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Niños y niñas de toda España se acercan a descubrir la realidad de las personas refugiadas

Dentro de todas las acciones que estamos desarrollando con motivo del Día Mundial de las Personas Refugiadas, desde Accem también queremos hacer partícipes a los niños y las niñas de la realidad que viven las familias enteras que se ven obligadas a huir de sus casas a causa de la persecución, la violencia y la guerra. Como parte esencial del futuro de la sociedad, estas actividades son una manera de ayudarles a formarse una idea general del contexto social y mundial, conocer qué significa ser una persona refugiada al empatizar con su situación y descubrir la diversidad de la sociedad en la que viven, con personas de muy diferentes orígenes, culturas, experiencias…

Por este motivo desarrollamos durante estos días unas dinámicas infantiles para que los y las menores sean capaces de conocer los países de los que tienen que escapar millones de familias cada año, pero también de acercarse, de forma general, a las causas que les empujan a ello y el trayecto que tienen que realizar para poder encontrar un lugar seguro en el que rehacer sus vidas.

A través de un sencillo atlas mundial, los niños y niñas que participan encuentran los 10 principales países de origen de las personas refugiadas que llegan a España, identificando sus banderas al pintarlas en el mapa y se les anima a conocer un poco más acerca de la vida en estos países y los movimientos migratorios y de personas que buscan asilo fuera de sus fronteras.

Estas dinámicas infantiles, cofinanciadas entre el Ministerio de Inclusión, Seguridad Social y Migraciones y el Fondo Europeo de Asilo, Migración e Integración (FAMI) de la Unión Europea, tienen lugar simultáneamente junto a otras muchas más actividades que Accem realiza durante el mes de junio en todas y cada una de las provincias en las que está presente para conmemorar el Día de las Personas Refugiadas. Una jornada para no olvidar que, en la actualidad, hay más de 100 millones de personas desplazadas forzosamente de sus hogares, con familias, amigos y vecinos que, en ocasiones, pueden ir juntos pero que, en otras, se ven obligadas a tener que dejar atrás. Que llegan a nuestro país con el único objetivo de reconstruir su vida, que conviven junto a nosotros y nosotras y con quienes nos cruzamos a diario en la calle, aún sin ser conscientes de ello en muchas ocasiones.