#LiteraturaMigrante: “Un niño afortunado”, por Thomas Buergenthal

Entre las millones de personas que pasaron por los campos de concentración nazi hubo un niño llamado Thomas Buergenthal que corrió con la suerte de sobrevivir al Holocausto. En su brazo tiene tatuado el código de identificación B-2930 con el que se referían a él durante el tiempo que estuvo capturado. “No me quiero borrar el número. Nunca quise. Es parte de mi vida, es mi identidad”. De padres judíos alemanes, nació en el año 1934 y a los 11 años ya había sobrevivido al gueto de Kielce, a los campos de exterminio de Auschwitz y al de Sachsenhausen; y a la llamada “marcha de la muerte” de 1945.

El padre de Thomas era trabajador de banca en Alemania, hasta la llegada de Adolf Hitler al poder cuando se mudan a Checoslovaquia. Más adelante compró un pequeño hotel en el pueblo eslovaco Lubochna. A finales de 1938 los soldados eslovacos se alinearon con Hitler y tomaron el control del negocio familiar, por lo que decidieron huir en tren con la idea de tomar un barco hacia Inglaterra pero los alemanes invadieron Polonia y el tren fue bombardeado. Fue allí, en el año 1939, cuando empezó su odisea y la de otros tantos.

Sobrevivió, emigró como refugiado a Estados Unidos y se formó en materia de derecho internacional y defensa de los derechos humanos y se convirtió en juez de la Corte Internacional de Justicia en el año 2000 hasta retirarse en el año 2014 para vivir su tercera vida. Thomas Buergenthal es “el juez que fue víctima” y narra todo lo vivido en su autobiografía llamada “Un niño afortunado”, donde reflexiona sobre las circunstancias que le permitieron sobrevivir sin sucumbir a la tentación del odio y lo convirtieron en una persona tolerante.

El 27 de enero ha sido fijado por la Asamblea General de Naciones Unidas como el Día de Conmemoración a las Víctimas del Holocausto, fecha en la cual, en el año 1945 fue liberado el campo de concentración y exterminio de Auschwitz por parte de las tropas soviéticas. Esta terrible mancha de error de la humanidad no debe ser borrada nunca y se debe recordar, por ello os recomendamos leer la biografía de este niño que logró sobrevivir y que a sus 83 años es una leyenda viviente.

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