e incluso la isla de Alborán en España. Todos estos nombres, todos estos enclaves geográficos, dibujan, en este primer cuarto de siglo XXI, un mismo mapa fronterizo de sueños y posibilidades, de alegrías y sufrimientos, donde la UE en su conjunto debe garantizar la protección de los derechos de las personas recién llegadas, la atención humanitaria y también el apoyo a las poblaciones locales que deben asumir el primer esfuerzo de la acogida.

Estudio sobre las necesidades de la población inmigrante en Asturias: tendencias y retos para la inclusión social

Título: Estudio sobre las necesidades de la población inmigrante en Asturias: tendencias y retos para la inclusión social

Edita: Accem

Financia: 
Ministerio de Inclusión, Seguridad Social y Migraciones y Fondo de Asilo, Migración e Integración.

Año de edición:
 2020.

Nº de páginas:
 148.

Accem apuesta por la investigación como instrumento para conocer la realidad social de las personas inmigrantes. La larga trayectoria del trabajo de intervención en Accem nos ha permitido identificar de primera mano las necesidades que afectan a las personas inmigrantes. Asimismo, la experiencia de la entidad en el estudio y análisis de la información que se despliega de la intervención nos ha permitido acercarnos al conocimiento de los diversos perfiles de las personas migrantes a lo largo de los últimos años. La comprensión del fenómeno demográfico en sus diferentes aspectos aporta un gran valor al diseño de programas y actuaciones orientadas a dar respuestas efectivas a las diversas dificultades y singularidades de las personas inmigrantes.

Junto al estudio estatal desarrollado en 2020, Accem ha realizado un estudio específico sobre la realidad concreta de las personas inmigrantes en la comunidad autónoma del Principado de Asturias.

 

Estudio sobre las necesidades de la población inmigrante en Andalucía: tendencias y retos para la inclusión social

Título: Estudio sobre las necesidades de la población inmigrante en Andalucía: tendencias y retos para la inclusión social

Edita: Accem

Financia: 
Ministerio de Inclusión, Seguridad Social y Migraciones y Fondo de Asilo, Migración e Integración.

Año de edición:
 2020.

Nº de páginas:
 124.

Accem apuesta por la investigación como instrumento para conocer la realidad social de las personas inmigrantes. La larga trayectoria del trabajo de intervención en Accem nos ha permitido identificar de primera mano las necesidades que afectan a las personas inmigrantes. Asimismo, la experiencia de la entidad en el estudio y análisis de la información que se despliega de la intervención nos ha permitido acercarnos al conocimiento de los diversos perfiles de las personas migrantes a lo largo de los últimos años. La comprensión del fenómeno demográfico en sus diferentes aspectos aporta un gran valor al diseño de programas y actuaciones orientadas a dar respuestas efectivas a las diversas dificultades y singularidades de las personas inmigrantes.

Junto al estudio estatal desarrollado en 2020, Accem ha realizado un estudio específico sobre la realidad concreta de las personas inmigrantes en la comunidad autónoma de Andalucía.

 

Estudio sobre las necesidades de la población inmigrante en España: tendencias y retos para la inclusión social

Título: Estudio sobre las necesidades de la población inmigrante en España: tendencias y retos para la inclusión social

Edita: Accem.

Financia: Ministerio de Inclusión, Seguridad Social y Migraciones y Fondo de Asilo, Migración e Integración.

Año de edición: 2020.

Nº de páginas: 200.

Desde los años 80, España se convierte en un país receptor de personas inmigrantes de diversos países, de tal manera que el fenómeno migratorio pasa a incorporarse como un factor más a tener en cuenta en la realidad socioeconómica del país. Su impacto sobre la sociedad y su carácter cambiante convierten al fenómeno en un agente transformador en muchos ámbitos de la sociedad. Todo esto hace que el análisis sobre la realidad de la inmigración cobre una enorme relevancia, y más cuando se trata de personas con proyectos migratorios asentados, que han decidido desarrollar su vida en el país de acogida.

Accem apuesta por la investigación como instrumento para conocer la realidad social de las personas inmigrantes. La larga trayectoria del trabajo de intervención en Accem nos ha permitido identificar de primera mano las necesidades que afectan a las personas inmigrantes. Asimismo, la experiencia de la entidad en el estudio y análisis de la información que se despliega de la intervención nos ha permitido acercarnos al conocimiento de los diversos perfiles de las personas migrantes a lo largo de los últimos años. La comprensión del fenómeno demográfico en sus diferentes aspectos aporta un gran valor al diseño de programas y actuaciones orientadas a dar respuestas efectivas a las diversas dificultades y singularidades de las personas inmigrantes.

 

 

 

 

Día Internacional del Migrante – Por la activación de vías legales y seguras y por la normalización de la acogida

Comunicado de Accem con motivo del Día Internacional del Migrante.

Un año más nos encontramos en el Día Internacional del Migrante (18-D) con la sensación de no haber avanzado nada en lo referente a la salvaguarda de la vida y la dignidad de las personas que migran hacia el continente europeo. Un año más queda de manifiesto la ausencia de vías reales, legales y seguras que desde todas las organizaciones que trabajamos en el ámbito de las migraciones reclamamos de forma sostenida desde hace muchos años. En este año 2020, alrededor de 600 personas han fallecido o desaparecido en aguas del Atlántico en la reactivación de la ruta migratoria que une las costas de África Occidental con las Islas Canarias.

Es la ausencia de alternativas la que provoca, entre otros factores, situaciones como las vividas en el muelle del puerto de Arguineguín, con cientos de personas malviviendo en condiciones indignas después de haberse enfrentado a un viaje muy peligroso, cuando la prioridad debería ser ofrecer a estas personas la oportunidad de recobrarse. Estas situaciones generan además una serie de imágenes que favorecen la espectacularización del fenómeno migratorio y su utilización y rentabilización por parte de los profesionales del odio y la xenofobia.

En el Día Internacional del Migrante, queremos también señalar un fenómeno que nos preocupa profundamente: la permanencia indefinida y obligada de las personas migrantes que intentan llegar a Europa en campamentos o territorios periféricos de la UE. Lo hemos visto en Lesbos, en Samos, en Lampedusa, y también en Canarias y Ceuta y Melilla. Esta práctica, planteada como elemento disuasorio en la política migratoria europea, consideramos que no aporta nada positivo en términos de respeto a la dignidad e integridad de las personas; tampoco lo aporta en la situación de los territorios que deben asumir ese impacto ni en los procesos de integración y cohesión social. Desde Accem, como organización especializada en la acogida a personas refugiadas y migrantes, llamamos a la normalización de la acogida y a la apuesta por ofrecer un sistema sostenible, coordinado y equilibrado de acogida para todas las personas que alcanzan por sus medios territorio europeo.

Por último, queremos volver a subrayar que es el efecto expulsión el que provoca que miles de personas deban ponerse en el camino de la migración. En ocasiones a causa de la guerra, la violencia y la persecución, como es el caso de las migraciones forzosas; en otras, a causa de la pobreza, la desigualdad y la falta de opciones para desarrollar una vida plena. Trabajar para reducir las desigualdades que existen entre unos países y otros, entre unas sociedades y otras, en términos de desarrollo humano, socioeconómico y democrático, es trabajar a largo plazo en la reducción de la necesidad de migrar.

Crisis migratoria en Canarias: una gestión que no puede generar más exclusión

Comunicado de la red EAPN en el Estado español, de la que Accem forma parte.

Las iniciativas adoptadas por el Gobierno de España para afrontar la situación migratoria en Canarias tienen un denominador común: llegan tarde. El repunte migratorio que vive las Islas, que se inició en su primer ciclo en septiembre de 2019 y ha tenido un inaudito incremento a partir de septiembre del año en curso, requería más determinación.

Admitiendo el esfuerzo realizado por la administración estatal, competente en la materia, se ha constatado que no contar con una red de acogida humanitaria estable en un territorio fronterizo como el archipiélago canario, ni desde el inicio con una política de derivación clara, transparente, ágil y periódica ha socavado tanto los derechos de las personas que llegan y cuya mayoría se encuentran sin recursos, así como el ánimo de la población local que no comprende el plan diseñado desde Madrid para afrontar esta situación de emergencia.

La separación de niñas y niños de sus padres, que se corrigió, la ausencia o deficiencia en la asistencia letrada de las personas, un derecho fundamental, el hacinamiento en el muelle de Arguineguín, la descoordinación entre ministerios y la lenta puesta en marcha de una red de acogida humanitaria está lastrando una gestión que ha tenido como intención no dejar a nadie sin un lugar en el que dormir, algo loable, pero que está conduciendo a un callejón sin salida, con más de 6.000 personas que ahora mismo duermen en hoteles que quedaron cerrados por la crisis turística derivada de la pandemia.

Siendo esta la principal causa por la que las personas están saliendo de sus países, especialmente de Marruecos y Senegal en los últimos meses, entendemos que el objetivo debe ser dar la protección necesaria en un momento especialmente complejo. Y junto a esta medida, y cualquier otra que se ponga en marcha para amortiguar la situación que están pasando las personas migrantes que quedan en situación de vulnerabilidad a su llegada a Canarias, deben de ser acompañada por más recursos, también, para ampliar la red de protección a las personas que están en situación de exclusión, y muchas veces en situación de calle, en las Islas Canarias producto de una crónica situación, en algunos casos, o de exclusión sobrevenida como consecuencia de la pandemia en otros, porque el territorio canario es uno de los más afectados dada su alta dependencia de un sector que se ha visto frenado en seco: el turismo.

En definitiva, las medidas puestas en marcha deberían ser integrales y, efectivamente, no dejar a nadie atrás, porque lo contrario significará discriminar y avivar la pugna entre personas desfavorecidas, especialmente en esta situación de crisis.

Urgimos a medidas concretas, directas y que ayuden a paliar la situación: hablamos de más acogida humanitaria, especial atención al sinhogarismo y exclusión en Canarias, derivaciones ágiles, transparentes y periódicas a la Península, pedagogía sobre los desplazamientos de personas y, también, más trabajo directo con los países de origen para conseguir dos objetivos: generar vías legales, ordenadas y seguras y apuntalar condiciones de vida que hagan que migrar sea una opción, un derecho, pero no una cuestión de vida o muerte.

Los rebrotes de la Covid-19 hacen visible la situación de pobreza y exclusión de los trabajadores temporeros migrantes

En este verano de 2020 distintos hechos han puesto en primer plano de la actualidad la situación de extrema precariedad vital que atraviesan miles de trabajadores/as migrantes en España empleados en las campañas agrícolas. Los rebrotes de la Covid-19 sufridos por los trabajadores temporeros en Huesca, Lleida o Albacete; los incendios en los asentamientos de jornaleros del campo en la provincia de Huelva o la dramática muerte del trabajador Eleazar Blandón a causa aparentemente de un golpe de calor en Murcia han hecho visible una realidad que para muchos permanecía oculta. Una realidad social de infraviviendas y hacinamiento; de falta de acceso a agua potable y saneamiento; de situaciones de calle y grave exclusión social; de explotación laboral, abuso e indefensión; en definitiva, de ausencia de los recursos y las condiciones más básicas para desarrollar una vida digna.

Sin embargo, y aunque se haya puesto este verano sobre la mesa, esta realidad de extrema pobreza y precariedad en España no es un fenómeno nuevo ni desconocido. En este mes de julio de 2020 se presentó el informe final de la visita del Relator Especial de Naciones Unidas sobre la extrema pobreza y los derechos humanos, Philip Alston.

El diagnóstico del Relator Especial de Naciones Unidas para la extrema pobreza

Alston, que visitó nuestro país entre el 27 de enero y el 7 de febrero de este año, declaró, en palabras recogidas por la red EAPN-ES, haber encontrado “niveles aterradores de pobreza y exclusión”, llamando la atención sobre varias de las realidades específicas con las que había tenido contacto, entre ellas la situación de los asentamientos de temporeros migrantes en el campo onubense, ligados a la campaña agrícola de la recogida de la fresa y los frutos rojos. En el informe final del Relator Especial se relata que Alston visitó un asentamiento de trabajadores y trabajadoras migrantes en Huelva “cuyas condiciones materiales se sitúan entre las peores que ha visto en cualquier parte del mundo”. Según recogió, solo en el campo de Huelva, vinculadas a la temporada de la fresa, viven en asentamientos de condiciones “inhumanas” de vida entre 2.300 y 2.500 personas.

(…) El Relator Especial visitó lugares que muchos españoles y españolas no reconocerían como una parte de su país: un poblado de chabolas en condiciones mucho peores que las de un campamento de refugiados, sin agua corriente, electricidad ni saneamiento, cuyos habitantes (trabajadores y trabajadoras migrantes) han vivido en él durante años sin que su situación haya mejorado un ápice (…).

(…) Viven a kilómetros de distancia del agua, sin un saneamiento adecuado ni acceso legal a la electricidad. Muchas de esas personas han vivido allí durante años y podrían pagar un alquiler, pero contaron al Relator Especial que nadie las aceptaría como inquilinas o inquilinos. Ganan apenas 30 euros al día y prácticamente no tienen acceso a ningún tipo de ayuda pública. En palabras de una de esas personas: ‘Cuando hay trabajo, España necesita migrantes, pero a nadie le interesa cómo vivimos’ (…).

Con la aparición de diferentes brotes de la Covid-19 ligados a espacios donde trabajan y viven trabajadores temporeros, se han hecho visibles las condiciones de vida que sufren estas personas, pero también se ha extendido ese otro virus del racismo y la xenofobia provocado por el miedo y fortalecido por la despersonalización que en ocasiones se ha realizado de este colectivo en situación especialmente vulnerable. El estado de tensión social, cuando no de pánico, sirve de caldo de cultivo muy peligroso que facilita la aparición de brotes de racismo y xenofobia. La búsqueda de un chivo expiatorio siempre es tentadora, como hemos visto en tantas ocasiones.

Es labor de las organizaciones sociales y del conjunto de la ciudadanía poner el foco en lo verdaderamente relevante: la facilidad para la aparición en estos contextos específicos de brotes de la enfermedad, las condiciones favorables al contagio y la dificultad para el confinamiento son resultado de situaciones vergonzosamente extremas de pobreza y exclusión social, de condiciones de vida y de trabajo que deberían ser impropias de este tiempo y este país.

Accem trabaja desde hace bastantes años en estos espacios de enorme vulnerabilidad que son los asentamientos informales y las infraviviendas, poblados a menudo por personas de origen migrante. En la provincias de Huelva y Albacete o en la Región de Murcia hemos desarrollado durante años y seguimos haciéndolo en estos días una acción humanitaria y de atención social, ayudando a paliar los efectos más graves de la exclusión y aportando todo nuestro esfuerzo a la mejora de las condiciones de vida de las personas afectadas.

La salud y la enfermedad, también en el caso de la Covid-19, sí entienden y guardan relación con la pobreza y la exclusión social.