Infancia migrante no acompañada: Garantizar su protección y bienestar; Defender su derecho a ser niños y niñas

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Este 18 de diciembre, Día Internacional del Migrante, desde Accem queremos subrayar la necesidad y obligatoriedad de que se garantice la protección y el bienestar de los niños, niñas y adolescentes que emigran solos/as, sin el acompañamiento de un adulto.

En los últimos meses hemos visto cómo estos menores han sido objeto de criminalización por parte de algunos sectores de la sociedad. Un acoso basado en afirmaciones llenas de estereotipos, generalizaciones y datos falsos, que provocan una alarma infundada en la ciudadanía y ponen en riesgo su seguridad.

La deshumanización que conlleva el uso generalizado del acrónimo MENA, para abreviar la terminología administrativa de menores extranjeros no acompañados, ha llevado a estigmatizar a niños, niñas y adolescentes que se encuentran en una situación de extrema vulnerabilidad dentro del colectivo de personas migrantes.

Aunque sean menores, los motivos que llevan a estos niños y niñas a salir de sus países de origen son los mismos que los de las personas adultas, lo que les obliga a enfrentarse a situaciones que no se corresponden con su edad: pobreza, falta de futuro y expectativas; desprotección; catástrofes naturales; guerra, persecución, violencia y situaciones de violación generalizada de los derechos humanos.

A estos menores hay que ofrecerles protección; hay que garantizar el respeto y el acceso a sus derechos en condiciones de igualdad y, muy especialmente, hay que cuidar su derecho a soñar, su derecho al futuro y su derecho a ser tratados/as como niños y niñas, con sus ilusiones, sueños y esperanzas.

Es necesario recordar que, a partir de los principios de la Convención de las Naciones Unidas sobre los Derechos del Niño y la propia legislación nacional, la atención, acogida y protección a los niños y niñas migrantes no acompañados/as no es una opción, es una obligación legal.

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