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La mayor tragedia en el Canal de la Mancha vuelve a reflejar de forma cruel un sistema de fronteras que pisotea los derechos humanos

En las últimas horas se ha producido en el Canal de la Mancha la mayor tragedia migratoria de la que se tiene noticia hasta la fecha en esta frontera que separa en aguas atlánticas a Francia y el Reino Unido. Al menos 27 personas han fallecido en el naufragio de su embarcación cerca de la ciudad francesa de Calais, cuando intentaban alcanzar las costas británicas.

En aguas atlánticas, pero en la frontera sur europea que separa Marruecos de las Islas Canarias, al menos 14 personas habrían muerto en los últimos días mientras se dirigían hacia territorio europeo, según han denunciado desde las ONG Alarm Phone y Caminando Fronteras. La embarcación llevaba tres semanas a la deriva.

En otro territorio fronterizo, en este caso en la frontera entre Bielorrusia por una parte y Polonia, Lituania y Letonia por otro, más de una decena de personas han fallecido en lo que va de año en su tránsito migratorio.

Estos hechos están conectados por una misma realidad: la existencia de un sistema de fronteras que pisotea los derechos humanos, que pasa por encima de las personas y que no toma como prioridad la salvaguarda de la vida de las personas refugiadas y migrantes. Intereses económicos y tensiones y conflictos de carácter geopolítico sustentan un sistema de fronteras que no respeta la vida y en el que se llega a instrumentalizar a las personas migrantes como arma arrojadiza, depreciando sus derechos, su dignidad, su sufrimiento y su vida.

Desde Accem insistimos una vez más en la necesidad de habilitar y facilitar vías reales, legales y seguras para las personas refugiadas y migrantes. Al tiempo, reclamamos un compromiso internacional firme, que comience por la Unión Europea y todos sus miembros, incluida España, para garantizar el respeto a los derechos humanos de todas las personas que transitan las fronteras, así como el ejercicio de sus derechos en virtud de los acuerdos internacionales vigentes.

Vías legales y seguras ya para acceder a Europa

Los años pasan y esta insoportable tragedia continúa sin que aquellos que pueden hacerlo pongan remedio. Con mayor o menor atención de los medios de comunicación lo cierto es que miles de personas continúan dejándose la vida cada año en el Mediterráneo intentando llegar a Europa a través de la frontera sur del continente.

En Accem, desde hace algunos años realizamos un seguimiento de las informaciones de prensa sobre el movimiento migratorio al que asistimos en la frontera sur de la UE. Nos fijamos especialmente en las noticias que aparecen sobre personas fallecidas o desaparecidas. En 2016, hasta 5.454 personas podrían haber muerto en la frontera.

No es ésta una cifra exacta. Y por eso situamos inmediatamente después un signo de interrogación. En muchas ocasiones se manejan únicamente estimaciones sobre el número de personas que viajaban en un barco siniestrado. Muchas veces no se encuentran los cuerpos de las personas desaparecidas. Y la existencia de lanchas neumáticas o barcazas de madera que naufragan sin que ni siquiera se lleguen a registrar es algo más que una sospecha o una posibilidad.

No se trata de una catástrofe inevitable, sin causas, responsables ni soluciones. Está pasando por las terribles circunstancias que obligan a la gente a emigrar a la desesperada (por la guerra, la violencia o la extrema pobreza) y por la total ausencia de vías legales y seguras para realizar el viaje y llegar al anhelado destino.

Por esto, en este 18 de diciembre, Día Internacional del Migrante, desde Accem vamos a concretar nuestro mensaje en una única exigencia: vías legales y seguras ya para terminar con esta terrible infamia a las puertas de Europa.

#ViasSegurasYa