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Una iniciativa promueve la reconciliación con el mar para las personas migrantes que se enfrentaron a su cara más hostil

En la isla de Tenerife, en la que Accem gestiona el dispositivo de emergencia Las Raíces, en el que se proporciona atención humanitaria a las personas migrantes que llegan por vía marítima a las Islas Canarias, nos hemos sumado este verano al Proyecto Agua de la ONG ProemAID.

Este proyecto tiene como objetivo fundamental que las personas que, en su tránsito migratorio, se hayan enfrentado a una experiencia traumática en el mar, consigan perder el miedo al agua. ProemAID es una ONG integrada por profesionales de la emergencia, que comenzaron a actuar de manera voluntaria en el año 2015 en la isla griega de Lesbos con las personas refugiadas y migrantes que llegaban a sus costas desde Turquía.

Como ellos mismos exponen, “muchas de estas personas nunca habían visto el mar” antes de subirse a aquella precaria embarcación y su primer contacto fue así, “de noche, en una barca atestada de personas, sin saber nadar, mojados y con frío, viendo las caras de pánico de sus compañeros de viaje cuando la travesía se complicaba o cuando el mar se tragaba a alguno de sus familiares”.

Accem, por su parte, está gestionando en el municipio tinerfeño de La Laguna el centro de emergencia Las Raíces, donde se alojan actualmente más de 500 personas que esperan el momento de poder proseguir con su proyecto migratorio. Las Raíces es un dispositivo de atención humanitaria, donde se cubren las necesidades básicas de las personas alojadas y se les proporciona atención social, médica, jurídica y psicológica, mientras se les acompaña en un proceso que, con todo el camino atravesado y la necesidad de poder continuar con su vida, presenta dificultades y también desafíos.

reconciliación con el mar

Mientras las personas alojadas esperan su oportunidad de poder ser trasladadas a la Península, que es su más urgente ambición, desde Accem hacemos lo posible para que durante su estancia en el dispositivo se lleven experiencias positivas que puedan apoyar su proceso personal. En este marco, decidimos participar en este Proyecto Agua durante este verano y así lo estamos haciendo, con una excelente acogida por parte de las personas que están participando.

Entre el 12 de julio, cuando se inició nuestra participación en el Proyecto Agua, y hasta el próximo 26 de agosto, cuando esté previsto que termine, entre 80 y 90 personas habrán participado en este proyecto de reconciliación con el mar. Cada dos semanas, participan dos grupos, en días alternos, integrados por 15 personas cada uno. La actividad se realiza en las piscinas naturales de Bajamar, en el norte de la isla.

Durante su experiencia, personal especializado de ProemAID, así como personal voluntario, propician ese reencuentro amable con el agua, les enseñan a desenvolverse en el medio acuático y técnicas básicas de nado. Quienes participan de la actividad, entran con precaución, a veces con temor, pero salen encantados. Son personas que en su mayoría proceden de países del Sahel o el África Subsahariana, como Senegal, Gambia, Guinea Conakry, Mali, Costa de Marfil o Guinea Bissau. Hasta el momento, todos son hombres, porque el dispositivo Las Raíces está destinado a población masculina.

reconciliación con el mar

Hay que apuntar que la relación con el agua no es uniforme, si bien todos comparten la experiencia llena de justificados temores de haber atravesado las aguas del Atlántico. Pero hay que recordar que incluso en los casos en los que la travesía fue relativamente tranquila, son personas que, por su contexto social y cultural, muy a menudo no habían tenido previamente una relación con el mar. Muchas de ellas no sabían nadar, ni siquiera se habían bañado antes en el mar. 

Esta actividad está cosechando una acogida muy buena por parte de las personas a las que atendemos, pero también entre la población local de Bajamar, que se ha mostrado interesada por la realización de este proyecto en las piscinas naturales de su localidad, así como por la importancia de este proceso de reconciliación con el mar para quienes han tenido que enfrentarse a su cara más hostil y amenazante.

reconciliación con el mar

Atención humanitaria – Acogida de emergencia en Canarias

Nombre del programa: Atención humanitaria. Acogida de emergencia Canarias.

Ámbito territorial: Estatal. Islas Canarias.

Financiadores: Ministerio de Inclusión, Seguridad Social y Migraciones – Dirección General de Atención Humanitaria e Inclusión Social de la Inmigración.

Contenido: El programa de Atención Humanitaria de Emergencia en Canarias está destinado a personas inmigrantes que se encuentren en situación de vulnerabilidad debido al deterioro físico y a la carencia de apoyos sociales, familiares y medios económicos, y que hayan llegado a las costas españolas o habiten asentamientos que comporten graves riesgos sociales y sanitarios, así como a solicitantes y beneficiarios de protección internacional en situación de vulnerabilidad.

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Sin vías seguras y legales, el contador de muertes evitables en el mar continuará activo

  • La ruta canaria está siendo una de las más mortíferas: en 2020, un total de 1.417 personas perdieron la vida y 2021 apunta a superar esa cifra.
  • Aumenta el número de mujeres, niñas y niños que arriesgan su vida para alcanzar Europa a través de esta vía.

Durante la época estival es común el aumento del número de llegadas de personas migrantes por la vía marítima. Lo que resulta alarmante es ver cómo miles de personas continúan arriesgando sus vidas en una de las rutas de migración más mortíferas: la ruta canaria. Según los últimos datos publicados por el Ministerio del Interior hasta el 15 de agosto, han llegado a Canarias por mar 8.222 personas migrantes, un 144 % más que en el mismo período en 2020.

Lo que preocupa aún más es la cantidad de personas que desaparecen o mueren en el camino. En el primer semestre de 2021 ya la OIM, a través de su proyecto Missing Migrants, alertaba de un incremento y cifraba en 250 las vidas perdidas en esta ruta. Sin embargo, con el aumento de viajes en los últimos meses ya son casi 500 las muertes de personas en la ruta canaria, aunque no deja de ser una estimación mínima, puesto que resulta imposible tener datos exactos de las muertes de personas migrantes en el mar.

Este mes está siendo realmente trágico y doloroso para las personas que se juegan la vida con el deseo de alcanzar Europa en busca de sueños alejados de la pobreza, de las persecuciones o de la violencia. Se ha conocido que solo en esta ruta, durante agosto, habrían muerto al menos 91 personas y otras tantas están desaparecidas.

Más mujeres, niños y niñas se arriesgan en la ruta canaria

También destacan el aumento del número de mujeres, niñas y niños en estos viajes. Entre las personas fallecidas este año en esta ruta se han contabilizado 65 mujeres y 27 niños y niñas, unos perfiles en situaciones de mayor vulnerabilidad y para quienes estos trayectos entrañan mayores riesgos y peligros.

La falta de vías legales, seguras y reales deja estas terribles consecuencias a través de las diferentes rutas tomadas por las personas migrantes como única alternativa para intentar llegar a Europa. Mientras que en todo 2020 la cantidad de vidas perdidas fue de 1.417, en lo que llevamos de este 2021 se han contabilizado 1.311 muertes, un dato con el que ya se puede prever que este año será aún más trágico.

Urge una colaboración internacional para prevenir que se sigan dando estas situaciones tan dramáticas, en las que cada vez hay un mayor número de mujeres, niñas y niños. Sin vías legales para que las personas migrantes puedan emprender viajes seguros, el contador de fallecimientos evitables continuará activo. La movilidad humana siempre ha existido y sabemos que el cierre o control de rutas no son soluciones duraderas. Del mismo modo, así como es necesario salvar vidas y evitar la peligrosidad del viaje, también es necesaria la atención de las personas que llegan, identificar las situaciones de vulnerabilidad y ofrecer protección internacional a las personas que lo requieran.

Llegan a centros de acogida de Accem en la Península personas reubicadas desde Tenerife y reasentadas desde Líbano

Entre este jueves 25 y este viernes 26 de marzo, un total de 89 personas, alojadas en el dispositivo de acogida de Las Raíces, en Tenerife, han sido trasladadas a la Península y derivadas a distintos centros de acogida de Accem.

Como resultado del trabajo especializado de los y las profesionales de Accem en la atención jurídica y psicosocial de las personas acogidas, hemos detectado la presencia de personas con necesidades especiales de protección. Fruto de este trabajo de detección, atención individualizada y acompañamiento es el traslado que esta semana se confirma y que se realiza en coordinación con todos los actores institucionales implicados.

Las personas trasladadas llegarán a Madrid y serán derivadas desde ahí a diferentes centros de acogida de Accem. En estos primeros grupos, los países de origen de las personas que van a viajar son Costa de Marfil, Malí y Senegal.

Accem asumió en el primer trimestre de 2021 la gestión de la atención social y humanitaria de este dispositivo puesto en marcha por el Ministerio de Inclusión, Seguridad Social y Migraciones ante la situación de emergencia humanitaria existente en las Islas Canarias, con el aumento de llegadas a costas, especialmente en el último trimestre de 2020.

Primer grupo de personas refugiadas reasentadas en 2021

También en el mes de marzo se ha producido el primer reasentamiento de 2021. Ha sido un grupo pequeño, compuesto por al menos 8 personas, de nacionalidad siria y procedentes de Líbano. De ellas, una familia de 4 personas, con dos menores, ha sido acogida por Accem.

El reasentamiento consiste en el traslado de personas desde un país de asilo a otro que se compromete a reconocer su condición de refugiadas y a proporcionar una acogida. La vía del reasentamiento se toma cuando el primer país de asilo no puede garantizar la seguridad de la persona refugiada; cuando ese país no puede afrontar por sí solo la acogida a un número elevado de personas como consecuencia de una gran crisis humanitaria o cuando en el segundo país de asilo existen mayores y mejores posibilidades para su proceso de integración social.

> Conoce el trabajo de Accem con las personas refugiadas.

> Conoce el trabajo de atención humanitaria de Accem.

 

 

 

Abdoulaye: ejemplo de empeño, coraje y ganas de superación

Canarias AccemAbdoulaye es uno de los inmigrantes que llegó a las Islas Canarias en el año 2006. Salió de Senegal a bordo de una patera junto con su hermano y otras personas migrantes que, como él, buscaban un puerto seguro en el que poder desembarcar para labrarse un futuro mejor. Dejó atrás a su familia, con la promesa de reencontrarse en cuanto pudiesen.

La patera en la que viajaban fue rescatada en el mar y tanto él como su hermano fueron internados en un CIE. Tras pasar por Madrid, fueron trasladados a Gijón al informar que tenían un familiar en Asturias, donde fueron atendidos por Accem.

Una nueva adversidad se presentó en la vida de Abdoulaye. A los siete meses de estar en Asturias le fue descubierta una cardiopatía que fue tratada satisfactoriamente, pero que le impedía incorporarse al mercado laboral hasta obtener el alta médica.

Pasaron cuatro años desde que llegó hasta que logró conseguir trabajo, además de por la falta de documentación, por su problema de salud. “En esos años lo que hacía era estudiar, tanto el idioma como cursos formativos para conseguir la inserción laboral”.

Abdoulaye asegura que conseguir el primer contrato significó mucho porque no tenía nada para vivir. “Puede salir del centro en el que estaba acogido y logré alquilar un piso para vivir con mi hermano”.

Fue en la empresa CLN, a través del programa de integración sociolaboral de Accem, donde consiguió este empleo en el que se desempeña en el área de limpieza y mantenimiento desde hace 10 años. “En CLN me ayudaron muchísimo para el tema de papeles y situaciones personales. La empresa ha sido de acompañamiento”.

En Senegal, Abdoulaye trabajaba en chapistería y pintura de coches, pero no veía futuro para poder sostener a su familia. Desde la empresa en la que trabaja, reconocen que ha sido y es un trabajador excelente y que ha aportado mucho valor y lo definen como una persona con mucho empeño, coraje y ganas de superación. “Contratarlo ha servido para derribar estereotipos y falsas creencias sobre personas extranjeras, con diferente cultura y religión”.

Hace unos meses consiguió reunirse nuevamente con su familia en Asturias gracias a la reagrupación familiar.

2020, el año más mortífero en la ruta atlántica de la migración hacia las Canarias

En el año 2020 se dejaron la vida en el mar, intentando llegar a Europa, un total de 2.266 personas, contabilizadas como muertas o desaparecidas por la Organización Internacional para las Migraciones (OIM), a través del proyecto Missing Migrants. De ellas 1.417 habrían muerto o desaparecido en el Mar Mediterráneo y 849 en el Océano Atlántico.

Mientras los datos indican que en los últimos años ha descendido el número de víctimas en el Mediterráneo, también señalan cómo en 2020 aumentaron los muertos y desaparecidos en la ruta atlántica hacia Canarias en más de un 300 %.

Asimismo, en los dos primeros meses de 2021 ya habrían perdido la vida otras 22 personas en la ruta atlántica de la migración y 247 en el Mediterráneo, sumando un total de 269 personas muertas o desaparecidas en enero y febrero de 2021.

Como siempre hay que hacer constar cuando se trata de las víctimas de la migración en las fronteras marítimas, estas cifras son únicamente una estimación referida a los accidentes que se han podido confirmar o sobre los que existe mayor información. El número de víctimas será seguramente superior. Del mismo modo, estas cifras no son definitivas, pues registrarán en semanas y meses sucesivos algún reajuste en función de la información racabada.

Si atendemos a la serie histórica de los últimos cinco años, podemos ver que, de acuerdo con los datos de la OIM, murieron o desaparecieron en el mar Mediterráneo al menos 13.883 personas. El último año, 2020, fue el que menor número de víctimas mortales registró en el Mediterráneo, en una tendencia descendente consolidada desde 2016, año en el que se llegaron a registrar un total de 5.143 personas muertas o desaparecidas.

 

Personas muertas y desaparecidas en las distintas rutas del mar Mediterráneo.
Serie histórica 2016-2020.

Sin embargo, si vemos los datos de los últimos cinco años en la ruta atlántica que une las costas de África Occidental con las Islas Canarias nos encontramos que 2020 fue el año más mortífero, con un total de 849 personas muertas o desaparecidas, en lo que supone un incremento de más del 300 % sobre el año anterior.

 

Personas muertas y desaparecidas en la ruta atlántica a las Islas Canarias.
Serie histórica 2016-2020.

 

Por regiones, si realizamos un desglose de las personas fallecidas o desaparecidas por cada región del Mediterráneo, observamos que en 2020 la ruta del Mediterráneo Central, que une las costas de Libia o Túnez con Malta o Italia fue la que registró mayor número de víctimas, con 983 personas muertas o desaparecidas, el 69 % del total de las víctimas de la migración y las fronteras cerradas en el Mediterráneo. Por otra parte, 330 personas se dejaron la vida en la ruta del Mediterráneo Occidental, que enlaza las costas de Marruecos o Argelia con España y que suponen el 23 % del total. El número de víctimas en el Mediterráneo Oriental, en la travesía desde las costas de Turquía hacia Grecia y Chipre fue de 104 personas, el 7 % del total.

Junto a los datos del Mediterráneo, aparecen los de la ruta atlántica que desemboca en las Islas Canarias, en la que como ya hemos señalado fallecieron en 2020 al menos 849 personas. Esto significa que, tras la ruta del Mediterráneo Central, fue la ruta atlántica la que se cobró más víctimas. También significa que fue camino de España donde murieron más personas intentando emigrar, con al menos 1.179 personas muertas o desaparecidas en 2020.

 

Personas fallecidas o desaparecidas en el mar intentando llegar a Europa en 2020, por rutas geográficas.

 

Personas fallecidas o desaparecidas en el mar intentando llegar a España en 2020.

En comparación con el número de personas que intentaban el viaje, tanto el ACNUR como la OIM, agencias de Naciones Unidas para las personas refugiadas y para las migraciones respectivamente, se pronunciaron en los últimos meses del año señalando que la ruta migratoria atlántica hacia las Islas Canarias se perfilaba actualmente como la más peligrosa y mortífera del mundo.

> Si quieres saber más sobre las distintas rutas migratorias hacia la UE a través de su frontera sur, pincha aquí.

Accem apoya con su trabajo la atención a la emergencia humanitaria en Canarias

  • Accem proporciona apoyo al tiempo que comparte su experiencia en planificación y trabajo de más de 30 años con personas migrantes.
  • La entidad está realizando una labor de emergencia y asistencia con el objetivo de dar respuesta a las necesidades básicas de las personas que se encuentran en Las Raíces.

Accem ha puesto a disposición de la emergencia humanitaria en las Islas Canarias el conocimiento y la experiencia adquiridas en la atención y el acompañamiento a las personas migrantes, comenzando a trabajar en Tenerife para dar respuesta a necesidades acuciantes mediante apoyo material y profesional.

El Ministerio de Inclusión, Seguridad Social y Migraciones es quien determina la puesta en marcha de los dispositivos y proporciona la infraestructura así como la comida y el agua a las personas acogidas en el dispositivo. Accem realiza su labor de apoyo a este esfuerzo por responder a la emergencia, manteniendo comunicación y coordinación constante con las autoridades responsables con el objetivo de paliar las necesidades que puedan surgir en la instalación.

El apoyo de Accem se encuadra dentro de su carácter de medida de emergencia para proporcionar cobijo y protección inmediatos a personas en situación de vulnerabilidad que, de otro modo, se verían obligadas a estar durmiendo a la intemperie en refugios improvisados o al raso y sin comida o abrigo. Accem aboga por soluciones a largo plazo, vías legales y seguras, responsabilidad compartida… en diferentes espacios de interlocución con las autoridades, mientras que asiste en el terreno a las personas más vulnerables que se encuentran en una situación de gran precariedad entendiendo lo excepcional y urgente del momento.

Por ello, la entidad también trabaja en coordinación con los servicios y administraciones canarias. El contacto con el entorno local y las personas cercanas es una premisa necesaria para desarrollar la respuesta humanitaria.

El equipo de profesionales de Accem en el dispositivo de emergencia de Las Raíces trata de paliar la situación de las personas migrantes proporcionando cobertura a las necesidades básicas y realizando labores de mediación y apoyo psicosocial al tiempo que se facilita asesoramiento legal, atención sanitaria y acompañamiento.

UE – Frontera Sur: cambian las rutas, pero no la necesidad de emigrar

Cada año, miles de personas intentan llegar hasta los países de la UE en busca de mejores oportunidades para vivir, en busca de seguridad, libertad y prosperidad. La falta de vías reales, legales y seguras para alcanzar ese sueño las obliga a tomar rutas alternativas, a través de viajes muy peligrosos, en los que sus propias vidas e integridad se ponen en grave riesgo y por los que deben pagar un enorme precio en todos los sentidos.

En 2020, según los datos de la Organización Internacional para las Migraciones (OIM) a través del proyecto Flow Monitoring, se registró la llegada por vías irregulares de 95.362 personas a la Unión Europea (datos actualizados a enero de 2021). De este total, 86.042 personas llegaron por vía marítima y 9.320 por tierra. Esta cifra representa el número más bajo de la serie histórica de los últimos cinco años.

Llegadas de personas migrantes a la UE por vías irregulares. Serie histórica 2016-2020

Muchas de las personas que emprenden camino a Europa lo hacen huyendo de la guerra, de situaciones de violencia de las que deben ponerse a salvo, de formas graves de persecución, por sus ideas, sus creencias religiosas, su origen étnico, su género o su orientación sexual, por poner solo algunos ejemplos. Otras muchas inician su viaje dejando atrás situaciones de importantes carencias económicas, desempleo masivo y falta de perspectivas de futuro. Unas y otras causas representan lo que llamamos el ‘efecto expulsión’ que obliga a las personas a migrar. Tomar la decisión de dejar todo atrás no es nunca una decisión fácil.

El sueño es Europa. Pese a sus contradicciones y a las propias desigualdades sociales y económicas que alberga en su interior, la Unión Europea continúa representando en el mapa global una isla de prosperidad y libertades que genera sueños y expectativas, deseos de participar y formar parte. Es este el verdadero ‘efecto llamada’ y no depende de coyunturas concretas ni de medidas específicas de cualquier gobierno de cualquier país europeo en cualquier momento determinado.

Cuando existe un país de destino específico, esa elección, que es más una preferencia, responde a la presencia en ese país de familiares, parientes o amigos que les antecedieron en el viaje, sembrando idénticos sueños de superación; a la existencia de un vínculo histórico o lingüístico consecuencia de un pasado colonial, como ocurre por ejemplo con Francia en gran parte de la migración africana; o de elevados niveles y expectativas de desarrollo económico, como representarían Alemania y el Reino Unido (fuera ya de la UE).

Sin embargo, para alcanzar esa meta, esos países de destino, lo primero es conseguir entrar en territorio europeo. Y cuando es prácticamente imposible hacerlo por vías regulares, como podría ser un simple vuelo en avión, la única opción para los habitantes del sur global es buscarse la vida y atravesar las fronteras por sus propios medios. Por su situación geográfica entre dos mundos tan desiguales, la frontera sur de la UE, la que separa Europa de África, representa uno de los grandes focos de la migración y probablemente la frontera más peligrosa del mundo. Esta frontera, exceptuando los dos enclaves europeos en el continente africano que son Ceuta y Melilla, la constituye de un modo rotundo el mar Mediterráneo.

 

LA FRONTERA SUR DE LA UE: UN MISMO MAPA

Si dividimos geográficamente la frontera sur de la UE, nos encontramos con un Mediterráneo Oriental por el que los migrantes intentan llegar desde Turquía a las costas de Grecia y Chipre; con un Mediterráneo Central para atravesar en dirección a Italia o Malta y con un Mediterráneo Occidental que conduciría a las costas españolas. En este último caso, en la frontera suroccidental de Europa que corresponde a nuestro país, el Mediterráneo se completa con las ciudades autónomas de Ceuta y Melilla, así como con las Islas Canarias, ya en el Océano Atlántico, situadas frente a la costa noroccidental africana.

En 2020, los datos de la OIM nos dicen que la ruta occidental, la dirigida a España, acumuló el 44 % de las llegadas a Europa; Italia concentró el 36 % y Grecia el 15 %. En términos relativos, en comparación con el año anterior (2019), se registró un descenso del 80 % en las llegadas a Grecia, un aumento del 29 % en las llegadas a España y un crecimiento del 198 % en el caso de Italia. Esto es una muestra de que las rutas hacia Europa, como lo es el movimiento humano, son dinámicas, flexibles, cambian, oscilan, se modifican continuamente, en función de múltiples factores. Si algo enseñan los desplazamientos humanos es que, aunque las rutas puedan cambiar, cuando existe la necesidad de migrar siempre se encontrará el camino.

Rutas de llegadas a Europa a través de su Frontera Sur


En clave nacional
, en 2020, y según los datos del Ministerio del Interior, llegaron a España un total de 41.861 personas, de las que 23.023 personas, el 55 % del total, lo hicieron a través de las Islas Canarias, que por tanto concentraron, especialmente en los últimos meses del año, la mayoría de las llegadas a Europa a través de nuestro país. El número de personas que llegaron al archipiélago canario fue muy superior a las 2.687 personas que arribaron a este territorio en 2019, y estuvo acompañado de un descenso del 24 % en las llegadas por vía marítima al resto de España y de una caída del 72 % en las llegadas a través de las fronteras terrestres de Ceuta y Melilla.

Llegadas de personas migrantes a España por vías irregulares 2019-2020

Pero más allá de todos estos datos concretos, es imprescindible incidir que los países del sur de Europa, los países que hacen frontera, son casi siempre estaciones de tránsito, representan únicamente una primera meta en el camino de las personas migrantes. Dentro de estos países fronterizos, y como antesala al continente, existen una serie de islas –e incluso islotes-, que representan los puertos más accesibles, las travesías más cortas: las mejores opciones. Son islas como Lesbos, Samos y Chios en Grecia; Lampedusa en Italia; Malta; o Ibiza, Formentera, las Islas Canarias e incluso la isla de Alborán en España. Todos estos nombres, todos estos enclaves geográficos, dibujan, en este primer cuarto de siglo XXI, un mismo mapa fronterizo de sueños y posibilidades, de alegrías y sufrimientos, donde la UE en su conjunto debe garantizar la protección de los derechos de las personas recién llegadas, la atención humanitaria y también el apoyo a las poblaciones locales que deben asumir el primer esfuerzo de la acogida.