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Abdoulaye: ejemplo de empeño, coraje y ganas de superación

Canarias AccemAbdoulaye es uno de los inmigrantes que llegó a las Islas Canarias en el año 2006. Salió de Senegal a bordo de una patera junto con su hermano y otras personas migrantes que, como él, buscaban un puerto seguro en el que poder desembarcar para labrarse un futuro mejor. Dejó atrás a su familia, con la promesa de reencontrarse en cuanto pudiesen.

La patera en la que viajaban fue rescatada en el mar y tanto él como su hermano fueron internados en un CIE. Tras pasar por Madrid, fueron trasladados a Gijón al informar que tenían un familiar en Asturias, donde fueron atendidos por Accem.

Una nueva adversidad se presentó en la vida de Abdoulaye. A los siete meses de estar en Asturias le fue descubierta una cardiopatía que fue tratada satisfactoriamente, pero que le impedía incorporarse al mercado laboral hasta obtener el alta médica.

Pasaron cuatro años desde que llegó hasta que logró conseguir trabajo, además de por la falta de documentación, por su problema de salud. “En esos años lo que hacía era estudiar, tanto el idioma como cursos formativos para conseguir la inserción laboral”.

Abdoulaye asegura que conseguir el primer contrato significó mucho porque no tenía nada para vivir. “Puede salir del centro en el que estaba acogido y logré alquilar un piso para vivir con mi hermano”.

Fue en la empresa CLN, a través del programa de integración sociolaboral de Accem, donde consiguió este empleo en el que se desempeña en el área de limpieza y mantenimiento desde hace 10 años. “En CLN me ayudaron muchísimo para el tema de papeles y situaciones personales. La empresa ha sido de acompañamiento”.

En Senegal, Abdoulaye trabajaba en chapistería y pintura de coches, pero no veía futuro para poder sostener a su familia. Desde la empresa en la que trabaja, reconocen que ha sido y es un trabajador excelente y que ha aportado mucho valor y lo definen como una persona con mucho empeño, coraje y ganas de superación. “Contratarlo ha servido para derribar estereotipos y falsas creencias sobre personas extranjeras, con diferente cultura y religión”.

Hace unos meses consiguió reunirse nuevamente con su familia en Asturias gracias a la reagrupación familiar.

2020, el año más mortífero en la ruta atlántica de la migración hacia las Canarias

En el año 2020 se dejaron la vida en el mar, intentando llegar a Europa, un total de 2.266 personas, contabilizadas como muertas o desaparecidas por la Organización Internacional para las Migraciones (OIM), a través del proyecto Missing Migrants. De ellas 1.417 habrían muerto o desaparecido en el Mar Mediterráneo y 849 en el Océano Atlántico.

Mientras los datos indican que en los últimos años ha descendido el número de víctimas en el Mediterráneo, también señalan cómo en 2020 aumentaron los muertos y desaparecidos en la ruta atlántica hacia Canarias en más de un 300 %.

Asimismo, en los dos primeros meses de 2021 ya habrían perdido la vida otras 22 personas en la ruta atlántica de la migración y 247 en el Mediterráneo, sumando un total de 269 personas muertas o desaparecidas en enero y febrero de 2021.

Como siempre hay que hacer constar cuando se trata de las víctimas de la migración en las fronteras marítimas, estas cifras son únicamente una estimación referida a los accidentes que se han podido confirmar o sobre los que existe mayor información. El número de víctimas será seguramente superior. Del mismo modo, estas cifras no son definitivas, pues registrarán en semanas y meses sucesivos algún reajuste en función de la información racabada.

Si atendemos a la serie histórica de los últimos cinco años, podemos ver que, de acuerdo con los datos de la OIM, murieron o desaparecieron en el mar Mediterráneo al menos 13.883 personas. El último año, 2020, fue el que menor número de víctimas mortales registró en el Mediterráneo, en una tendencia descendente consolidada desde 2016, año en el que se llegaron a registrar un total de 5.143 personas muertas o desaparecidas.

 

Personas muertas y desaparecidas en las distintas rutas del mar Mediterráneo.
Serie histórica 2016-2020.

Sin embargo, si vemos los datos de los últimos cinco años en la ruta atlántica que une las costas de África Occidental con las Islas Canarias nos encontramos que 2020 fue el año más mortífero, con un total de 849 personas muertas o desaparecidas, en lo que supone un incremento de más del 300 % sobre el año anterior.

 

Personas muertas y desaparecidas en la ruta atlántica a las Islas Canarias.
Serie histórica 2016-2020.

 

Por regiones, si realizamos un desglose de las personas fallecidas o desaparecidas por cada región del Mediterráneo, observamos que en 2020 la ruta del Mediterráneo Central, que une las costas de Libia o Túnez con Malta o Italia fue la que registró mayor número de víctimas, con 983 personas muertas o desaparecidas, el 69 % del total de las víctimas de la migración y las fronteras cerradas en el Mediterráneo. Por otra parte, 330 personas se dejaron la vida en la ruta del Mediterráneo Occidental, que enlaza las costas de Marruecos o Argelia con España y que suponen el 23 % del total. El número de víctimas en el Mediterráneo Oriental, en la travesía desde las costas de Turquía hacia Grecia y Chipre fue de 104 personas, el 7 % del total.

Junto a los datos del Mediterráneo, aparecen los de la ruta atlántica que desemboca en las Islas Canarias, en la que como ya hemos señalado fallecieron en 2020 al menos 849 personas. Esto significa que, tras la ruta del Mediterráneo Central, fue la ruta atlántica la que se cobró más víctimas. También significa que fue camino de España donde murieron más personas intentando emigrar, con al menos 1.179 personas muertas o desaparecidas en 2020.

 

Personas fallecidas o desaparecidas en el mar intentando llegar a Europa en 2020, por rutas geográficas.

 

Personas fallecidas o desaparecidas en el mar intentando llegar a España en 2020.

En comparación con el número de personas que intentaban el viaje, tanto el ACNUR como la OIM, agencias de Naciones Unidas para las personas refugiadas y para las migraciones respectivamente, se pronunciaron en los últimos meses del año señalando que la ruta migratoria atlántica hacia las Islas Canarias se perfilaba actualmente como la más peligrosa y mortífera del mundo.

> Si quieres saber más sobre las distintas rutas migratorias hacia la UE a través de su frontera sur, pincha aquí.

Accem apoya con su trabajo la atención a la emergencia humanitaria en Canarias

  • Accem proporciona apoyo al tiempo que comparte su experiencia en planificación y trabajo de más de 30 años con personas migrantes.
  • La entidad está realizando una labor de emergencia y asistencia con el objetivo de dar respuesta a las necesidades básicas de las personas que se encuentran en Las Raíces.

Accem ha puesto a disposición de la emergencia humanitaria en las Islas Canarias el conocimiento y la experiencia adquiridas en la atención y el acompañamiento a las personas migrantes, comenzando a trabajar en Tenerife para dar respuesta a necesidades acuciantes mediante apoyo material y profesional.

El Ministerio de Inclusión, Seguridad Social y Migraciones es quien determina la puesta en marcha de los dispositivos y proporciona la infraestructura así como la comida y el agua a las personas acogidas en el dispositivo. Accem realiza su labor de apoyo a este esfuerzo por responder a la emergencia, manteniendo comunicación y coordinación constante con las autoridades responsables con el objetivo de paliar las necesidades que puedan surgir en la instalación.

El apoyo de Accem se encuadra dentro de su carácter de medida de emergencia para proporcionar cobijo y protección inmediatos a personas en situación de vulnerabilidad que, de otro modo, se verían obligadas a estar durmiendo a la intemperie en refugios improvisados o al raso y sin comida o abrigo. Accem aboga por soluciones a largo plazo, vías legales y seguras, responsabilidad compartida… en diferentes espacios de interlocución con las autoridades, mientras que asiste en el terreno a las personas más vulnerables que se encuentran en una situación de gran precariedad entendiendo lo excepcional y urgente del momento.

Por ello, la entidad también trabaja en coordinación con los servicios y administraciones canarias. El contacto con el entorno local y las personas cercanas es una premisa necesaria para desarrollar la respuesta humanitaria.

El equipo de profesionales de Accem en el dispositivo de emergencia de Las Raíces trata de paliar la situación de las personas migrantes proporcionando cobertura a las necesidades básicas y realizando labores de mediación y apoyo psicosocial al tiempo que se facilita asesoramiento legal, atención sanitaria y acompañamiento.

UE – Frontera Sur: cambian las rutas, pero no la necesidad de emigrar

Cada año, miles de personas intentan llegar hasta los países de la UE en busca de mejores oportunidades para vivir, en busca de seguridad, libertad y prosperidad. La falta de vías reales, legales y seguras para alcanzar ese sueño las obliga a tomar rutas alternativas, a través de viajes muy peligrosos, en los que sus propias vidas e integridad se ponen en grave riesgo y por los que deben pagar un enorme precio en todos los sentidos.

En 2020, según los datos de la Organización Internacional para las Migraciones (OIM) a través del proyecto Flow Monitoring, se registró la llegada por vías irregulares de 95.362 personas a la Unión Europea (datos actualizados a enero de 2021). De este total, 86.042 personas llegaron por vía marítima y 9.320 por tierra. Esta cifra representa el número más bajo de la serie histórica de los últimos cinco años.

Llegadas de personas migrantes a la UE por vías irregulares. Serie histórica 2016-2020

Muchas de las personas que emprenden camino a Europa lo hacen huyendo de la guerra, de situaciones de violencia de las que deben ponerse a salvo, de formas graves de persecución, por sus ideas, sus creencias religiosas, su origen étnico, su género o su orientación sexual, por poner solo algunos ejemplos. Otras muchas inician su viaje dejando atrás situaciones de importantes carencias económicas, desempleo masivo y falta de perspectivas de futuro. Unas y otras causas representan lo que llamamos el ‘efecto expulsión’ que obliga a las personas a migrar. Tomar la decisión de dejar todo atrás no es nunca una decisión fácil.

El sueño es Europa. Pese a sus contradicciones y a las propias desigualdades sociales y económicas que alberga en su interior, la Unión Europea continúa representando en el mapa global una isla de prosperidad y libertades que genera sueños y expectativas, deseos de participar y formar parte. Es este el verdadero ‘efecto llamada’ y no depende de coyunturas concretas ni de medidas específicas de cualquier gobierno de cualquier país europeo en cualquier momento determinado.

Cuando existe un país de destino específico, esa elección, que es más una preferencia, responde a la presencia en ese país de familiares, parientes o amigos que les antecedieron en el viaje, sembrando idénticos sueños de superación; a la existencia de un vínculo histórico o lingüístico consecuencia de un pasado colonial, como ocurre por ejemplo con Francia en gran parte de la migración africana; o de elevados niveles y expectativas de desarrollo económico, como representarían Alemania y el Reino Unido (fuera ya de la UE).

Sin embargo, para alcanzar esa meta, esos países de destino, lo primero es conseguir entrar en territorio europeo. Y cuando es prácticamente imposible hacerlo por vías regulares, como podría ser un simple vuelo en avión, la única opción para los habitantes del sur global es buscarse la vida y atravesar las fronteras por sus propios medios. Por su situación geográfica entre dos mundos tan desiguales, la frontera sur de la UE, la que separa Europa de África, representa uno de los grandes focos de la migración y probablemente la frontera más peligrosa del mundo. Esta frontera, exceptuando los dos enclaves europeos en el continente africano que son Ceuta y Melilla, la constituye de un modo rotundo el mar Mediterráneo.

 

LA FRONTERA SUR DE LA UE: UN MISMO MAPA

Si dividimos geográficamente la frontera sur de la UE, nos encontramos con un Mediterráneo Oriental por el que los migrantes intentan llegar desde Turquía a las costas de Grecia y Chipre; con un Mediterráneo Central para atravesar en dirección a Italia o Malta y con un Mediterráneo Occidental que conduciría a las costas españolas. En este último caso, en la frontera suroccidental de Europa que corresponde a nuestro país, el Mediterráneo se completa con las ciudades autónomas de Ceuta y Melilla, así como con las Islas Canarias, ya en el Océano Atlántico, situadas frente a la costa noroccidental africana.

En 2020, los datos de la OIM nos dicen que la ruta occidental, la dirigida a España, acumuló el 44 % de las llegadas a Europa; Italia concentró el 36 % y Grecia el 15 %. En términos relativos, en comparación con el año anterior (2019), se registró un descenso del 80 % en las llegadas a Grecia, un aumento del 29 % en las llegadas a España y un crecimiento del 198 % en el caso de Italia. Esto es una muestra de que las rutas hacia Europa, como lo es el movimiento humano, son dinámicas, flexibles, cambian, oscilan, se modifican continuamente, en función de múltiples factores. Si algo enseñan los desplazamientos humanos es que, aunque las rutas puedan cambiar, cuando existe la necesidad de migrar siempre se encontrará el camino.

Rutas de llegadas a Europa a través de su Frontera Sur


En clave nacional
, en 2020, y según los datos del Ministerio del Interior, llegaron a España un total de 41.861 personas, de las que 23.023 personas, el 55 % del total, lo hicieron a través de las Islas Canarias, que por tanto concentraron, especialmente en los últimos meses del año, la mayoría de las llegadas a Europa a través de nuestro país. El número de personas que llegaron al archipiélago canario fue muy superior a las 2.687 personas que arribaron a este territorio en 2019, y estuvo acompañado de un descenso del 24 % en las llegadas por vía marítima al resto de España y de una caída del 72 % en las llegadas a través de las fronteras terrestres de Ceuta y Melilla.

Llegadas de personas migrantes a España por vías irregulares 2019-2020

Pero más allá de todos estos datos concretos, es imprescindible incidir que los países del sur de Europa, los países que hacen frontera, son casi siempre estaciones de tránsito, representan únicamente una primera meta en el camino de las personas migrantes. Dentro de estos países fronterizos, y como antesala al continente, existen una serie de islas –e incluso islotes-, que representan los puertos más accesibles, las travesías más cortas: las mejores opciones. Son islas como Lesbos, Samos y Chios en Grecia; Lampedusa en Italia; Malta; o Ibiza, Formentera, las Islas Canarias e incluso la isla de Alborán en España. Todos estos nombres, todos estos enclaves geográficos, dibujan, en este primer cuarto de siglo XXI, un mismo mapa fronterizo de sueños y posibilidades, de alegrías y sufrimientos, donde la UE en su conjunto debe garantizar la protección de los derechos de las personas recién llegadas, la atención humanitaria y también el apoyo a las poblaciones locales que deben asumir el primer esfuerzo de la acogida.