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La relación entre la migración debido al cambio climático y la esclavitud moderna

La ONG Anti-Slavery y el Instituto Internacional para el Medio Ambiente y el Desarrollo han lanzado el pasado mes de septiembre una publicación en la que se analizan las interrelaciones entre la migración determinada por el cambio climático y la esclavitud moderna.

El estudio llamado “Climate-induced migration and modern slavery” subraya que las personas migrantes son vulnerables a caer víctimas de la trata de personas y la explotación, y que existe un consenso emergente sobre la influencia que el cambio climático tiene en relación a las migraciones y los desplazamientos de las personas.

“De acuerdo con la publicación Estimación Global de la Esclavitud Moderna , 40,3 millones de personas viven en situación de esclavitud en todo el mundo, lo que afecta de manera desproporcionada a las personas más vulnerables como las mujeres, las niñas y niños y colectivos minoritarios”.

De este dato también se desprende que el 71% de las personas que son víctimas de trata son mujeres, y tres de cada cuatro son víctimas de trata con fines de explotación sexual.
Si bien existen riesgos socioeconómicos, políticos, culturales e institucionales que contribuyen a generar situaciones de mayor vulnerabilidad para las personas y las llevan a caer en redes de trata, se considera cada vez más que las mismas empeoran por los impactos del cambio climático y degradación ambiental.

En la publicación se hace referencia a casos de estudio, así como a una serie de recomendaciones de cara a la adopción de políticas públicas sobre estas temáticas, entre las cuales destacan la importancia de incluir la esclavitud en el marco de la planificación sobre el clima y el desarrollo.

> Se puede descargar la publicación aquí. 

Desplazados climáticos: víctimas de desastres naturales sin la necesaria protección

Hay países, como Haití, que son azotados periódicamente por fenómenos climáticos de carácter extremo que provocan consecuencias devastadoras, condicionadas tanto por las circunstancias geográficas y naturales como por la pobreza y la realidad socio-económica. En la semana en la que se cumple un mes del último desastre, un terremoto que se ha cobrado la vida de más de 2.200 personas y que ha dejado miles de heridos e incontables pérdidas materiales, queremos desde Accem poner sobre la mesa la invisibilidad de los desplazamientos forzosos provocados por fenómenos de esta naturaleza, que se están viendo agudizados por el cambio climático en el que estamos inmersos. 

Poblaciones enteras sufren periódicamente, y cada vez con mayor agresividad, los embates de estos fenómenos naturales. El caso de Haití, el país más empobrecido del continente americano, es especialmente significativo al no contar con los recursos necesarios para no solo prevenir los efectos de estos desastres, sino poder recuperarse de uno antes de ser golpeado por el siguiente.

Por este motivo, establecer un marco internacional que permita otorgar algún tipo de protección a las personas que tienen que huir y abandonar sus hogares debido a estas causas y a sus terribles consecuencias es, en el mundo actual, una necesidad.

Según ACNUR, cada año más de 20 millones de personas se ven obligadas a desplazarse dentro de su propio país o a buscar un futuro estable fuera de él a causa de estas catástrofes: terremotos, huracanes, sequías, inundaciones, hambrunas, incendios o aumento del nivel del mar… Sin embargo, no existe ninguna figura jurídica que permita otorgarles alguna protección y les facilite recomponer su vida lejos de su hogar. A pesar de tratarse de causas evidentes de emergencia humanitaria y de que la gran mayoría de los estados miembro de la ONU ya han realizado un primer acercamiento para abordar esta realidad en la ratificación del Pacto Mundial sobre los Refugiados en 2018, la situación de todas estas personas se continúa equiparando a la de quienes emigran por causas económicas, ya que actualmente su contexto no se encuentra contemplado entre los criterios para solicitar ningún tipo de protección.

Desde Accem consideramos necesaria la existencia de alguna forma de protección específica para que las personas que huyen de las consecuencias de estos desastres naturales y humanitarios puedan encontrar un lugar seguro donde poder avanzar y continuar con su vida, a través de un nuevo estatuto específico que ampare a estas personas.