Comunicado de Accem en el Día Europeo contra la Trata de Seres Humanos

El 18 de octubre se conmemora el Día Europeo contra la Trata de Seres Humanos, una jornada para perseverar en la tarea de visibilizar la que se conoce como esclavitud del siglo XXI.

La trata de seres humanos representa una de las más graves violaciones de los derechos humanos y, tal y como define el Plan Integral de Lucha contra la Trata (2015-2018) “constituye una de las más escandalosas y sangrantes formas” de reducir un ser humano “a simple mercancía”.

La trata de seres humanos es también una forma de violencia contra las mujeres. Dos de cada tres víctimas de trata son mujeres y, en el caso de la trata con fines de explotación sexual, el porcentaje de mujeres víctimas aumenta exponencialmente.

La trata de seres humanos constituye además un delito muy lucrativo, que genera beneficios de millones de euros cada año en el mundo, que está tipificado por el Código Penal español y regulado por el artículo 177 bis.

Según los datos del Ministerio del Interior, en 2016 fueron detectadas en España un total de 193 víctimas de trata de seres humanos. La Fiscalía eleva el número de víctimas identificadas en el mismo periodo a 467 personas. Desde Accem consideramos que las cifras a día de hoy, pese a ser importantes, no reflejan el alcance real de este fenómeno, sino una pequeña muestra, ante las dificultades existentes para la adecuada detección e identificación de las víctimas. 

La gran mayoría de los casos identificados de trata de seres humanos en España se refieren a víctimas de trata con fines de explotación sexual. En Accem, un año más queremos subrayar la necesidad de hacer visible la realidad de todas las formas de trata de seres humanos: explotación sexual, laboral, explotación de la mendicidad, para la comisión de actividades delictivas, matrimonios forzados, extracción y tráfico de órganos, etc.

Desde Accem queremos insistir en la necesidad de aprobar en España una ley integral para todas las formas de trata, que proteja adecuadamente a todas las víctimas de este fenómeno, con independencia de su sexo, origen, nacionalidad y forma de explotación; en la urgencia por adoptar, en definitiva, un marco normativo de lucha contra la trata que se caracterice por un enfoque integral, que abarque todas las formas de explotación y a todas las víctimas afectadas.