(En primera persona) Magia en el grupo de mujeres de Sevilla

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Reflexión con motivo del 8 de marzo y después de un año de la puesta en marcha de un grupo de mujeres en nuestra sede de Sevilla.

A veces de una “obligación” surge la magia y justo eso, MAGIA, es lo que ha surgido en Sevilla con las mujeres y su grupo.

Todo empezó con una llamada de la sede central que informó de la necesidad de realizar talleres con las mujeres, para las mujeres, y dirigido, en la medida de lo posible, por mujeres. Los talleres eran algo que ya se hacía desde otros servicios, así que por qué no un grupo donde se mezclaran las actividades de ocio con un espacio de encuentro, reencuentro y crecimiento personal. Un lugar para conocerse, respetarse, reírse y compartir.

Y llegó la primera sesión. Dieciocho mujeres, mujeres migrantes, que buscan refugio, que han huido de diferentes tipos de violencias, nueve nacionalidades, cinco idiomas diferentes y muchas ganas de hacer y cooperar. Tras unos minutos titubeantes cogieron las riendas. Contaron sus expectativas sobre el grupo, qué querían hacer y cada cuánto reunirse. La conclusión final de esa primera sesión fue que el grupo era necesario y que había muchas ganas de divertirse, aprender y participar.

Y las sesiones continuaron, continúan y continuarán. Y en cada sesión se crea un espacio y una magia diferente. Hasta el momento se ha hablado de género y de sus dinámicas, se han llenado las barrigas con las meriendas interculturales, se ha bailado sevillanas para poder irnos al Real de la Feria y bailes africanos que han desenredado las entrañas. La autoestima se ha vestido de lunares con los talleres de autoestima flamenca y también se ha sudado la gota gorda con el fitness, también flamenco, que para eso es Andalucía.

Por delante mucho por hacer. Visitas al museo y a la ciudad, talleres de defensa personal, cine-fórum, yoga, relajación, jardinería, costura y baile… las mujeres quieren bailar en un espacio, en la que cada una a su ritmo, sin presiones, ni obligaciones, puedan compartir, reír, sentir… en definitiva dejarse fluir sin ser juzgada.

La experiencia está siendo extraordinariamente positiva, ilusionante y de un valor incuestionable para nuestro crecimiento individual y grupal. La experiencia está siendo MAGIA.

 

Por Silvia Pérez, de Accem en Sevilla.

 

En primera persona. Un espacio para la reflexión sobre nuestras prácticas, sobre las vivencias y experiencias de quienes formamos parte de Accem.

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