Solidaridad de ida y vuelta

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“Ser voluntario en el centro de atención a personas sin hogar me ayudó a mejorar mi propia situación. Y cuando logré mi permiso de residencia, la primera entidad que me propuso trabajar fue Accem”

Takukam Toukam, técnico del programa de atención humanitaria a inmigrantes de Accem en Valencia

Takukam Toukam lleva a su espalda una mochila cargada de experiencias que le sirven en su trabajo diario como técnico en el programa de atención humanitaria a inmigrantes que desde Accem desarrollamos en el Centro de Día de Emergencia Social (CEDIES) de Valencia, en el que atendemos a personas en situación de calle.

Muchas de esas personas sin hogar son migrantes que, como Toukam, dejaron sus países de origen buscando un futuro mejor.

Este camerunés pensó que la vida en Europa iba a ser fácil. Por eso, no dudó en embarcarse en una aventura que a punto estuvo de costarle la vida. A él le llevó tres años conseguir llegar a España.

“Salí de mi país, Camerún, un lugar jodido, y crucé África en apenas un mes, hasta llegar a Marruecos”, explica Toukam. Pero lo que parecía al principio que iba a ser tarea fácil se terminó tornando en un infierno.

Toukam tuvo que pasar en Marruecos más de dos años en una situación penosa, escondido para evitar ser detenido por las autoridades locales antes de lograr arribar a España cruzando el Estrecho en una patera.

Aquella embarcación en la que viajaba Toukam en busca del sueño europeo fue rescatada frente a las costas de Motril. Desde allí, fue enviado a un centro de internamiento de extranjeros en Barcelona. Agotado su tiempo de estancia allí, se quedó en la calle, descubriendo de golpe que nada era como él se había imaginado antes de partir.

Sin embargo, el destino le puso en su camino a Accem. Un amigo le invitó a trasladarse a Valencia y allí entró en contacto con nuestra organización, donde encontró la mano que necesitaba.

“Accem fue la primera entidad que me ayudó de verdad. Aquí fue donde aprendí castellano y donde empecé a colaborar como voluntario”, cuenta Toukam, que, después de tres años, terminó logrando regularizar su situación en España.

Él nunca olvida lo que Accem hizo por él. Por eso, con profundo agradecimiento, Toukam quiso empezar a colaborar como voluntario.

“Gracias a Accem, aprendí a luchar y a comprender lo que tenía que hacer para no volver a estar en la calle. Ser voluntario en el centro de atención a personas sin hogar me ayudó a mejorar mi propia situación. Y cuando logré mi permiso de residencia, la primera entidad que me propuso trabajar fue Accem”, narra este camerunés.

Desde hace dos años, él es hoy una de las cerca de 1.500 personas que trabajan por acoger y ayudar a quienes, como Toukam, se juegan la vida huyendo de realidades complicadas y a otros colectivos en situación de vulnerabilidad.

Estos días, la pandemia del Covid-19 ha obligado a cerrar el centro de día de Valencia, pero Toukam sigue dándolo todo para atender a las personas sin hogar, haciéndoles llegar la información de a dónde pueden dirigirse para conseguir algo tan básico como ducharse o comer.

“Están siendo momentos muy difíciles. Nuestros usuarios estaban un poco perdidos los primeros días. Muchos de ellos ni siquiera podían ser contactados por teléfono”, explica Toukam, que, junto al resto del equipo de Accem en este programa, se ha convertido en una fuente de información vital para las cerca de 300 personas sin hogar a las que atienden habitualmente, que, ahora más que nunca, necesitan ayuda.

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