Entradas

Éxito del Festival Gastronómico Multicultural en Sigüenza

El parque de La Alameda de Sigüenza (Guadalajara) acogió el pasado fin de semana la celebración de un Festival Gastronómico Multicultural en el que los chefs no han sido cocineros profesionales, sino residentes o colaboradores del centro de acogida para refugiados/as de Accem en Sigüenza, que el año pasado cumplió treinta años en la ciudad.

En este tiempo, por el centro de acogida de Accem en Sigüenza han pasado más de 7.000 personas que llegaron a España escapando de su lugar de origen o residencia a causa de la guerra, la violencia o la persecución. Quienes decidieron quedarse, son seguntinos/as de adopción, aportando a la sociedad diversidad y riqueza cultural en una localidad de 4.500 habitantes que cuenta con 52 nacionalidades distintas.

Organizado por la propia ONG y por el Plan de Sostenibilidad Turística de Sigüenza, el Festival ha puesto en valor esta gran riqueza cultural, a través de la gastronomía. Cerca de 300 personas, el aforo completo previsto para el festival y su posterior degustación, se dieron cita en un evento que comenzó con las intervenciones de María Jesús Merino, alcaldesa de Sigüenza; Arantxa Pérez, gerente del Plan de Sostenibilidad; y Braulio Carlés, responsable de Accem en Castilla-La Mancha.

Durante el festival se cocinaron ocho recetas distintas, ejemplos culinarios de otros tantos países: baklava de Armenia, blinchik de Ucrania, yassa senegalesa, briwat de Marruecos, injera con huet de Etiopía, empanadillas colombianas y tequeños de Venezuela. El festival se realizó en formato showcooking. Para ello, la organización había ubicado previamente en La Alameda un gran escenario sobre el que las cocineras de ocho países daban a conocer los platos típicos de sus lugares de origen, acompañadas en todo momento por los dos presentadores del evento.

Un viaje por el mundo a través de la gastronomía

La armenia Armine, que lleva 20 años viviendo en Sigüenza, preparó un postre: el baklava, un dulce típico, que se cocina en todo el país. Sus ingredientes son masa de hojaldre, huevos, azúcar, harina, mantequilla, nueces y miel, a los que hay que añadir los necesarios para hacer el almíbar que lo acompaña: agua, azúcar, una rama de canela y limón.

Una mujer ucraniana, Natalia, ayudada por su hija, cocinó el blinchik, o crepe, típico de su país. Procedentes de Odesa, llevan en Sigüenza prácticamente desde que comenzó la guerra de Ucrania. El plato se cocina con cebolla, leche, agua con gas, azúcar, pimiento, huevo, mantequilla, carne de ternera y pollo, y salsa de yogur.

Sandra mostró en el festival sus empanadas colombianas. Procedente del departamento del Atlántico, lleva tres años viviendo en Sigüenza. Durante la puesta en escena del plato, contó cómo mucha gente, en Colombia, sobrevive comiendo sólo un trozo de esta empanada en todo el día, y cómo la cocinaba y vendía antes de amanecer para salir adelante. Los ingredientes son harina de maíz, pimiento, cebolla, zanahoria y carne picada.

Zully, de Venezuela, preparó unos deliciosos tequeños. Nacida en el estado Apure, en la región llanera de Venezuela, lleva cinco años viviendo en Sigüenza. El plato se degusta en familia y se comparte en todas las fiestas de Venezuela. Sus ingredientes son harina de trigo, mantequilla, leche, sal azúcar, “polvo de hornear” y queso.

La etíope Nani preparó el inyera con huet. Nacida en Addis Abeba, vive en Sigüenza desde hace 18 años. El inyera es un plato muy extendido en toda Etiopía, pero con particularidades en cada región. Para cocinarlo se utiliza la harina de teff, carne de ternera en salsa, cebolla, ajo, tomate, pimiento, sal y un poco de achicoria.

Amina y Mame Awa, de Senegal, prepararon el yassa, arroz con pollo. Mame lleva 13 años viviendo en Sigüenza, mientras que Amina sólo lleva seis meses. El plato se puede cocinar con pollo o con pescado, y lleva arroz, aceite, vinagre, pimiento, cebolla, zanahoria, ajo, limón, pollo y un poco de laurel, tomate, pepino y aceitunas.

Ameera, afincada en Sigüenza desde 2016 procedente de Bagdad, en Irak, mostró su biryani. Siendo, como el resto de propuestas, un plato típico de su país, “en el norte y en el sur lo cocinan diferente; yo he traído la receta de mi ciudad”, señalaba. Sus ingredientes son verduras, zanahoria, patatas, pasas, almendras, arroz, cebolla, fideos y guisantes, y siete especias, con el cardamomo como principal protagonista.

Sabah, de Marruecos, y concretamente de una ciudad fronteriza con Argelia, preparó otro postre, el briwat. La marroquí, que lleva 16 años en España, en su mayoría en Sigüenza, explicó que se trata de un postre que se come en ramadán, el mes de ayuno de los musulmanes. Sus ingredientes son hojas de masa brick, almendra molida para decorar, azúcar, goma arábica, mermelada, mantequilla, miel, mantequilla derretida, agua de azahar y clara de huevo.

Después de terminar las presentaciones, el público pudo, en el entorno de los quioscos y fuente de La Alameda, degustar cada uno de los platos, de los que se habían cocinando 300 raciones por cada uno, trasladando a ese entorno la fiesta de la multiculturalidad en la que se convirtió el Festival. Y, mientras tanto, sonaba en la pista de baile la música de El Tino & La Tina.